O P I N I O N
La manera de hacer política a través de prácticas
matutinas simulando una conferencia de prensa para el
resto del día ya no aparecer ante los gobernados, la puso en
práctica el nefasto Andrés Manuel López Obrador (AMLO)
desde que ocupó la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de
México (CDMX) del 2000-2005.
Práctica que cuando llegó a la Presidencia de México
(2018-2024) repitió, seguramente con la intención de no
perder la comunicación directa con sus admiradores, lo que
en algún porcentaje consiguió, pero que también lo exhibió
ante la totalidad de la población mexicana, mostrando su
poca preparación en temas que debe tener conocimiento
toda persona que aspira a ser gobernante como los
económicos, médicos, educativos, de seguridad y más.
Exhibición que al paso del tiempo también le causó
desgaste ante sus admiradores. Desgaste con el que llegó al
final de su periodo de gobierno y que se notó en forma
contundente cuando al visitar las poblaciones de las
ciudades menos favorecidas económicamente, las rurales y
el campo, ya no las recorría a pie, entre el “pueblo bueno y
sabio” que siempre dijo lo cuidaba a él. Como sucedió en el
puerto de Acapulco cuando el huracán otis lo devasto, que
lo visitó y a bordo de vehículos blindados y protegidos por
elementos de las diferentes corporaciones de seguridad del
país, se dirigió a la zona naval de la cual nunca salió, ni para
saludar a los afectados.
Desgaste que hasta la fecha le está afectando, pues la
forma en que se exhibió durante los casi seis años de su
periodo presidencial, ya fuera del cargo, ahora sí le están
pesando en toda su magnitud.
Situación de la que Claudia Sheinbaum Pardo debe
aprender y no solo imitar, como lo está haciendo desde el
inicio de su sexenio. Ya que a poco más de un año de trabajo
presidencial, el desgaste a que a estado expuesta ha sido
intenso, pues además de tener que estar tratando de dar
solución a los graves problemas que le heredó su guía
político, también a tenido que soportar las presiones
internacionales del mundo actual. Situación que en cada
mañanera de este periodo de gobierno se le nota muy
intensamente, no solamente por lo que dice y como lo dice,
sino por el lenguaje corporal que utiliza y sobre todo el rictus
de si cara. Lo que indica el estado de ansiedad en que está,
que le pueden provocar situaciones emocionales y físicas de
un verdadero cuidado. Usted qué opina estimado lector.
Hasta el lunes. noti-sigloxxi@hotmail.com (Fech. Púb. Vier.
30-enero-26) Hoy a las 18 hrs. Escúchenos en SIGLO XXI por
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