Sin tacto
Por Sergio González Levet
Tuvo que dejar la supuesta seguridad de Palenque y venir a la Ciudad de México.
Reunió a sus gentes cercanas, al círculo rojo de la Cuarta Transformación, al
grupito que controla todo lo que hace el Movimiento, todo lo que se robó el
Movimiento, y todos los activos del Movimiento: los políticos, los armados los
financieros privados, el dinero público.
Está internado en un búnker secreto que cree no conocen los gringos. Ahí se
barajan estrategias, ideas, planes, acciones… ocurrencias sobre todo: que la
Presidencia salga con todo a defender a Andy; que se haga una campaña que
exija preservar la soberanía de México; que se empiece a organizar una
manifestación monstruo, la madre de las manifestaciones, en el Zócalo en defensa
de Andy… perdón, de Andrés Manuel chico.
Ahí se escribió la carta de Andy, la que le mandó a Trump. Fue lo primero que
se les ocurrió cuando supieron que el Gobierno norteamericano había suspendido
la visa del hijo segundo de AMLO. Ahí adentro del búnker y del grupo cerrado
pareció una jugada genial.
Sí, había que poner en su lugar a Trump; decirle que su Gobierno estaba mal,
muy mal; ponerlo a temblar al señalarle errores en la conducción de su país. Que
aprendiera el güero.
Y también darle una salida honrosa. Señalarle que si prescinde de sus hombres
fuertes, Marcos Rubio y Christopher Landau -Secretario y Subsecretario de
Estado- podría ser perdonado por el poderoso lopezobradorismo, jajá.
Obvio, en el clan cerrado de los hijos, los hermanos carnales, los hermanos
postizos y los cómplices no cabe la menor duda. Todo lo que hacen está bien,
porque dios es todopoderoso e infalible -“infallible”, dicen ellos-. Así que la carta
de Andy (Andrés Manuel chico, perdón) sigue siendo considerada allí adentro la
jugada política más ingeniosa, un golpe letal para el mandatario yanqui, como le
dicen los cubanos del equipo. Ahí nadie dice nada sobre la respuesta burlona y
demoledora de Landau, sobre la condena universal de la opinión pública -“nado
sincronizado”, le llaman ellos-.
Nadie se atreve a comentar que Andy (Andrés Manuel chico, chinitas) es un
ciudadano común, no tiene puesto ni representación en el Gobierno de la
República, no tiene un cargo de elección y ahora tampoco una posición directiva
en Morena.
No es nadie, comentan por lo bajo cuando no escucha el jefe, pero todos
celebran su intromisión en la vida pública del país y de la nación del norte.
El patriarca está dedicado en cuerpo y alma a salvar a sus hijos, a Rocha y
secuaces, a los adláteres del Movimiento. Está dispuesto a sacrificar a la
Presidenta, al Gobierno, al país si fuera necesario.
Su único interés es la salvación primero de él mismo y después de los más
cercanos en la sangre y el afecto.
Y piensa que la carta fatal fue una gran movida política.
Imagine usted lo que va a seguir.
sglevet@gmail.com
