¿EN QUÉ MOMENTO CAÍMOS EN ESTO?

Feb 12, 2026 | Columnas

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APUNTES
Manuel Rosete Chávez
“Somos México” aspira
a ser partido político”
Raúl Arias Lobillo

Los viejos de más de setenta nos preguntamos: ¿cómo fue que caímos en esto;
en qué momento el país se comenzó a derrumbar hasta llegar a lo que hoy
somos?, un lugar donde reina la inseguridad; donde la respuesta a un crimen o
masacre es la impunidad; un país donde no hay servicio de salud pública; donde
la calidad de la educación, en todos sus niveles, va en picada; donde el hambre
comienza a aparecer por todos los rumbos; donde el desempleo mata la
esperanza de cualquiera y engrosa las filas de la delincuencia; donde no hay
actividad a la que te dediques que esté exenta de un absurdo pago por “derecho
de piso”; donde el secuestro y la extorsión son para completar el pago de las
nóminas de las empresas denominadas delincuencia organizada, a las que
pertenecen las más altas autoridades del país, donde cada día que pasa sabe
como a milagro el haberlo vivido.
Obviamente en México el punto de partida de nuestros males fue cuando los
productores colombianos de cocaína decidieron bordear por las costas de nuestro
país con sus maléficas cargas, para entregarla a los distribuidores gringos, jefes
de cárteles o empresarios de la droga quienes se dedican al narcomenudeo en su
país con lo que obtienen jugosas ganancias en dólares.
Lo hacían a bordo de lanchitas, luego en submarinos, más adelante en avionetas y
lo último, en lanchas rápidas. Tanto las lanchas como las avionetas, tenían que
hacer una parada en territorio mexicano para recargar sus tanques de
combustible, por eso eligieron lugares estratégicos en los estados de Tabasco,
Veracruz y Tamaulipas, por el Golfo de México, y es así como se comienza a
saber de esas operaciones de narcotráfico.
Los dueños de esos negocios y sus socios los mexicanos que comenzaron a
trabajar en operaciones de trasiego de droga a los Estados Unidos, por cierto el
mejor cliente del mundo porque tienen un porcentaje de consumidores muy
elevado y suficientes dólares para comprar lo que sea, durante muchos años no
intentaron involucrar a ninguna autoridad en sus actividades, que se
complementaron con venta de mariguana lo que hizo que el negocio creciera con
fuertes utilidades para los colombianos, mexicanos y norteamericanos que
participaban en él.
Hasta ahí pensamos que todo iba bien, nuestro país no recibía el impacto de la
actividad de la venta de droga, porque además el poco consumo que teníamos de
mariguana (no había coca aún) se obtenía de la producción local, los “grifos”,
“chumos” o “pachecos” eran pocos no representaban problema ni para la
economía local ni para la seguridad ni para salud ni nada.
El problema comenzó cuando se incrementaron los países productores de droga,
vecinos de Colombia que decidieron hacerle competencia y detonaron la

producción. Los caminos mexicanos que tenían que recorrer los paquetes de
droga se saturaron y tuvieron, con el apoyo de paisanos, que abrir nuevas rutas
ampliando el número de mexicanos que se involucraron en este negocio. Llegó el
momento que para cruzar un municipio tenían que calentarle la mano a un policía,
luego al jefe, al rato a toda la corporación y así se fue extendiendo el reparto de
moches hasta que llegó al mero jefe, al presidente municipal. Muchos se
abstuvieron de agarrar ese “dinero sucio” pero otros sí o pusieron a un encargado
a recibir mensualmente esos paquetitos.
Los grupos de narcotraficantes fueron creciendo porque se crearon plazas de
“burreros”, de “halcones”, de “orejas” y sobre todo de “sicarios”. Tan grandes se
hicieron esos grupos que con lo obtenido con el trasiego de la droga dejó de ser
suficiente para pagar las abultadas nóminas del personal y decidieron ampliar el
giro de actividades. De ahí surgió el llamado cobro por derecho de piso, la
extorsión, el secuestro, el robo de autos, el asalto callejero, el robo a cargo de
comandos a comercios…y otros más con lo que van llenando sus maletas los
empresarios narcos.

