HARFUCH Y DANI

Ago 22, 2024 | Columnas

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Sin tacto.

Por Sergio González Levet.

En la vieja tradición priista, la carrera por la sucesión presidencial empezaba el
mismo día en que tomaba posesión el nuevo titular del Ejecutivo. El sexenio
empezaba con las esperanzas renovadas del pueblo bueno y honrado, con las
promesas igualmente vanas del candidato investido como tlatoani y con los golpes
bajos y los pleitos velados de quienes desde el discurso de toma de posesión de
su jefe ya empezaban a trabajar para ser el elegido.
Pero con la Cuarta Transformación todo cambió. Ya se ve que los morenos no
son iguales a los de antes. Con el nuevo partido oficial, la batalla por la sucesión
de 2030 empezó desde antes de que tome posesión la presidenta Claudia
Sheinbaum Pardo. Aún no entrega AMLO la silla y el verdadero bastón de mando,
y ya hay aspirantes a suceder a su sucesora.
Si entendemos que todo político es, aunque no lo parezca, un ser humano
como los demás, podemos considerar que cualquiera de ellos o ellas tiene su
corazoncito y por tanto sus preferencias. Fue el caso de López Obrador con su
corcholata consentida, Claudia, a quien promovió desde los albores de su
mandato para que legara a donde está ahora.
Pero el Patriarca es padre también y seguramente tiene puesta su ilusión en
que uno de sus hijos llegue igualmente al alto puesto que él ocupó después de
tantas tentativas fallidas. No hay que devanarse mucho la mollera para concluir
que el preferido es Daniel López Beltrán, Dani para la familia y los cuates, porque
es el que más ha participado en el ejercicio del poder de su tata.
Viendo cómo es Andrés Manuel, a nadie escapa que tiene puesta sobre Claudia
Sheinbaum la guadaña para obligarla en su momento a que ella misma nomine al
señalado por el dedo elector que pretende ser transexenal.

Pero seis años son o pueden ser toda una vida. Y mucha agua pasará sobre los
puentes antes de que estemos en la decisión del 30.
Seis años…y Claudia tal vez se haya empoderado realmente y en una de ésas
logró conseguir el poder necesario para nombrar a quien ella elija y no a quien le
mande su mentor.
Y si de afectos y cercanía hablamos, pues el elegido natural de la primera mujer
Ejecutiva nacional sería quien será su poderoso Secretario de Seguridad Pública,
Omar García Harfuch, que si logra hacer un buen papel y reduce la inseguridad a
niveles tolerables, estará en los cuernos de la luna.
Cosas de la política de antaño y novedades de la política de ahora. Aún no
tenemos Presidenta y ya se están peleando por su puesto… por supuesto.

sglevet@gmail.com