EL PRIMER DÍA

Oct 1, 2024 | Columnas

WEB MASTER

Desde el Café.
Bernardo Gutiérrez Parra.
Si después de su última mañanera de ayer, a Andrés Manuel
López Obrador se le hubiera ocurrido “invitar” a Claudia
Sheinbaum a comer tlayudas y tlacoyos a Xochimilco, a la
presidenta electa no le hubiera quedado de otra que aceptar,
porque hasta ese grado llegó el hostigamiento que ejerció
sobre ella el presidente.
Hoy a las cero horas, Claudia debió sentir algo muy parecido
a lo que sentían los presos cuando les quitaban los grilletes,
porque los últimos 16 fines de semana el tabasqueño la
aprisionó y placeó a su antojo por los 32 estados de la
República.
Todavía el sábado la llevó a Sinaloa y Nayarit en lo que se
llamó la “Gira de la transición”, gira que puso a prueba la
paciencia de Claudia y su fiel obediencia al presidente.
Pero a partir de hoy la presidenta es ella. Y la gran pregunta
es saber cuál será su relación con Andrés Manuel en el
futuro. ¿De gratitud? Por supuesto. Pero de sometimiento
quién sabe.
Quizá para convencerse a sí mismo que su amistad con su
sucesora se mantendrá sin mácula, López Obrador dijo ayer:
“En lo personal me siento muy satisfecho por el trato de la
presidenta hacia mi; respetuoso hasta el final. Cualquier otro
acomplejado lo primero que hubiese hecho hubiese sido

negarme, o empezar a cuestionar lo que hemos conseguido
para diferenciarse, para pintar su raya; para que la gente diga
‘ahora sí viene el cambio’”.
Esto es falso; ningún presidente electo ha cometido la
burrada de distanciarse del presidente en funciones sin el
consentimiento, permiso o aprobación de éste. Por el
contrario, le aguantan todo hasta el final e incluso utilizan su
primer discurso en el Congreso para homenajearlo por última
vez. Ya luego le dejan ir el caballo y le sueltan los
descontones y coscorrones.
Estos pueden llegar de inmediato como lo hizo Ruiz Cortines
con Miguel Alemán, o tardar meses como los que le
propinaron Lázaro Cárdenas a Plutarco Elías Calles y López
Portillo a Echeverría.
Aunque pueden no llegar nunca. Si Carlos Salinas respetó a
su antecesor Miguel de la Madrid, fue porque éste no le
anduvo diciendo cómo debía gobernar el país. Pero con
López Obrador eso va a ser punto menos que imposible.
Acostumbrado desde hace más de veinte años a mandar y a
que lo obedezcan, a dar manotazos sobre la mesa, a regañar
en público a sus subordinados (Claudia fue una de las
regañadas), a la ciega fidelidad de todos ellos y sobre todo,
acostumbrado a ser el centro de atención, al tabasqueño le va
a costar mucho trabajo desprenderse de todo eso. Y es casi
seguro que comience desde el primer día a importunar a la
presidenta con sus telefonazos.

Si Claudia quiere desembarazarse de su posesivo mentor,
deberá tejer muy fino para evitar una rebelión en la granja de
miembros de su gabinete, gobernadores, legisladores,
alcaldes y hasta comisariados ejidales que le deben todo a su
antecesor. “Esa rebelión podrían encabezarla las fuerzas
armadas a las que les dio más que ningún otro presidente y le
deben gratitud” dirá alguien. Y en efecto, gratitud sí, lealtad
no. La lealtad castrense es sólo para el presidente o
presidenta en turno; no para un expresidente.
Por su parte, si Andrés Manuel desea que Morena gobierne
después de Claudia, deberá tejer más fino y recordar lo que
dijo de ella hace dos semanas: “Claudia es una mujer de
mucho carácter y en ese sentido el fresa soy yo”.
Reitero lector, Claudia le debe gratitud al tabasqueño pero no
lealtad. Te diría que la lealtad se la debe al pueblo que
gobernará, pero eso es demagogia pura. Desde hoy la lealtad
se la debe a ella y a nadie más.
Soy de los que piensan que más temprano que tarde se
distanciará de quien la llevó al poder. Pero si éste insiste en
meter su cuchara en un plato que ya no le pertenece y en
atosigarla hasta llenarle el buche de piedritas, Claudia puede
radicalizar su distanciamiento hasta convertirlo en
rompimiento y enviarlo a Estados Unidos sólo con pasaje de
ida.
¿Que no?
Ora pues.

El discurso que dirá en el Congreso quizá dé la pauta para
saber a qué le tiraremos los mexicanos en el futuro.
Por lo pronto y lo que es un hecho, es que este es el primer
día para ambos. De Claudia como presidenta y de López
Obrador como expresidente.
bernardogup@hotmail.com