Le entra el gobierno

Nuestro país, nuestro querido México, se convirtió en un paraíso para la actividad
delictiva cuando los jefes de los más importantes carteles lograron involucrar a
políticos más importantes que los simples presidentes municipales y sus equipos.
Cuando un político, candidato a diputado federal, Senador de la República,
Gobernador o Presidente de la República, aceptó el financiamiento de la
delincuencia organizada para su campaña, ahí se acabó el país porque el
compromiso que adquirieron fue tan fuerte que incluyó impunidad y colaboración
para las actividades delictivas de la “organización” a la que, por fuerza, comenzó a
militar en sus filas el narcopolítico.
Qué hacer para mantenerse en el poder, no perderlo porque con ello va la vida,
debieron pensar los primeros narcopolíticos. Ganar ¡¡a güevo!!
Y ahí surgió el derrumbe de las instituciones democráticas mexicanas, los
contrapesos que por muchos años impidieron la entrada de la narcopolítica.
El erario, los impuestos ciudadanos, hay que invertirlos en la compra de los votos
que garantizan la permanencia en el poder del grupo que llegó con el impulso de
sus cómplices, y a todo aquel que se oponga a este grupo hay que quitarlo del
camino.
La inseguridad, la salud, la educación, la economía de los ciudadanos, no
importan, la prioridad es la permanencia en el poder.
¿Así fue que llegamos a donde estamos?
Es posible.

En defensa de un inocente

El abogado y político mexicano Diego Fernández de Ceballos, acaba de publicar
en distintos medios un texto dedicado al presidente de la Suprema Corte de la
Nación, Hugo Aguilar Ortiz, escrito que vale la pena que lo lean todos los

mexicanos…claro los que sepan leer porque el resto solo deposita su boleto en las
urnas para cambiar de payasos.
“Son injustas las acusaciones hechas al presidente de la Suprema Corte de
Justicia de la Nación por haber permitido que su secretaria de Comunicación
Social se hincara ante él para lustrarle los zapatos a media calle y frente al Teatro
de la República, en la ciudad de Querétaro, el pasado 2 de febrero, frente a una
asombrada multitud.
“Dicen que actuó como los emperadores, reyes, caciques o hueies que hace cinco
siglos dominaban en Mesoamérica, quienes tenían infinidad de siervos que no
podían ver a la cara a sus temibles señores, ni darles la espalda al retirarse y que
les rendían pleitesía so pena de ser descuartizados para comilonas de la
muchedumbre y homenajes a los dioses.
Ha sido acusado de ser el cínico rufián que con las manos en las bolsas del
pantalón y volteando repetidamente hacia sus extremidades traseras, se solazó
contemplando a la joven mujer arrodillada, que con esmero le dejó relucientes sus
modernos mocasines. Algunos consideran que ese odioso suceso demuestra que
han sido inútiles las luchas emancipadoras de las feministas y que es mentira que
“al llegar una mujer a la Presidencia llegaron todas”. Otros han comentado que
todo hombre con un mínimo de educación y señorío, al instante, hubiera levantado
a la mujer, evitando que concluyera su deplorable tarea.
“Para mí, esos reclamos son infundados porque a nadie se le puede pedir que dé
lo que no tiene. En efecto, la historia del susodicho dice que es de origen Ñuu
Sabi, que nació en una pequeña, insalubre y pobre comunidad mixteca del estado
de Oaxaca, que durante su niñez y juventud comprobó que en muchas de esas
poblaciones “los usos y costumbres” permiten los matrimonios de niños; que los
incestos no son excepcionales; que muchos padres entregan a sus pequeñas hijas
a cambio de dos o tres puercos o de un garrafón de mezcal y que las mujeres en
general son vejadas y discriminadas como forma natural de convivencia. Con
rechazar como adulto esa barbarie no se le puede exigir algo más. “Acostumbrado
a huaraches originarios, ahora estrena zapatos boleados. Como activista se sumó
al zapatismo del año 2000. Como indigenista recabó huellas digitales de indígenas
para que Tartufo irrumpiera en la selva del sureste, ganándose así, al ritmo de los
acordeones, el lugar donde está.
“Como impartidor de justicia (al igual que otros de sus pares) es errático, tonto e
hilarante. Sus mayores aportaciones a la ciencia del derecho han sido: dejarse
“limpiar” (con sus colegas) por chamanes “originarios”, su toga con florecitas de
colores, topetearse con la “ministra del pueblo” y sus discursos en mixteco.
Algunos dicen que lo han visto deambulando por los pasillos de la Corte más
atarantado que un perro en el Periférico.
Se trata, pues, de un personaje pequeño. Y no tiene la culpa él sino el que lo hizo
compadre.”

REFLEXIÓN

Se llama IMPLOSION lo que está sucediendo al interior de Morena. Escríbanos a
mrossete@yahoo.com.mx | formatosiete@yahoo.com.mx