Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Un negocio muy redituable y donde no hay pierde es fundar un
partido político. Los requisitos no pueden ser más sencillos: armas
unas cuantas asambleas donde mediante una feria un notario avale
que asistieron miles de personas a cada asamblea, (aunque hayan
asistido apenas dos docenas). Y que tu partido logró atraer para su
causa a más de 200 mil militantes; mandas el tambache de mentiras
al INE y listo. En cuestión de semanas tu partido recibe su registro
junto con 80 millones de pesos para que comiences a hacer tu
roncha.
Así pasó con Somos México y el PAZ, partidos de reciente cuño,
pero cuyas dirigencias están conformadas por políticos viejos. Es
decir, lo único nuevo es la plataforma sostenida por polilla política.
El dirigente nacional de Somos México es Guadalupe Acosta
Naranjo, un líder de izquierda y fundador del PRD de 62 años de
edad, aunque representa 79 muy mal llevados.
Hugo Eric Flores Cervantes es un abogado y pastor pentecostal que
fundó el Partido Encuentro Social y el Partido Encuentro Solidario
que más tardaron en nacer que en perder su registro. Pero el tipo es
tozudo y ahora obtuvo el registro para el partido Construyendo
Sociedades en Paz, cuyas siglas CSP casualmente son las de la
presidenta Sheinbaum, que se opuso rotunda y terminantemente a
ese nombre y todo quedó en Partido PAZ que es pro Morena.
Hugo Eric es todo un caso, ha formado tres partidos y ha
desaparecido dos, pero ahí sigue, rumbo a la desaparición del
tercero.
¿Qué futuro tienen estas organizaciones en Veracruz?
El PAZ su desaparición sin remedio, pero Somos México tiene un
futuro más halagüeño, mínimo hasta el 2030 si se sabe manejar y sus
militantes no se empiezan a comer entre sí.
Las cabezas principales de Somos México en la entidad son dos
personas honestas, respetables, respetadas y preocupadas por lo que
pasa en Veracruz: el doctor Carlos Luna Escudero y el ex rector de
la Universidad Veracruzana, Raúl Arias Lovillo.
Su objetivo es canalizar a su favor el enojo ciudadano por la pésima
actuación de Morena (enojo que crecerá porque todo parece indicar
que el guinda llevará como candidatos a la legislatura local a
impresentables de la talla de Eric Cisneros y Eleazar Guerrero Pérez,
entre otros). Pero además, presentará a la opinión de los votantes a
candidatos honestos, honrados y trabajadores que bendito sea Dios y
contra lo que pudiera suponerse, abundan en Veracruz.
“Estamos seguros de conservar el registro en la elección del 2027 en
la que pensamos ganar dos curules. Y después ver hacia el 2030”,
me dijo un miembro de la Marea Rosa veracruzana.
“¿Y qué es lo que piensan ver en el 2030?”, le pregunté. “Una
alianza con Pepe Yunes para la gubernatura”, me contestó.
Casi no hay veracruzano que no piense en José Francisco Yunes
Zorrilla como el único político capaz de echar a Morena de Palacio
de Gobierno. Y eso lo sabe Pepe, pero respetuoso de los tiempos aún
no ha levantado la mano, aunque se ha dedicado a caminar por el
estado.
Si se le quiere ganar a Morena en Veracruz el único camino es una
alianza y eso lo tienen muy presente en Somos México que cuando
llegue el momento apoyarán a Pepe. Ya nomás faltaría convencer al
Verde, al PT y sobre todo, a Movimiento Ciudadano.
Lo curioso del caso es que apenas nació el partido, ya le provocó
sarpullido a la presidenta Sheinbaum. En su conferencia de ayer
dijo: “(Somos México) es un nuevo partido que impulsa el viejo
régimen, porque eso buscan, regresar al viejo régimen. Ese es el
objetivo, un nuevo partido de viejos que regresan al pasado, porque
eso es lo que buscan; regresar al pasado”.
Y no faltó quién le revirara en las redes: “Si regresar al pasado es
volver a tener un Seguro Popular que atienda a 50 millones de
mexicanos pobres; si regresar al pasado es que haya abasto de
medicamentos en todos los hospitales; si regresar al pasado es que
regrese el Programa Universal de Vacunación; si regresar al pasado
es tener las carreteras, escuelas y la calidad educativa de antes; si
regresar al pasado es que los políticos sean sólo ladrones y no
narcopolíticos y ladrones como lo son ahora, estoy seguro señora
presidenta, que 130 millones de mexicanos queremos regresar al
pasado”.
Pero volviendo al primer párrafo de este bodrio, nada como fundar
un partido político para salir de la jodidez crónica que padecemos
millones de mexicanos. Incluso sería más redituable que andar como
Rubén Rocha Moya y compañía; multimillonarios sí, pero a salto de
mata, con el Jesús en la boca y con la zozobra de no saber cuándo
vendrán los gringos por ellos.
Un partido político da caché, personalidad, permanencia y millones
y millones y millones de pesos. Y ahí está Alberto Anaya que no me
dejará mentir. El tipo es uno de los políticos más ricos del país
gracias a que agarró al PT desde su fundación en 1990 y es la hora
en que no lo ha soltado.
Los nenes del Verde se cocinan aparte, son dueños de residencias
que quitan el hipo, yates de alta gama y autos de súper lujo, pero en
Miami, a donde se dan muy frecuentemente sus escapadas.
Ante la fregadez económica que padezco desde hace varios lustros,
estoy pensando muy seriamente en fundar mi partido político. Tu
dices lector, si me haces segunda.
bernagup28@gmail.com
