INOLVIDABLE

Sep 23, 2025 | Columnas

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MOLE DE GENTE
VIRGINIA DURAN CAMPOLLO
No comprendo el paso de cuarenta años. Es lo más difícil que he
vivido. Cercano a la muerte. Angustia, terror, impotencia. El
Terremoto del 85 parecía un cuento de horror. Gritos, llanto,
descontrol total. Un movimiento no experimentado que
desconcertaba. Intensas nubes de polvo que invadían los espacios,
producto de derrumbes. El pánico que lleva a correr sin rumbo fijo.
Estampidas grupales de quienes tenían las miradas pérdidas,
atónitas. Momento de gran hermandad donde los mexicanos- no el
gobierno- fueron uno. Nada de abismos sociales, religiosos,
políticos, económicos. Construyendo solidaridad y amor. Se
rescató, brindó medicinas, cobijas, comida, agua. *** Las historias
tienen registro en medios de comunicación, libros, películas.
Aunque cada año se recuerde quienes lo vivimos- sobrevivientes de
la fatalidad- lo hacemos con tristeza y melancolía porque perdimos
la paz y tranquilidad. Lo más tangible se encuentra en la memoria.
Sacudió conciencias y se tomaron medidas. La putrefacción humana
flotó en actos de rapiña. Imperó la solidaridad durante todo el
tiempo de la gran tragedia. Dejó muchas enseñanzas como el
aprendizaje sobre la importancia de la salud y vida. *** Los
gobiernos no necesitan hacer gastos de celebración al respecto sino
alertarse. Los perniciosos recortes presupuestales a la salud-
cuando es un problema no resuelto como otros básicos-
repercutirían en la solución. Si repitiera no sabrían que hacer
porque la mediocridad y falta de conocimientos -en la mayoría del
gobierno- lo impediría. Deseamos que no llegue por el bien de
todos. *** Mención aparte y agradecimiento a los héroes de esa
jornada: los Topos. Arriesgaron su vida por sus semejantes. Honor a
quien honor merece. *** Y para las agruras…