Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Un debate de esos intrascendentes porque casi nadie los ve,
encendió las redes en Veracruz cuando uno de los panelistas hizo
gala de su ignorancia al “encarcelar” a un político veracruzano ya
fallecido, que jamás estuvo en prisión.
A propósito de que alguien del foro dijo que a los gobernadores de
Morena les gusta el dinero ajeno, el senador Saúl Monreal, hermano
del diputado Ricardo Monreal, reviró y cito textual: “Con mucha
demencia dicen de los gobernadores de… pus sí, pero ahorita ya se
les olvidó de Javier Duarte, que estuvo preso, que está preso; a Fidel
Herrera, de Veracruz; a Tomás Yarrington, que también lo… ¿y a
poco los detuvieron por bonitos? ¡Nooo, por corruptos, por rateros!”.
Quien salió en defensa de Fidel fue su primogénito Fidel Herrera
Borunda, que escribió en sus redes: “El señor Saúl Monreal hizo
afirmaciones públicas sobre mi padre, Fidel Herrera Beltrán, que no
sólo son falsas, sino que cruzan una línea que en la vida pública no
se puede normalizar, convertir una mentira en ‘verdad’ mediática
para generar impacto político. Quiero ser absolutamente claro y
preciso: mi padre nunca estuvo detenido, nunca existió una orden de
aprehensión en su contra, ni en México ni en ningún otro país”.
Y a renglón seguido lanzó un reto: “Si el señor Saúl sostiene lo que
dijo, estoy plenamente dispuesto a compartir un foro públicamente
como corresponde, de frente, con pruebas sobre la mesa y con
sustento histórico, pero sobre todo con la verdad jurídica”.
Pero Saúl no aceptará. Después de la baboseada que de seguro le
puso su hermano Ricardo, a lo más que llegará es a ofrecer una
disculpa pública porque en efecto, Fidel Herrera jamás pisó una
prisión en sus 76 años de vida y tampoco tuvo ordenes de
aprehensión.
¿Qué tan bien o mal gobernó?
Fue un gobernador de claroscuros; hizo escuelas, hospitales, puentes
y carreteras; impulsó el turismo y la actividad empresarial. Pero
muchos de los males crónicos que padece la entidad, como la
violencia e inseguridad, se dispararon como nunca en su gobierno lo
mismo que la deuda interna y externa. La corrupción que existe en
este país desde que México es México, alcanzó niveles jamás vistos
en su administración.
Fidel fue un político con suerte ya que le tocó gobernar en un
sexenio donde el Presidente de la República no era de su partido.
Esto le permitió escoger a su sucesor en la figura de Javier Duarte
que no era la mejor opción, pero que fue su cómplice. “Javier sabe
que si denuncia las trapacerías de Fidel, más temprano que tarde lo
acompañará en Pacho Viejo”, me dijo entonces un analista político.
Por menos de lo que hizo el nativo de Nopaltepec muchos políticos
han ido a prisión. Pero a Fidel nadie lo tocó ni con la hoja de una
carpeta de investigación. Murió en paz, en la tranquilidad de su
hogar “y ya está juzgado de Dios” como decían las abuelas.
Lo que no se vale es denostarlo con una mentira como lo hizo Saúl
Monreal, y menos cuando ya no está entre los vivos para defenderse.
Como casi todos los morenos, Saúl le pegó al pasado para no
explicar el presente.
Pero ya muerto Fidel, su nombre volvió a saltar a la palestra y sirvió
de distractor al gobierno estatal que dadas las condiciones (de
violencia, inseguridad, corrupción, desabasto de medicamentos,
crisis económica, etc.) necesita de muchos distractores.
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