LA CARTA A EUFEMIA DE MARTÍN

Ene 6, 2026 | Columnas

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Sin tacto

Por Sergio González Levet

Le digo que es a Eufemia porque, como la de la cancioncita de Pedro Infante, la
misiva abierta de Martin Aguilar -en la que sin que nadie le haya pedido su opinión
hace un posicionamiento sobre la captura de Nicolás Maduro por parte de un
comando especial de los Estados Unidos-, es una carta sin razón.
Pues sí, resulta que entre todo el tiempo que ocupa en destrozar a la
Universidad Veracruzana, el señor Aguilar Sánchez se dio un espacio, y entre todo
lo que derrocha o se guarda, atajó unos cuantos miles de pesos del presupuesto
para la educación superior de los jóvenes de Veracruz y los destinó a pagar
inserciones de un “Pronunciamiento sobre intervención en Venezuela”.
Lo primero que salta a la vista es que Martín insiste en desaprovechar los
valiosos servicios profesionales de tantos especialistas del lenguaje que hay en la
Facultad de Letras, y sigue publicando textos que destrozan la lógica y la
gramática más básica. Desde el mismo título del documento se nota que quien le
escribe -o tal vez sea él mismo- no tiene la menor idea de lo que es la sintaxis.
Para documentar la ignominia textual (y de otras) de quien tiene capturada
ilegalmente la Rectoría de nuestra máxima casa de estudios, reproduzco
solamente el primer párrafo de la cartita, que sus seguidores/cómplices, llaman
comunicado:
“Ante la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, en donde se
pone en riesgo la soberanía de este país, invocamos los principios consagrados
en la Carta de las Naciones Unidas, que establece la igualdad soberana de todos
sus miembros”.

Eso que rebuznaron los escribientes del grupo martincillista es una pieza digna
de que sea destrozada por un profesor de tercer año de primaria, porque no tiene
ni pies ni cabeza, sintácticamente hablando.
El tal Martín Aguilar se sintió como en sus mejores tiempos de estudiante en
que andaba en marchas en contra de todo lo que significara autoridad, vestido con
su uniforme de pantalones de mezclilla deslavados y camisa de manta, y mandó a
que hicieran un textículo en contra, una vez más, de otra intervención ominosa del
imperialismo yanqui.
Y le salió a él o a sus escribanos un documento que lo revela como un Gramsci
de cuarta región o como un Foucault ortodoxo, con todo lo de paradojal que
significa eso.
¿Qué tiene que andar haciendo Martín condenando la intervención de Bush y
gastando recursos que son urgentes para mejorar las condiciones de las
instalaciones universitarias? Se nota que a falta de figurar en situaciones de
prestigio dentro del concierto educativo nacional se muestra como lo que es, un
revolucionario de pacotilla que piensa que cantar canciones de la República
Española es el grado máximo de la ideología de izquierda.
La comunidad universitaria no le ha dado ninguna autorización a Martinillo para
que hable en nombre de toda la UV, y por eso se sigue levantando en contra de
las imposiciones reiteradas del espurio.
Así, hasta que caiga.

sglevet@gmail.com