MANUEL HUERTA, ¿EL DISTRACTOR?

Oct 6, 2025 | Columnas

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AL PIE DE LA LETRA
Raymundo Jiménez

Quienes presumen de conocer bien al senador veracruzano Manuel Huerta Ladrón de
Guevara dudan que el lopezobradorista, ex dirigente estatal de Morena y ex delegado de la
Secretaría de Bienestar, se haya aventado por sus pistolas el tiro de presentar de última
hora, la noche del pasado miércoles, una reserva para reintroducir ese polémico artículo
transitorio a la reforma de la Ley de Amparo que a la letra decía: “Los asuntos que se
encuentren en trámite a la entrada en vigor del presente Decreto, continuarán tramitándose
hasta su resolución final conforme a las disposiciones que establece este Decreto”.
Como ya se ha difundido, la bancada de Morena en el Senado que aún coordina el
vapuleado ex gobernador de Tabasco, Adán Augusto López, reincorporó al dictamen de
Ley de Amparo este artículo transitorio que, según advirtieron los legisladores de
oposición, permitiría la retroactividad y resultaría violatorio del artículo 14 de nuestra Carta
Magna.
De acuerdo con algunas crónicas periodísticas, al mediodía de ese miércoles, en
comisiones, el presidente de la Comisión de Justicia, el ex gobernador de Chihuahua y ex
panista Javier Corral Jurado, había propuesto retirar ese transitorio del dictamen y los
demás senadores lo respaldaron. Pero Huerta lo reintrodujo horas después.
El jueves, ante el escándalo, el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo
Monreal, consideró que este artículo transitorio aprobado en la madrugada por el Senado
sería revisado y corregido porque es violatorio de la Constitución, mientras que la
presidenta Claudia Sheinbaum, en su conferencia mañanera, se manifestó en el mismo
sentido. “Primero, hay que respetar la Constitución. La Constitución establece claramente
que no debe haber retroactividad en las leyes, a menos que uno cambie la Constitución”,
puntualizó.
Y al día siguiente, viernes, una vez que la jefa del Ejecutivo federal rechazó la
retroactividad de la nueva Ley de Amparo avalada por Morena en el Senado, el presidente
de la Suprema Corte Justicia de la Nación, Hugo Aguilar, lo hizo también e incluso advirtió
que sería corregida de llegar a la máxima instancia judicial.
“No, eso sí, no (la retroactividad). Eso se tiene que ajustar”, afirmó en un encuentro con
reporteros en el Palacio Judicial.
“¡Claro!”, respondió acerca de si la Corte ajustaría la reforma en caso de que los diputados
morenistas no acaten la nueva instrucción presidencial de eliminar ese transitivo en la
reforma avalada la madrugada del jueves.

Aguilar Ortiz, sin embargo, aseguró que la polémica reforma era necesaria. “El
procedimiento está muy burocratizado. O hay muchísimos medios de impugnación que
hacen de pronto que los juicios se hagan interminables. Entonces sí es necesario simplificar
buena parte del procedimiento. En algunos casos el tema de la ejecución de sentencias”,
puntualizó.
Igualmente, en la conferencia mañanera de Palacio Nacional, el ex presidente de la Corte,
Arturo Zaldívar, actual coordinador general de Política y Gobierno de la administración de
la presidenta Sheinbaum, sugirió a los legisladores del partido gobernante hacer
adecuaciones a la Ley de Amparo para que no se aplique la retroactividad.
Sin embargo, ese mismo viernes trascendió –de acuerdo con fuentes parlamentarias
consultadas por el diario Reforma– que la mayoría de Morena en el Senado avaló hacer
retroactiva la Ley de Amparo por una solicitud que provino… ¡de la propia Consejera
Jurídica de Presidencia, Ernestina Godoy!
Ese mismo día, Huerta argumentó en redes sociales: “Los poderes estamos construyendo
juntos esta ley de amparo. El espíritu del legislador, en la reserva, es dar mayor certeza y
seguridad jurídica a los juicios en trámite y fortalecer la aplicación efectiva de la justicia en
México. Esa es la esencia”, e insistió que la medida busca cerrar la puerta al uso del amparo
como recurso dilatorio, especialmente en materia fiscal, y fortalecer la aplicación efectiva
de la justicia en México. Añadió que las aportaciones del Ejecutivo se hicieron como
sugerencias de redacción, sin modificar la esencia de la norma.
En su edición del sábado, el diario Reforma publicó en la muy leída columna política
Templo Mayor que “los muy suspicaces se preguntan si será cierto que, en el tema de la
Ley de Amparo, los legisladores de Morena aplicaron la vieja estrategia de espantar con el
petate del muerto”, ya que “en cuanto se dio a conocer que en el dictamen final se había
incluido la retroactividad de la reforma para los juicios en curso, la discusión se centró en
ese punto y los demás cambios perjudiciales para los ciudadanos pasaron a segundo y tercer
plano”.
“Bajo esa premisa, al día siguiente de la aprobación Claudia Sheinbaum pide eliminar esa
parte de la reforma y los legisladores acatan la instrucción… pero lo demás se mantiene e
incluso queda la idea de que se frenó una injusticia”.
“¿A poco todo fue una maniobra de distracción?”, cuestionó el influyente diario capitalino.

