Prosa aprisa
Arturo Reyes Isidoro
“En representación de la LXVII Legislatura del estado, la presidenta de la Mesa Directiva,
diputada Naomi Edith Gómez Santos, y el presidente de la Junta de Coordinación Política
(Jucopo), diputado Esteban Bautista Hernández, se reunieron con la gobernadora de
Veracruz, Rocío Nahle García, para evaluar las últimas reformas aprobadas por el
Congreso del Estado y refrendar la unidad y coordinación interinstitucional para avanzar
hacia un estado con bienestar y progreso”. La reunión tuvo lugar en el despacho de la
titular del Ejecutivo.
Na’na’na. Pura formalidad. Traducido ese boletín de prensa al cristiano dice que le fueron
a entregar la cabeza de la Fiscal General del Estado, Verónica Vero Hernández Giadáns,
luego de que la señora les encargó reformar la Constitución local para modificar el
proceso de designación, duración, ratificación y remoción del o de la titular de la Fiscalía,
lo que prácticamente marca la salida de la tuxtleca del cargo en forma anticipada, pues
fue designada por nueve años y apenas lleva cinco.
Extrañó que habiendo tenido mucho tiempo para formalizar la reforma constitucional,
apenas se hizo en forma un tanto apresurada, pues se aprobó el martes ya casi a la
media noche, y si bien no puede tener efectos inmediatos como para cambiar a
Hernández Giadáns de un día para otro porque falta correr trámites para cumplir con la
formalidad constitucional, la salida de la que fue el brazo ejecutor de la persecución y
venganza del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez y del exsecretario de Gobierno
Eric Cisneros contra sus adversarios políticos ya solo es cuestión de trámite.
La puso en su mira desde junio de 2024
La fiscal, originaria de los Tuxtlas, fue electa para el cargo para un periodo de nueve años
el 28 de mayo de 2020, por lo que su periodo debía concluir en 2029, aunque ocupaba la
fiscalía como encargada desde el 3 de septiembre de 2018 cuando llegó acuerpada por
policías, lo que obligó a huir al hasta entonces titular, Jorge Winckler Ortiz, a quien
diputados de Morena separaron del cargo entre jaloneos, gritos e insultos de diputados
del PAN, no obstante que el entonces presidente de la Junta de Coordinación Política
(Jucopo), Sergio Hernández, panista, avaló el acuerdo. Presidía entonces la Mesa
Directiva de la Cámara de Diputados el hoy subsecretario de Gobierno, José Manuel
Pozos Castro.
Al cambio de administración, la nueva gobernadora Rocío Nahle la puso en su mira.
De hecho, quedó sentenciada a irse desde el 17 de junio de 2024 cuando Rocío, ya
electa, le criticó que se hubiera retrasado en darle seguimiento a una denuncia contra el
hoy senador Miguel Ángel Yunes Márquez.
Ella lo acusó, así como a su padre Miguel Ángel Yunes Linares, de haberle orquestado
una campaña en su contra cuando era candidata y trató de impedir que llegara al Senado.
Incluso, dijo que el tema se debió haber atendido antes del proceso electoral para que no
llegara ni a ser candidato, que se le debió haber sometido a proceso, pero que la fiscalía
“se tardó”, por lo que entonces se debía informar al Senado de su situación legal para que
no se le permitiera rendir protesta el 1º de septiembre de ese año.
Verónica se resistía a irse
A raíz de ello, el 22 de julio de ese año, Verónica mostró resistencia a la posibilidad de
irse en forma anticipada. “Protesté por nueve años”, dijo cuando le preguntaron sobre su
permanencia en el cargo. Cuatro meses después acabó de causar el enojo de Nahle
cuando el 26 de noviembre de 2024 se desistió de la acusación en contra de Yunes
Márquez, con lo que quedó sin efecto una orden de aprehensión en su contra, así como
una solicitud de extradición que había sido presentada ante el gobierno de Estados
Unidos. Con esa medida, de hecho se alineó con el coordinador parlamentario en el
Senado, Adán Augusto López Hernández, quien ya protegía a los Yunes.
Fue a raíz de eso que Rocío le respondió ordenando al diputado Diego Castañeda,
presidente de la Comisión de Procuración de Justicia, que armara y afilara la guillotina
legal y presentara, ipso facto, la iniciativa de reforma constitucional que finalmente se
aprobó el martes. El Profe Esteban y Naomi le llevaron la cabeza de Vero en una charola
de plata, reluciente.
