LA CRISIS DE MORENA

Feb 15, 2026 | Columnas

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Punto de Vista


Filiberto Vargas Rodríguez
Prefacio.
Se llegó a la mitad del segundo mes del año y muchos ayuntamientos ya
enfrentan problemas para pagar su nómina. *** En algunos casos hubo diálogo
entre trabajadores y autoridades. Se les explicó que el gobierno federal suele
tardar hasta tres meses para enviar lo correspondiente a las participaciones de los
municipios. *** En otros casos, sin embargo, los empleados municipales se
enteraron de que no había recursos para su salario, cuando revisaron sus cuentas
de nómina y no aparecía ningún depósito. *** Es el cuento de cada que inicia una
nueva administración municipal. En las primeras quincenas, si tienen suerte,
logran cubrir sus compromisos con lo que recaudan del impuesto predial, pero en
muchas ocasiones eso no es suficiente y se dan “desajustes” como el que están
viviendo en estos momentos. *** La administración saliente se lava las manos,
pues argumenta que a ellos les tocó cubrir con la nómina y los bonos de fin de
año, por lo que no admiten responsabilidad alguna. Hay, sin embargo, vicios que
no se corrigen y que influyen de manera significativa en esa insuficiencia
presupuestal. *** Cada que llega un nuevo alcalde se encuentra con una pesada
losa de laudos laborales que no han sido atendidos; proveedores y contratistas
hacen fila en espera de que salgan los pagos que están pendientes y, para colmo,
el gobierno federal “se toma su tiempo” para dispersar los recursos que, por ley,
les corresponden a las arcas municipales. *** Orden y transparencia. Con eso se
resolvería este problema.


Son momentos difíciles en ese grupo que se ha autodenominado “la cuarta
transformación”. Sus más altos representantes han sido invadidos por la paranoia,
ese trastorno mental que se caracteriza por una desconfianza extrema, recelos
infundados y delirios persecutorios, donde cada uno de ellos cree que otros
intentan dañarlo, espiarlo o engañarlo.
Seguramente muchos lo ven como “la desconfianza natural entre bandidos”, pero
este caso tiene una connotación distinta.
Hagan de cuenta que en un grupo delictivo el “jefe” les anuncia que se va a retirar
y deja instrucciones precisas sobre la forma en la que se habrán de repartir las
responsabilidades… y los privilegios.
Nadie en su sano juicio se atreverá a debatir las instrucciones de quien aún es el
que manda, pero una vez que él se retira, esa guerra que ya existía, pero que
todos disimulaban, se manifiesta sin rubor alguno.
Y la batalla no se libra solo en la capital del país, los gobiernos estatales son
“franquicias” que se forman en la fila que más les conviene. Las “corcholatas” del
2018 y las que se están creando a partir de la llegada de Claudia Sheinbaum,

saben que un factor fundamental para decidir la sucesión del 2030 será el control
territorial que cada aspirante demuestre.
Por supuesto que Adán Augusto no quería dejar la presidencia de la Jucopo en el
Senado, pero la negociación le permite fortalecer su propio “Plan B”. Va a caminar
por todo el país, va a cerrar filas con aquellos que lo siguen considerando “el
verdadero emisario” de López Obrador. Donde tenga la fuerza suficiente, impondrá
a sus candidatos para el 2027, y donde se vea superado, construirá alianzas con
la oposición. El mensaje para la presidente será muy claro: “o se construye la
sucesión conmigo, o prepárense para perder la presidencia”.
¿Qué papel juega Veracruz en ese tablero de ajedrez?
De manera natural, por el número de potenciales votantes (en el 2025 eran 7.5
millones, lo que lo ubica como la cuarta fuerza electoral del país, sólo por debajo
del Estado de México, la Ciudad de México y Jalisco) este territorio tiene un gran
peso estratégico. Podría haber actores políticos de Morena que “dominen” más
estados, pero ni así conseguir el caudal de votos que dan entidades como
Veracruz.
Para nadie es un secreto que la relación entre Adán Augusto López y Rocío Nahle
es mala. La ruptura no empezó -como muchos suponen- con el empeño del
tabasqueño de incorporar a Morena a la familia Yunes (la de El Estero), sino
mucho antes. Baste recordar que fue Adán Augusto quien impulsó la campaña del
oriundo de Minatitlán, Sergio Gutiérrez Luna, por la candidatura al gobierno de
Veracruz. Hay más historia hacia atrás, lo que hace impensable una eventual
alianza, a pesar de que ambos utilizan como “blindaje” su relación con López
Obrador.
Adán Augusto, sin embargo, tiene otras fichas para operar en el estado. Entre
otras, su cercana relación con el senador Manuel Huerta (otro “obradorista” de
abolengo) y toda esa estructura electoral que se construyó desde la Delegación
del Bienestar y que se puso al servicio de Rocío Nahle en el 2024.
Tampoco podemos pasar por alto que, hoy por hoy, Rocío Nahle no tiene una
estructura política propia, que transitó en su campaña por la gubernatura con “los
muchachos” de Cuitláhuac García (Cazarín, Zenyazen, Eleazar y Zepeta) y que en
el camino ha ido sembrando enemistades que muy pronto podrían encontrar una
ruta reivindicatoria en las filas de Adán Augusto.
No perdamos de vista, tampoco, que las otras “corcholatas” también buscarán
sumar a Veracruz en sus proyectos. Marcelo Ebrard hizo en el 2024 una fuerte
campaña, lo mismo que Ricardo Monreal. Muy pronto veremos a grupos políticos
destacando las “virtudes” de Omar García Harfuch.
El problema de todo esto, es que la competencia pasó de las bardas a las
barandillas. Del nivel de conocimiento, a las denuncias directas, muchas de ellas
documentadas, sobre la extensa red de corrupción que se construyó en el sexenio
de López Obrador y que hoy, sin el jefe de la banda en funciones, se empieza a
caer a pedazos.
Como en los viejos tiempos del PRI: “el peor enemigo de Morena… es Morena”.


Epílogo.

Pepe Yunes está caminando por el estado, como lo suele hacer desde hace
mucho tiempo. Se reúne con grupos o familias con los que ha construido amistad,
pero no lo difunde, pues no tiene otro afán que el reencuentro con quienes lo han
acompañado en todo momento. *** Quienes no lo conocen, asumen que sus
recorridos tienen un objetivo político y se apresuran a “descubrirlo”. Alguien con
mucha imaginación lo coloca ya fue del PRI (algo que él siempre ha negado) y hay
quienes hasta se aventuran a asignarle, desde ahora, una diputación por la vía
plurinominal. *** Pepe Yunes lee, calla y sigue con sus recorridos. De pronto
alguien retoma el libelo e inicia un debate sobre el futuro político de Pepe Yunes,
sus posibilidades (o la falta de ellas) y hasta le inventan que ahora será “candidato
independiente”. *** No hay nada, sólo políticos ansiosos que tratan de provocar
que Pepe Yunes “muestre sus cartas”, cuando ni siquiera se ha repartido la baraja.
*** Si su nombre vuelve a ser tema, es porque muchos veracruzanos se están
preguntando a estas alturas, cuando estamos ya en el segundo año de la gestión
de Rocío Nahle, cómo estaría hoy Veracruz con Pepe Yunes al frente. ¿Usted lo
ha pensado?
filivargas@gmail.com