INFORME SOBRE DESAPARICIONES: MÉXICO ANTE LA ONU

Abr 8, 2026 | Columnas

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Los hipócritas son aquellos que aplican a otros las normas que se niegan a aceptar para sí mismos.
Noam Chomsky

La estrecha visión gubernamental considera una ofensa “personal” someter al
escrutinio de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la situación crítica y
trágica de las desapariciones en nuestro país, argumentando que se trata de una
orquestada acción para lastimar el proyecto transformador de la 4T, el cual se
encamina gloriosamente a regenerar la vida nacional. Por ello es que poner en
observación global al país con mentiras e indecencias es parte del juego de la
derecha neoliberal que, “en nado sincronizado”, acomete para denostar.
Como una acción injerencista del Comité contra la Desaparición Forzada de las
Naciones Unidas (CED) es vista esta iniciativa. Un agravio evidente, claman las
voces alineadas a la negación y a la supuesta soberanía, que prefieren evitar su
responsabilidad, escondiéndose ante un fenómeno doloroso, que si bien viene de
atrás, les obliga a mirarse en el espejo de sus 7 años de gobierno y sus actuales
complicidades, incompetencias y simulaciones.
Las voces que reclaman la defensa de la soberanía, que en su abyecta
parcialidad, menosprecian la mínima autocrítica, refrendando el rechazo del
gobierno mexicano al informe del CED, al cual descalifican porque dicen que no se
reconocen las acciones desarrolladas desde la llegada de la 4T, intentando sin
éxito romper el demoledor mensaje del informe del CED que desvela la escalada
nacional de desapariciones como un problema estructural y profundo.
En apego al espíritu y letra del artículo 34 de la Convención Internacional para la
Protección de todas las personas Contra las Desapariciones, se cuenta con un
procedimiento establecido para los casos: “Cuando el Comité recibe información
que contiene indicios bien fundados de desapariciones forzadas de carácter
generalizado o sistemático puede “(…) llevar urgentemente la cuestión a la
Asamblea General de las Naciones Unidas por conducto del Secretario General”*.
El nivel de cerrazón, insensibilidad y de lejanía de los transformadores disque
humanistas ante la crisis de las desapariciones en nuestro país, es por lo menos
terrible. El gobierno de AMLO y el actual han mostrado la cara dura de la
indiferencia y la hipocresía, pues ante lo que sucede, con el informe del CED se
establecen diversas ayudas como coordinaciones y apoyos técnicos y financieros
para enfrentar la situación y colaborar con procesos de mejora para la atención de

las desapariciones y de las víctimas, es penoso observar que se rechazan como
intervencionistas lo que en realidad son respaldos necesarios y urgentes.
La crisis humanitaria es un hecho. Ofenderse, esconder la cabeza, mirar a otro
lado, clamar por soberanía, no son la respuesta de una jefa de estado. Señalar las
medidas administrativas o legales establecidas como garantía de acciones
específicas para enfrentar el problema es insuficiente si implica negar las
condiciones imperantes y la falta de atención y acción. Por qué no mejor asumir el
informe y actuar en consecuencia ante la posibilidad de recibir apoyos y con ello
mejorar la respuesta gubernamental ante este enorme problema.
La soberbia no es buena consejera. El empuñado discurso de rechazo al informe
de una realidad contundente, no solo es vergonzoso sino que muestra los
fantasmas, las fobias, las limitantes y principalmente los verdaderos intereses que
motivan las actitudes y los cálculos de una clase política altanera, facciosa y
profundamente intolerante a todo lo que no les aplauda.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
El museo de antropología de Xalapa, una prueba más del abandono ignorante
envuelto en el manto de la austeridad.

*Juan Pablo Albán. Presidente del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU