Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Ayer en entrevista con Carmen Aristegui, el ex gobernador de
Sinaloa, Francisco Labastida Ochoa, dijo que según la ONU, los
cárteles más importantes del mundo son los mexicanos que están
exportando hacia Estados Unidos doce veces más droga que la que
exporta Colombia. Según la ONU, de las 25 ciudades más peligrosas
del mundo 12 son mexicanas y la que ocupa el lugar número uno
como la más violenta y sangrienta del planeta es Culiacán.
Estos datos ya los había visto antes, lector. Pero cobran relevancia
porque hasta antes del 2018 sólo dos ciudades mexicanas eran
consideradas entre las más peligrosas del mundo. Y el número
comenzó a crecer desde 2019 cuando gobernaba ya sabes quién.
Quizá este panorama sirva para dimensionar la sensación de
abandono y orfandad que debieron sentir los mexicanos cuando
escucharon decir a su presidenta, aunque no con estas palabras:
“Rubén Rocha seguirá bajo nuestra protección y háganle como
quieran”.
El escándalo que estalló el martes cuando se dio a conocer que el
gobierno norteamericano había pedido al nuestro detener (con fines
de extradición) al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y a
nueve sujetos más, era la oportunidad de oro que la vida le estaba
brindando a Claudia Sheinbaum para limpiar al país de
narcopolíticos… y la dejó pasar.
En una parte del mensaje que leyó ayer dijo: “Debe quedar
sumamente claro: bajo ningún motivo vamos a permitir la
intromisión o injerencia de un gobierno extranjero en las decisiones
que le competen exclusivamente al pueblo de México. Verdad,
justicia y defensa de la soberanía. Esta es nuestra posición”. Es
decir, en lugar de hablarle a la nación, le habló al graderío de
Morena que como siempre le brindó su aplauso.
Pero quedó atrapada (y estigmatizada quizá para siempre) porque en
el imaginario colectivo pasó en automático de ser presidenta a
cómplice y encubridora de narcos.
Y es que es increíble lo que pide.
A pesar de las pruebas que muestran que para llegar a la
gubernatura, Rubén Rocha Moya fue apoyado por el narco (que
secuestró a militantes de otros partidos y a sus familias, a
funcionarios de casilla, a representantes del INE, que quemó
papelería electoral, que anduvo casi casa por casa amenazando
gente), la señora quiere pruebas de que Rubén es guarro de los
narcos.
Aparte de atrapada, la presidenta está entrampada. Si entrega a
Rocha caerán como zapotes sobre el pavimento todos los
narcopolíticos de Morena que se han beneficiado con dinero del
crimen organizado. Y si no lo entrega se caerá el T-MEC, además de
que las apuestas están mil a uno a favor de que Donald Trump
vendrá por ese individuo y por los que sigan, hasta llegar a Palenque
por la cabeza del narco mayor.
Y es que ¿cuánto durará el apoyo a Rocha antes de que Trump, que
ahorita está escupiendo fuego contra Irán, vuelva otra vez sus ojos
hacia México?
“Verdad, justicia y defensa de la soberanía” dijo la presidenta y aquí
me quiero detener. Prácticamente no hay mañanera donde no hable
de soberanía. Su obsesión es que México pueda perder la soberanía
lo que sería el fracaso más grande de su vida.
¿Pero qué entiende por perder la soberanía?
Lo pregunto porque ninguna nación la pierde cuando le pide ayuda a
otra nación para luchar contra el narco. Por otra parte, ¿de qué
soberanía habla cuando su antecesor entregó casi la mitad del
territorio nacional a los delincuentes? Si eso no es perder la
soberanía no sé cómo se llamará.
¿Cómo entender su concepto de soberanía cuando hubo un
momento, en la serie de preguntas y respuestas, en que casi defendió
al gobernador criminal?
Un analista dijo que para la presidenta resultó más cómodo el
argumento del nacionalismo que en asumir una posición de Estado.
Esto último es imposible porque la presidenta no es una estadista,
sino una mujer a la que le interesa más obedecer las órdenes de
Palenque, que la seguridad que juró brindar a los mexicanos.
¿Qué sigue?
Esperar la reacción de aquel lado del Bravo. Y si la presidenta
insiste en vestir de Niño Héroe a Rocha Moya allá ella, pero que no
embarre a los mexicanos.
bernagup28@gmail.com
