Entre Columnas
Martín Quirano
mquim1962@hotmail.com
X: @mquim1962
No se puede llamar virtud el asesinar a sus ciudadanos, traicionar a los amigos,
no tener palabra; estos medios harán ganar poder pero no la gloria.
Nicolás Maquiavelo
Las miserias de mucha de la clase política gobernante se muestran
cotidianamente sin rubor alguno. El blindaje que según les ofrecen sus seguidores,
les anima a burlarse y a hacer desvergonzadamente todo lo que les venga en
gana. Se comportan como los trumpistas de este lado del rio; aplican eso de que
son tan populares que pueden hacer lo que se les ocurra, decir las cosas más
estúpidas y no habría cuestionamiento crítico alguno e incluso les aplaudirían, dice
el gobernante estadounidense. Así se imaginan los políticos y gobernantes
mexicanos, protegidos por el manto de “transformadores”, paseando sus vilezas
por el país que destrozan.
Son los hechos de la visión populista imperante que, para plantear alguna
diferencia, acomodan su pertenencia a la izquierda o la derecha sin que en
realidad haya algo más que retórica; matices de una palabrería que al final se
acomoda a su desvergüenza. El andar de los populistas autoritarios en nuestro
país tiene la cobertura de su narrativa de superioridad moral, sostenida en un
castillo de naipes que no soporta el menor viento de la realidad.
Los humanistas, los comprometidos con el pueblo, únicos representantes del
mismo, han dado suficientes muestras de su hipocresía, de sus incapacidades e
ignorancia con cargo a la vida de millones de mexicanas y mexicanos. Nada les
conmueve o preocupa respecto de nuestros graves problemas. Su fraseo
permanente de que todo está bien y cuando no, culpan al pasado como una forma
de fugarse y acomodar su espacio para mentir, engañar y robar, para servirse con
voracidad y altanería, mucho mayor que la que señalan en ese pasado de la cosa
pública que tanto señalan.
Para colmo, no son solo ellos. Algunas oposiciones tienen también sus ejemplos,
como los que trafican con sus “pesos” políticos y “liderazgos” como apuestas para
concretar sus personalísimos intereses de continuidad política a costa de una
mínima congruencia. Saltan sin preocupación para cobijarse en lo que apenas
horas antes señalaban con fuerza en cuanto a la corrupción, al autoritarismo y la
destrucción democrática en el proceso de consolidación de eso que llaman la 4T.
La búsqueda personal de los reflectores, de la nómina y de sentarse en una mesa
de decisiones a costa de lo que sea, conduce a que la moral sea tan solo un árbol
de frutas, que la hipócrita dignidad que en ocasiones se ponderaba, se vierta en
los caldos pestilentes de los platillos donde ahora comerán. La gente que les
sigue, asumen, les reconocen y estarán con ellos aunque ahora ocupen los
espacios de los que tanto señalaron. Varios casos de personajes políticos que han
decidido cruzar al lado oscuro son cosa ya cotidiana, como el de un ex munícipe
xalapeño que, sin empacho se vuelve aliado incondicional del régimen que hace
poco criticaba por sus desvaríos autoritarios y los nefastos quehaceres públicos de
sus representantes. Siempre habrá espacio para las excusas y el olvido, para
muestras claras están los orígenes mismos del partido hegemónico y sus aliados
que se consolidan en la destrucción de la Republica y la democracia.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
Ahora resulta que el caos del sistema de salud se resolverá con su “modernización
y transformación digital”; preocupa más que lo dijo la presidenta apoyada en el
“me canso ganso” que antes ya engañó con “el mejor sistema de salud del mundo”