LOS YUNES… ¿SÍ
ARMARON TRIFULCA?
Ana Pat Arteaga Massieu, en cuyo perfil de X, antes Twitter, se describe como una
internacionalista experta en comunicación política y estratega digital, publicó este sábado 4
de octubre en la citada red social que la noche del miércoles 23 de septiembre el supuesto
restaurante “Velaria”, en Presidente Masaryk, fue escenario “de un espectáculo que ni en el
Senado se atreven”.

Según detalló, en una mesa de lujo estaban Miguel Ángel Yunes Linares y sus hijos, “muy
cómodos… bueno, cómodos ellos, porque al resto del lugar los traían hartos: altaneros,
groseros, con ese tonito de ‘yo mando aquí’ que ni a los meseros les perdonaron”.
Y describió que, más al fondo, había tres comensales discretos. “Todo iba en calma hasta
que, al levantarse para irse, uno de ellos –abogado de profesión– volteó y, directo al pecho,
lanzó el misil: ‘¡Traidor!’. En segundos, el comedor se transformó en ring: Miguel Ángel
Yunes Linares e hijos se soltaron a patadas por la espalda e insultos a mis amigos. Golpes
contra dos de mis amigos. Los capitanes y meseros en plan de bomberos apagafuegos. La
situación escaló tanto que el personal tuvo que encerrarlos dentro del restaurante para que
mis amigos pudieran escapar, porque afuera los esperaba un ejército de guaruras. Y menos
mal que los guaruras ni se enteraron del pleito, porque, si no, Masaryk habría terminado en
zona de guerra. Lo que queda claro, después del sainete: los Yunes no solo cargan escoltas
como si fueran virreyes, sino que además confunden un restaurante con su rancho y a la
gente con sus peones”.
Sin embargo, un serio abogado veracruzano y académico de la UNAM nos comenta que no
existe ningún restaurante llamado “Velaria en Presidente Masaryk, considerada la calle más
cara de la Ciudad de México, ubicada en la colonia Polanco de la alcaldía Miguel Hidalgo
en la Ciudad de México. “Hay un ‘Bellaria’, pero en Santa Fe”, nos indica.
Sin embargo, de lo que sí hay evidencia es de otro grotesco incidente ocurrido casi dos
semanas después en el que se vio involucrado el senador Miguel Ángel Yunes Márquez.
Según se difundió también en las redes sociales, la noche del pasado viernes 3 de octubre
fue detenido por fuerzas de seguridad estatales y federales el primogénito del ex
gobernador Yunes Linares cuando, rodeado de escoltas, circulaba por la zona conurbada
Veracruz-Boca del Río. Los uniformados pararon el convoy del legislador ex panista y, al
comprobar que sus guardaespaldas no tenían permiso de portación de armas de fuego,
detuvieron inicialmente a dos de ellos y luego subieron también a una de las patrullas al
chofer de Yunes Márquez por su actitud altanera y prepotente.
De ello, incluso, se publicaron fotografías de los escoltas detenidos y presentados ante las
autoridades ministeriales.
Obviamente, el junior y su papi debieron haberse retorcido de rabia, ya que después haberle
dado hace más de un año a la 4T el voto 86 que necesitaba para alcanzar la mayoría
calificada en el Senado que constitucionalmente requería para aprobar la polémica reforma
judicial, ahora los trataron casi como miembros de “La Barredora”, el grupo criminal que
lideraba Hernán Bermúdez Requena, el ex jefe policiaco de Tabasco ligado al senador
Adán Augusto López.