Punto de Vista.
Filiberto Vargas Rodríguez.
Prefacio.
Sara Ladrón de Guevara lo admite: no es una candidata “tradicional”. Está
compitiendo por un escaño en el Senado de la República, gracias a la voluntad del
Partido de la Revolución Democrática (PRD), organismo político adherido a la
alianza opositora, al que “le tocó” definir esa candidatura. *** Ella no milita en el
PRD. Es más: ella no milita en ningún partido político, pero entiende que hoy las
reglas electorales casi obligan a cualquier ciudadano que aspire a un cargo de
elección popular, a buscar el patrocinio de una organización partidista. *** Sara,
exrectora de la universidad Veracruzana, doctora en Antropología por la UNAM,
con maestría en Arqueología e Historia del Arte por la Universidad de París 1 La
Sorbona, decidió aceptar la invitación a participar en este proceso electoral,
porque coincide con muchas de las propuestas que plantea el frente opositor. ***
Esta convencida de que Pepe Yunes es “la mejor opción” para gobernar Veracruz,
pero ella hubiera preferido que la candidata presidencial por este mismo frente
hubiera sido Beatriz Paredes. Conoce a Claudia Sheinbaum y la reconoce por sus
aportaciones como académica y científica. No tiene empacho en admitirlo. *** Se
ubica como una mujer “de izquierda” y pone especial interés en dos temas: la
educación (donde ha desempeñado buena parte de su actividad profesional) y la
defensa del género, pues ella ha vivido en carne propia las injusticias a las que se
enfrentan las mujeres para ser reconocidas en ámbitos que antes se asumían
como “exclusivos” de los hombres. *** Tiene claro que la única forma de llegar a la
Cámara Alta es que las dos fórmulas (la primera, que encabeza Miguel Ángel
Yunes Márquez, y la segunda, que tiene ella) resulten vencedoras y por ello está
recorriendo el estado y buscando acercar a este proyecto a grupos o sectores
sociales que muy pocas veces participan. *** Lo suyo, explica, es convencer en la
charla, en el diálogo, no en mítines o con arengas que toquen las emociones. ***
Sara Ladrón de Guevara es una mujer capaz, honesta y con firmeza en sus
convicciones. De esas mujeres que serían muy útiles en el Senado.
* * *
Apenas en septiembre del año pasado, el gobernador Cuitláhuac García criticaba
a aquellos que denunciaban la crisis de inseguridad que se vivía en la autopista
Veracruz-Puebla, a la altura de las cumbres de Maltrata.
“Traen el interés de criticarnos, entonces algunos voceros de nuestros adversarios
pintaron de rojo y (como) la más peligrosa del país, cuando ni siquiera (…) hay
momias políticas que sólo buscan reproducir lo malo de la Cuarta Transformación
para que los medios de comunicación también lo hagan”.
Días antes se habían reportado frecuentes asaltos a automovilistas en esa ruta,
entre ellos un ataque al grupo musical Fuerza Régida, del que lograron huir, pero
resultó muerto uno de sus escoltas.
Cuestionado sobre ese incremento de la inseguridad en aquella zona, Cuitláhuac
García recurrió a su más frecuente salida: lo negó todo. Sin embargo, la mañana
siguiente de sus declaraciones, su jefe López Obrador reconoció que había habido
un alza en los robos.
Entonces el discurso del gobernador veracruzano cambió. Dio las gracias a las
autoridades federales que “por indicaciones del presidente han reforzado la
seguridad”.
El secretario de Marina, el veracruzano Rafael Ojeda, informó que se había
reforzado la presencia en esa zona: “Ya estamos tomando medidas, lo mismo que
hicimos en la carretera de México a Morelos y Guerrero, algo similar haremos en
esa parte, mayor despliegue de efectivos, patrullas, personal, manejar incluso
drones, estamos en eso”, dijo.
Pero la estrategia de enviar “por ratitos” a un importante número de elementos, no
resuelve de raíz el problema. Hoy ya ni la Guardia Nacional, ni el Ejército, ni la
Marina se aparecen por las cumbres de Maltrata, y las consecuencias se han
hecho sentir.
La semana pasada, el 3 de abril, el obispo de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino
y otros dos sacerdotes fueron asaltados en la autopista 150D Acatzingo-Ciudad
Mendoza, en los límites de Esperanza, Puebla con Maltrata, Veracruz.
Al obispo le fue robado su anillo pastoral.
“Por la parte de Las Cumbres nos detuvieron en un falso retén. Vimos a un grupo
de personas armadas, algunos pudieron correr. Nos quitaron los celulares, la
cartera, el reloj, el anillo episcopal”, relató el obispo.
El líder religioso pidió a las autoridades “hacer su tarea” y que apliquen
“estrategias serias” porque, dijo, “es muy complicado dar abrazos cuando te tienen
con los brazos levantados”.
El tema no quedó ahí. Este fin de semana todos los obispos del país, que
conforman la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), señalaron que “les
duele profundamente” la situación de inseguridad que se vive todos los días y
pidieron a las autoridades de los tres niveles de gobierno pongan mayor atención
para un libre y seguro tránsito por las carreteras nacionales.
“Nuestra solidaridad con Monseñor Eduardo Cervantes Merino, obispo de Orizaba,
quien el día miércoles 3 de abril, sufrió un asalto junto con un grupo de sacerdotes
que lo acompañaban en una carretera de la zona limítrofe entre Puebla y
Veracruz, quienes fueron despojados violentamente de sus pertenencias, pero por
gracia de Dios no fueron lastimados”, publicó el CEM.
Los obispos dijeron que pidieron a Dios que toque los corazones de toda la gente
que provoca sufrimiento: “que el Señor les dé el don de la conversión y como
sociedad sigamos trabajando en la reconstrucción de la paz que tanto anhelamos”.
No es que Cuitláhuac García se haya caracterizado por su fe católica, pero hasta
por un cálculo político (la fuerte influencia que sigue teniendo la Iglesia Católica en
el país) tendría que poner más atención en esos temas y evitar pretextos tan
débiles como que “el asalto ocurrió del lado de Puebla”, como si unos metros
hicieran gran diferencia.
* * *
Epílogo.
Este domingo Pepe Yunes cerró su recorrido por el norte de la entidad, con
reuniones en Poza Rica y en Vega de Alatorre. *** Ante maestros y trabajadores
petroleros, Pepe Yunes destacó la trascendencia de Poza Rica como ejemplo de
lo que toda ciudad tendría que llegar a ser en materia de servicios, seguridad y
empleo. *** Pepe Yunes saludó los liderazgos estatales y regionales de los tres
partidos que la integran e invitó a los presentes a pensar: “¿qué nos pasó en el
camino, dónde perdimos el rumbo, dónde quedó el progreso que acuñó con
mucho trabajo y honestidad cada familia que hoy tiene que desintegrarse con
dolor, porque los hijos se van a buscar trabajo en otro estado o país?”. *** Sin
embargo, dijo que hay oportunidad de corregir y recuperar la grandeza de esa
tierra “y que esa grandeza se sienta todos los días en nuestra casa y en nuestra
mesa, en nuestros bolsillos y en nuestros centros de trabajo”.
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