Por Ángel Rafael Martínez Alarcón
El pasado lunes 11 de mayo del presente año, en las instalaciones del Centro Recreativo Xalapeño (fundado en 1913), se inauguró una exposición de carteles para conmemorar el 35.º aniversario de la fundación de la asociación civil Matraca AC, dedicada a apoyar a niños trabajadores y en situación de calle en la ciudad de Xalapa.
La exposición reúne trabajos realizados por estudiantes de la licenciatura y la maestría de la carrera de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana (UV), así como obras de niños y jóvenes de Matraca que participaron en un taller de artes.
Esa tarde —un lunes poco común para la inauguración de una exposición— logró congregar a estudiantes, académicos de la UV, niños y jóvenes que actualmente son integrantes del movimiento Matraca, así como a exintegrantes de Universitarios por el Compromiso (UPC), organización que nació un año antes que Matraca. También asistió público en general.
Cabe destacar la presencia del presbítero David Fernández Dávalos S.J., fundador tanto de UPC como de Matraca; del director de Cultura del H. Ayuntamiento de Xalapa, representante de la alcaldesa Daniela Griego —quien en sus años universitarios estudió Sociología y participó en los primeros años de Matraca—; y de los directores de la licenciatura en Arte y del Instituto de Artes Plásticas de la UV, este último como representante del rector de la Universidad Veracruzana.
Hubo breves discursos antes del corte de la inauguración, destacando el mensaje de Fernández Dávalos, así como el de dos jóvenes participantes de Matraca. También estuvieron presentes algunos regidores de la actual administración municipal: Alfonso Osegura, quien estuvo muy cercano a la fundación de Matraca hace 35 años, y Mónica Mendoza.
La exposición de carteles se encuentra en la Sala Alicia Ávila de Fernández, en memoria de tan distinguida mexicana, fundadora de la Casa del Niño Xalapeño, que también atendió a niños en situación de pobreza.
Esa tarde nos reunimos para la exposición y, sobre todo, para saludar a David Fernández Dávalos, quien viajó a Xalapa en compañía de otro compañero de aquellos tiempos: Alfredo Castillo. Así nos encontramos también con Ángel Pérez Silva, Carmen Huerta, Arturo Maniero, Josefina y Olivia Domínguez Pérez.
Movimiento de Apoyo a Niñas, Niños y Adolescentes Trabajadores y de la Calle, ha sido el motor de transformación a familias del municipio de Xalapa, por medio de sus hijos.
Esta celebración de los 35 años y el reencuentro de varias generaciones de Matraca hicieron surgir, entre las conversaciones de esa tarde, como siempre, la memoria de los responsables de la fundación de esta institución de la sociedad civil en apoyo a los niños en situación de calle. Ahí se recordó el fallecimiento de Alejandro, conocido mundialmente como «Cachetes». Estando en la aldea del DIF estatal, en la avenida Justino Sarmiento, un día fue castigado, logró escapar y conocer a «La Negra», como cariñosamente llamamos a la licenciada Ana María Vera Cid, defensora de los derechos humanos en el estado de Veracruz, cuya oficina durante décadas estuvo en la avenida 20 de noviembre, por la Cruz de la Misión. Ella conectó a Cachetes con David Fernández S.J., iniciando así el proyecto en favor de los niños. Las primeras semanas, los integrantes de UPC en la calle de Azueta fueron solidarios con la primera generación de esos niños, los «cuates de lucha» de Cachetes.
Con este aniversario de Matraca me enteré del fallecimiento de La Negra, Ana María Vera, y del mismo Cachetes. Con Alejandro tuve una amistad más allá de Matraca. Ya como adulto, siempre fue un chico trabajador en los bares cercanos a la Cruz de la Misión. Tuvo sus momentos de caída con las drogas, salía de ellas y nuevamente trabajaba para sobrevivir en este mundo. Vivió en la permanente búsqueda de su madre, ya fallecida. En tiempos del COVID-19, trabajaba como cerillo en el Super Chedraui de 20 de noviembre; ahí diariamente nos saludábamos y echábamos nuestras conversaciones sobre sus años maravillosos en Matraca y todo el apoyo recibido de David Fernández. Seguramente el «Cachetronis», como se autodenominaba, no tuvo los cuidados necesarios frente a la pandemia. Esa es una versión sobre el destino de Alejandro. Es preciso recordar que los niños y adolescentes en situación de calle tienen una gran movilidad por su libertad de ir y venir.
Es muy larga la lista de compañeros y amigos que estuvieron en esa fundación, que primero se llamó «Manitas Juntas» y más tarde Matraca. Hoy recuerdo a Eva Luz (+), Tirso, Adriana, Lulú, Rogelio, Gilberto, Carmen, Beatriz, las religiosas Juanita, los compañeros de Cáritas, Alfredo Ríos, Alfredo Castillo, Roberto Santiago, Libertad Hernández (+), Rubén, Martha (+), Magy Sam, Norma, Óscar. En los primeros meses de la llegada de los niños y adolescentes en situación de calle, hubo largas reuniones para discutir y diseñar el mecanismo adecuado para apoyarlos. La Compañía de Jesús fue fundamental para dicha acción, así como un primer acercamiento con lo que se estaba realizando en Guadalajara. Cabe destacar que la Pastoral Universitaria de la Diócesis de Xalapa no se había concretado, ya con UPC se le dio un giro muy importante, no solo por el trabajo con los universitarios, sino también con Matraca y Maíz —una asociación en defensa de los campesinos—.
Recuerdo una reunión en las oficinas del Arzobispado de Xalapa, con el tercer arzobispo de Xalapa, don Sergio Obeso Rivera (1931-2019), y todo el equipo, para presentarle el proyecto de apoyo a los niños en situación de calle y trabajadores. En estos 35 años de vida, Matraca sigue cumpliendo con su objetivo de estar con ellos.
Felicidades a las nuevas generaciones de universitarios que continúan acompañando profesionalmente a este sector tan vulnerable de la sociedad.
