O P I N I O N
Por: Mario Javier Sánchez de la Torre
Lo primero es conocer ¿Qué es un candidato? Según
Martín Alonso, en su Diccionario del Español Moderno (6ª
Ed. Segunda Reimpresión. p. 200) es: Aspirante a un cargo o
dignidad // Persona propuesta para un cago.
En el medio de la política en este país se le denomina así a
la persona que desea obtener un puesto o cargo, que puede
ser de regidor, alcalde, diputado local o federal, gobernador
o presidente del país y ahora también si aspira a
determinados cargos dentro del mancillado Poder Judicial.
Cargos para los que la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos (CP EUM) indica determinados requisitos
a cumplir, así como las legislaciones electorales vigentes y
también algunas otras legislaciones secundarias
correspondientes.
Que siguiendo los mandatos de la Carta Magna de este
país, como debe ser, son los partidos políticos con registro
ante el Instituto Nacional Electoral (INE), las únicas
organizaciones políticas que pueden proponer a los
personajes que han reunido los requisitos de ley, para
obtener esta calidad política, los que los pueden proponer
para que puedan participar en las contiendas electorales por
algunos de los cargos de elección popular que marca la CP
EUM.
Pero independientemente de la normatividad que deben
cumplir para poder participar, hay otros requisitos que
definitivamente son de mayor importancia para entrar a las
contiendas electorales, que van desde su posición dentro del
grupo social al que pertenecen, como profesionistas o no,
hasta su popularidad por la actividad que desarrollen,
lamentablemente sin importar en la mayoría de los casos,
actualmente, si tienen una trayectoria de trabajo que los
haga propicios para ocupar el cargo al que aspiran.
Situación a la que hay que sumar la calidad moral y ética
que tengan y sea del conocimiento público.
Lo citado en el párrafo anterior, aunque parezca irreal, es
lo que debe ser. Pero desde hace aproximadamente ocho
años, se ha dejado de lado al escoger a los personajes que
algunos partidos políticos han seleccionados como sus
candidatos. Lo que está propiciando la serie de alcaldes,
legisladores locales y federales, senadores y gobernadores,
que algunos están siendo detenidos y procesados por sus
actos de corrupción y nexos con la delincuencia organizada,
pero lamentablemente otros, los de cargos de elección
popular más relevantes, están siendo protegidos por el
gobierno en turno, aduciendo mañosamente que no hay
quién los acuse y por tanto pruebas en su contra.
Conociendo esta realidad que está viviendo el país, la
tarea que tienen los partidos políticos que participaran en la
próxima elección del año 2027, tienen la obligación de
elevar a la calidad de candidatos a personajes diferentes a
los que se conocen, tarea nada fácil, pero no imposible. La
creación de un candidato ganador, depende solamente de
encontrar quién contrarreste el conocido de sobra “talón de
Aquiles” del desprestigiado Movimiento de Regeneración
Nacional (Morena). Situación de la que está totalmente
fastidiada toda la población del país, hasta el burlonamente
llamado por los morenistas “pueblo sabio y bueno” que a la
fecha ha sido el más afectado.
Los personajes que pueden desechar la inseguridad y
corrupción que se viven en más del 30 % del territorio
nacional existen, solamente hay que apoyarlos para que
lleguen y sobre todo, que no se pierda de vista que el apoyo
debe ser a través de una coalición, si se desea recuperar el
país. La elección del 2027 es la última oportunidad antes de
perderlo totalmente. Usted qué opina estimado lector.
Hasta el viernes. not-sigloxxi@hotmail.com (Fech. Púb. Lun.
5-octubre-26).
