AL PIE DE LA LETRA
Raymundo Jiménez
Hasta la mitad de su sexenio, en junio de 2021, el entonces presidente Andrés Manuel
López Obrador y el líder del Senado, Ricardo Monreal, solían desayunar por lo menos cada
lunes en Palacio Nacional. Ahí acordaban los temas legislativos y trataban algunos otros
asuntos de la política nacional y partidistas.
La confianza del mandatario en su operador de la Cámara alta del Congreso de la Unión
aparentaba ser indestructible. Hasta que los separó el desastroso resultado electoral en la
Ciudad de México, donde Morena y la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, perdieron
nueve de las 16 alcaldías capitalinas ante la alianza PRI-PAN-PRD, mientras en el resto del
país, de las 15 gubernaturas disputadas, el partido guinda ganó 11, el PAN dos,
Movimiento Ciudadano una, y el PVEM otra.
Sheinbaum y su grupo, entre ella la facción morenista más radical y el Movimiento
Nacional por la Esperanza que sigue liderando el profesor René Bejarano –el llamado
“Señor de las ligas” y ex secretario particular de López Obrador en el gobierno de la
CDMX, con el cual tenía mucha cercanía Ariadna Montiel, flamante dirigente de Morena–,
le achacaron a Monreal la traición, pues en la alcaldía Cuauhtémoc, que había gobernado el
ex priista y ex perredista zacatecano, la triunfadora fue Sandra Cuevas, de la alianza
opositora, quien sorpresivamente derrotó en las urnas a Dolores Padierna, la esposa de
Bejarano postulada por la coalición Morena-PT.
Pero el obradorismo perdió también en esa elección la alcaldía de Tlalpan, que había
gobernado Sheinbaum hasta principios de 2018, antes de ser nominada a la Jefatura del
Gobierno capitalino, al que pretendía saltar Monreal como alcalde de Cuauhtémoc.
Ahora, aunque el registro de precandidaturas de Morena, el PT y el PVEM a las 17
gubernaturas que estarán en juego el año entrante se desarrolla en un ambiente de “fiesta”,
Monreal salió a advertir que no se puede descartar el riesgo de inconformidades y
deserciones posteriores. Incluso, comentó que, en estados como San Luis Potosí, la
coalición oficialista podría dividirse, lo que abriría la puerta a un eventual triunfo de la
oposición.
El actual coordinador del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados
destacó la importancia de mantener la “unidad y disciplina” interna en este proceso, pues
alertó que, si los aspirantes priorizan sus intereses personales, el costo político para la
alianza sería “irreparable”.
Consultado en rueda de prensa sobre los riesgos de una mala gestión en el otorgamiento de
candidaturas, el líder de la Cámara baja del Congreso de la Unión señaló que, en el caso
específico de San Luis Potosí, si el Partido Verde insiste en postular a la senadora Ruth
González –esposa del gobernador Ricardo Gallardo–, se abriría la posibilidad de que
Morena y el PT lancen a sus propios abanderados de forma independiente.
“El riesgo es que se debilite la coalición y se cuele un partido, que no sea ni el PT, ni el
Verde, ni Morena. Como se fracciona, es obvio que podamos correr el riesgo de perder la
elección y que ninguno de los tres se alce con una victoria electoral”, alertó.
En ese mismo tono, Monreal consideró que casos como el del senador morenista Félix
Salgado Macedonio, quien pidió licencia por tiempo indefinido sin aclarar si seguirá
buscando la candidatura de su partido a la gubernatura de Guerrero, “no ayudan”, ya que
podrían ser imitados por otros militantes.
“Tenemos que poner el ejemplo de disciplina y observar los lineamientos que Morena nos
dicte. Nuestro comportamiento debe ser un ejemplo de observancia, disciplina y trabajo por
Morena, pero no de actos que lesionen la unidad”, apuntó Monreal, tras reiterar que, de lo
contrario, el perjuicio a la organización sería definitivo.
Finalmente, el líder de la bancada guinda consideró que insistir en una candidatura sin
cumplir con los requisitos establecidos representa un “desafío a la unidad del partido”. No
obstante, confió en que Morena cuenta con las herramientas necesarias para evitar el fuego
amigo entre aspirantes, así como la injerencia de “agentes externos”, tales como
empresarios o el financiamiento de recursos ilegales.
Por supuesto, no aludió al caso de su hermano, el senador Saúl Monreal, quien ha
expresado su interés por suceder a su otro hermano, David, en la gubernatura de Zacatecas.
Y, EN CAMPECHE, EL ‘SOBRINITO’
SE LE SALE DEL HUACAL A LAYDA
Y, en Campeche, la gobernadora Layda Sansores, de Morena, tronó ayer en contra de su
sobrino Gerardo Sánchez, al cual acusó de “traición” por decidir buscar ser candidato a la
gubernatura al por el PT.
Sin mencionar directamente que su gallo para sucederla es el presidente municipal de
Ciudad del Carmen, Pablo Gutiérrez, la mandataria morenista aclaró que ella no “juega a
dos caras”.
En su programa “El Martes del Jaguar”, Sansores afirmó que su “sobrinito” la sorprendió al
registrarse el lunes como aspirante del PT para ganar la candidatura de la 4T a la
Gubernatura de Campeche.
Detalló que, cuando trabajaba con ella, un día le soltó que quería ser gobernador, pero que
ella se lo tomó como un chiste, y que ahora se le ha vuelto una obsesión.
Criticó que entonces decidió cambiarse de partido político de la noche a la mañana, por lo
que eso habla de sus convicciones y valores.
“Es una ambición que se transforma, primero en chiste y luego en una obsesión. Y le vino
como una obsesión para estar en las encuestas para ser candidato a gobernador, porque él sí
sabe cómo se gobierna Campeche.
“Siempre duele cualquier herida de los tuyos. La política son historias de héroes y de
traidores. Eso siempre se da, pero cuando el puñal te lo clavan en tu casa, eso duele mucho.
Me cuesta mucho trabajo comprenderlo”, expresó.
Sansores confió en que en los próximos días su sobrino “recapacite” y anteponga la unidad
de la familia.
“Me siento muy desconcertada, me siento lastimada, pero, sobre todo, lo que no quiero es
que se vayan a confundir los campechanos: yo no soy madrina ni patrocinadora de ninguna
de esas acciones, que no me parecen éticas.
“No juego a dos caras. Soy muy directa en lo que digo, porque pueden decir: ‘mírala que
astuta, por un lado promueve la unidad para que no haya encuesta y por otro lado está
poniendo en otro partido a su sobrinito’”, aseguró.
Lamentó que el líder del PT, Alberto Anaya, haya dado luz verde a esa aspiración.
“Sepan que si se les acerca Gerardo, que no está mandado por mí, no me representa, no
estoy de acuerdo. Yo sí creo en el movimiento de la 4T.
“Qué bueno si van a terminar como aliados, qué bueno que nos volvamos a caminar por el
mismo sendero, pero que, por lo pronto, yo no estoy haciendo ninguna clase de doble juego
ni jugar con dos barajas”, reiteró.
¿¿¡¡Qué tal!!??
