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Ene 12, 2026 | Columnas

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Desde el Café

Bernardo Gutiérrez Parra
Sin temor a equivocarme lector, el momento más triste que vivieron
los priistas veracruzanos el año anterior fue el 27 de diciembre,
cuando por órdenes de Alejandro “Alito” Moreno fue reelegido
como presidente estatal del PRI, Adolfo “El Fofo” Ramírez Arana y
Carolina Gudiño Corro fue ungida como Secretaria General.
Ojo, la tristeza no fue por la imposición de esos personajes porque
desde el nacimiento del partido, los priistas están acostumbrados a
que escojan por ellos, sino por lo pobre del evento.
Ya imaginarás cómo estuvo aquello cuando el único priista
distinguido que se asomó a felicitar la nueva dirigencia fue Silvio
Lagos.
Faltaron los acarreados de otros tiempos, el líder nacional del PRI en
persona, los expresidentes del partido, los alcaldes, diputados y
senadores tricolores, los seccionales, las porras, los conjuntos
musicales, la multitud de afortunados apiñados en las butacas del
auditorio “Jesús Reyes Heroles”, en la explanada del partido o
desparramados en las calles contiguas. Es decir, todo lo que hacía de
un ungimiento de esa naturaleza un suceso rumboso y noticioso.
El pasado 27 apenas había una treintena de personas ocupando las
butacas del auditorio y párale de contar.
En eso terminó la historia de la “renovación de la dirigencia” que
comenzó el 16 de diciembre cuando el PRI nacional emitió la
convocatoria para renovar a su dirigencia en Veracruz, y fueron
cuatro los aspirantes que levantaron la mano para sustituir a Adolfo:

Carolina Gudiño Corro, exalcaldesa de Veracruz; Silvio Lagos
Galindo, excandidato a la alcaldía de Xalapa; Ponciano Vázquez
Parisi, alcalde saliente de Cosoleacaque y Crisóforo Hernández
Cerecedo, exalcalde de Tuxpan.
En esos días comenté que Adolfo podía contender porque no tenía
ningún impedimento estatutario. Además, porque en la elección
municipal pasada entregó cuentas que hasta a él sorprendieron. Y es
que los priistas estaban resignados a ganar cuando mucho diez
alcaldías (al menos eso decían las encuestas), pero se llevaron 23 y
casi se infartaron de alegría.
De los cinco aspirantes, el Fofo era el que menos posibilidades tenía
porque, de acuerdo a los propios priistas; “llega extremadamente
desgastado con los grupos de militantes, además mostró poca
estatura política para generar acuerdos con los partidos opositores y
sobre todo, con los únicos dos referentes que quedan en el priismo
veracruzano: José Yunes y Juan Manuel Diez”.
El método de consulta a la base o elección directa por la militancia,
hizo pensar que el líder nacional Alejandro “Alito” Moreno,
permitiría darle al tricolor veracruzano oxígeno para reconstruirse
con priistas vigentes y con aquellos que se alejaron del partido.
Pero todo fue puro cuento.
La simulación acabó con esa esperanza ya que Alito se metió en el
proceso al ordenar solamente el registro de una fórmula, que resultó
ser la de Adolfo Ramírez Arana y Carolina Gudiño Corro para el
periodo 2025-2029.
Ante este escenario es importante saber cómo se manejará el Fofo
con las figuras que aún quedan en el PRI, porque con Pepe Yunes no
existe comunicación debido a imprudencias del propio Adolfo.

En diciembre del 2023 Ramírez Arana envió a Alito el manual de
identidad gráfica de Pepe con la frase “se avergüenza del PRI”,
porque éste no incluyó el logotipo del partido en grande en su
propaganda electoral. Esto ocasionó un intercambio de mensajes
entre el campechano y el peroteño que los distanciaron. Además,
Pepe se molestó con Adolfo que no estuvo en campaña haciendo
trabajo político.
Hace unas semanas, Pepe Yunes abrió -como en el póker- con Silvio
Lagos para la presidencia del partido y a media carrera se decantó
por Ponciano, pero nunca fue con Adolfo o Carolina.
Juan Manuel Diez no puede ver a Adolfo ya que éste lo hizo a un
lado cuando reunió a los alcaldes electos del PRI con la gobernadora
Nahle. Adolfo prefirió agendar la reunión con Ricardo Ahued,
cuando Juan Manuel había sido el canal que originalmente había
escogido Rocío Nahle.
Con Lorena Piñón tampoco tiene buena relación. Tan es así que la
nativa de San Rafael confesó que se enteró por la prensa que ya no
era Secretaria General de su partido, pues Adolfo no tuvo la
decencia de comunicárselo para al menos sacar sus pertenencias de
la que fue su oficina.
Otra relación que ha quebrado Adolfo es la que tenía con los
hermanos Cirilo y Ponciano Vázquez. Un analista que de esto sabe
me dijo que tras este distanciamiento: “Se espera que ahora sí, los
hermanos Vázquez hagan en abierto trabajo político para
Movimiento Ciudadano, como sucedió en el pasado proceso
electoral en algunos municipios del sur. Y ya se especula que
dejarán el PRI para irse a MC”.

Ignoro cómo se lleve con Silvio Lagos, pero si está distanciado del
xalapeño debe pensarlo dos veces y cambiar el chip. “Con Silvio,
Adolfo deberá tener una comunicación respetuosa. Silvio es el
representante del PRI ante el OPLE y con el proceso extraordinario
de Tamiahua deberán estar en constante diálogo para lograr llegar a
la elección extraordinaria con candidatos registrados. Por lo que se
vuelve una relación de necesidad política electoral, más que
coincidencia política” me dijo el mismo analista.
Pero la desesperación está a todo lo que da. Esto lo confirmó el
propio Adolfo al decir en su discurso de toma de protesta: “Hoy
estamos con las puertas abiertas para aquellos que se fueron y
quieran regresar; pueden venir a su casa y son bienvenidos”.
Palabras que más que a invitación sonaron a súplica desesperada y
contravienen las de su jefe Alito Moreno que en más de una ocasión
ha dicho de manera tajante: “Quienes se fueron del PRI ya no tienen
cabida en el partido”.
Sin el acompañamiento de Pepe Yunes, sin Juan Manuel, sin Lorena,
sin los hermanos Vázquez, sin militancia, sin candidatos para el
2027 y sin dinero ¿cómo irá a manejar Adolfo a su alicaído,
maltratado, denostado y devaluado partido?
Quizá su siguiente paso sea tomar una pala, darle otra a Carolina… y
a cavar.
bernagup28@gmail.com