Entregará a la multitud la primera cabeza en la Plaza Lerdo
Es obvio que Rocío no quiso llegar a la Plaza Lerdo el próximo domingo con las manos
vacías, y con su informe entregará a la multitud la primera cabeza de la herencia humana
que le dejó su antecesor Cuitláhuac García Jiménez, para asumir ya, plenamente, el
control total del gobierno. Ese día 30, cuando cumpla su primer año como gobernadora, a
los vítores de una multitud que acarrearán de todo el estado y la fanfarria triunfal de las
trompetas, alzará la cabeza como hacían los gladiadores en medio del circo romano, en
plan victorioso.
Llevar y entregarle un trofeo humano a quienes irán a aclamarla es la única explicación
por la que obraron con tanta prisa. Habrá que ver si eso calma a la multitud y al coro
sincronizado de críticas en su contra. Sangre pide el pueblo, sangre les dará.
La foto de hace 35 años
Recién circuló en las redes sociales una fotografía de la boda de la entonces jovencita
Rocío Nahle con José Peña, el 17 de febrero de 1985, hace 35 años. Creo que solo un
psicólogo de la personalidad nos podría decir con alguna certeza si aquella joven
proyectaba ya el carácter que desarrollaría con el paso de los años y con poder político y
económico, o viceversa.
En la imagen no sonríe (se supone que debió haberlo hecho porque era el día de su
matrimonio con el hombre de su vida y debía estar alegre) aunque tiene una mirada fija,
de tranquilidad, de paz espiritual (tal vez). En su sano juicio, cualquiera hubiera pensado
entonces que alguien estaba loco si hubiera dicho que esa muchacha de mirada serena
iba a terminar un día gobernando, con un poder autoritario, un estado ajeno al que había
nacido.
En lo personal, desde que vi la imagen me llamó poderosamente la atención porque
muestra a otra Rocío Nahle, necesariamente otra porque por naturaleza es imposible que
hubiera sido igual, la misma de siempre, 35 años después, como la conocen ahora los
veracruzanos, unos, unas, sus simpatizantes, otros, otras, sus malquerientes, y un grupo,
sus subalternos, sus sometidos (“sí señora, sí señora”, como movía la cabeza arriba abajo
el secretario Igor Rojí cuando lo reprendió en La Antigua).
Busca justificarse y hacerse la víctima
El próximo domingo esa mujer ahora de 61 años, a la que impuso como gobernadora el
expresidente Andrés Manuel López Obrador porque no encontró a una veracruzana nativa
idónea para él entre más de 4 millones de féminas que hay en el estado, y no obstante
que perdió la encuesta ante el hoy senador Manuel Huerta, cumplirá su primer año en el
poder, muy cuestionada por lo que dice y por lo que hace, en general por la forma en que
gobierna.
Luego de que ha sido duramente criticada lo mismo en las redes sociales que en los
medios del estado y de la Ciudad de México, sobre todo después de las inundaciones en
el norte del estado, tal vez por iniciativa propia o por sugerencia de sus asesores de
imagen, si es que los tiene, emprendió una campaña para tratar de justificarse y hacerse
la víctima.
Dice que tiene empatía y mucha sensibilidad
El lunes 17 declaró: «Todos los seres humanos tenemos defectos y virtudes. Cuando uno
está expuesto como servidor público, está expuesto a todo… Es que Rocío Nahle es una
soberbia, es… no, soy firme, soy firme porque tengo que serlo, no hay lugar para
blandengues ni para timoratos. Ser gobernante requiere carácter, requiere firmeza y
también requiere la otra mano, la empatía, la sensibilidad y yo provengo de un movimiento
con una sensibilidad muy alta, así me muevo».
En entrevista, dijo que ella sabe que a sus opositores no les gusta lo que hace y se
dedicarán a ver lo que sea, pero que se dedica las 24 horas a trabajar, además que no se
le ve en grandes fiestas (nada más en el Salsa Fest de Boca del Río y en el Festival del
Bolero en Veracruz), en grandes restaurantes, lo que viene practicando desde hace 10
años.
El pasado 17 de noviembre, de visita en el Diario del Istmo de Coatzacoalcos, dijo que se
hacía una pregunta “y ustedes que son periodistas, quiero que me la contesten con la
verdad, como lo que son, periodistas: ¿Cuál es el problema? ¿Qué daño hemos hecho?
Trabajamos todos los días. Entonces, ¿cómo para qué un golpismo que no se le daba a
los hombres, por qué sí a las mujeres?”. Creo que la pregunta debió ser para todos los
veracruzanos y dejarles a ellos la respuesta. El domingo escucharemos si va a continuar
como va o a tomar otros caminos y si mantendrá en la carreta todas las calabazas con las
que inició, aunque algunas nunca hayan madurado y otras ya se hayan podrido. Ya faltan
pocas horas para saberlo.
