Punto de Vista
Filiberto Vargas Rodríguez
Prefacio.
En otros tiempos era una práctica recurrente, sucedía con mayor frecuencia entre
el personal de Tránsito: el jefe de turno les ponía “cuotas” a sus elementos.
Debían sumar determinada cantidad de multas durante su turno, o de lo contrario
serían sancionados. *** Lo mismo sucedía con los patrulleros de la Policía Federal
de Caminos. Me tocó ver cómo pasaban a visitar a algunos conocidos en su ruta
para pedirles “prestada” su licencia de manejo. Para poder cumplir “la cuota” les
levantaban infracciones menores y ellos mismos las pagaban. *** Todo esto tenía
una lógica -bastante absurda, por cierto-: los mandos les mostraban a sus
superiores la gran cantidad de infracciones levantadas y con eso “demostraban”
que estaban haciendo bien su trabajo. Nada más lejano a la realidad. *** Ahora
quieren revivir esa práctica, con la misma lógica: mostrar que “están entregando
resultados”. *** Esto sucede en la Fiscalía General del Estado (FGE). Su nueva
titular, Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre, les ha transmitido instrucciones muy
precisas a todos los fiscales: cada mes deben realizar al menos cuatro cateos y
judicializar al menos dos carpetas de investigación. No importa el asunto, no
importa su gravedad. Lo importante es que “se vea que están trabajando”. *** La
instrucción a tal extremo, que se ha incurrido en el absurdo de gestionar una orden
de cateo contra una persona acusada de incumplir con la obligación de aportar la
pensión alimenticia a sus hijos. *** El tema ya fue detectado por abogados
litigantes, quienes se preparan para iniciar procesos contra fiscales y jueces que
caigan en esa práctica a todas luces violatoria de derechos fundamentales. ***
Quienes están cerca de los fiscales han advertido que los que se aprovechan de
esta disposición son los elementos de la Policía Ministerial: “en cada cateo se
apropian de todo lo que esté a la mano, son atracos descarados, protegidos por
una placa y una orden judicial”. *** Alguien le tendría que explicar a la titular de la
FGE que no es así como se demuestra la eficacia de la institución que representa.
Tendría que trabajar más en materia de capacitación y dotar a su personal del
equipo adecuado para realizar su trabajo en las mejores condiciones.
La reacción fue la que todos anticipaban: hay un “librito” que dispone que todo
aquel servidor público que haya llegado a su encargo gracias a la “generosidad”
de la gobernadora, le deberá rendir pleitesía y tendrá que “poner el pecho a las
balas”, para que nada le pase a su benefactora.
Lo que no les funcionó tan bien fue el llamado a la “unidad” (¿recuerdan, en la
víspera del desplome del PRI, que ese era el tema central de sus discursos?). Y
es que las fricciones entre los grupos de Morena son evidentes y un simple
exhorto no va a apaciguar los ánimos.
Ahí está el caso de la subsecretaria de Desarrollo Regional (“nahlista” de hueso
colorado) Eusebia Cortés Pérez, quien llamó a la gobernadora Rocío Nahle a dejar
caer “todo el peso de la ley” contra el exgobernador Cuitláhuac García, para que
“pague sus corruptelas, junto con todos sus secuaces”.
Los protagonistas de este bochornoso episodio -Rocío Nahle y Cuitláhuac García-
cuidaron las formas y hablaron de “respeto” y llamaron a “quienes integran el
movimiento” a privilegiar la unidad.
El recado no le llegó a tiempo a Eusebia Cortés: “Ya quisiera que mínimo lo que
ha realizado ella en un año de avance para nuestro estado, su hijo el ‘cuatlicoche’
lo hubiera hecho en sus seis años”.
No fue ese el tono que utilizó su jefa, la gobernadora Rocío Nahle, quien negó que
hubiera problemas y lo tomó como una “opinión”.
— Bueno, yo al Maestro lo respeto mucho, tengo mucho tiempo de conocerlo a él;
a él lo conozco desde hace más tiempo que a Cuitláhuac (su hijo). Yo lo respeto
mucho y no, no hay problema, él… es su opinión… no hay problema”.
Y sí, sí hay problema. Uno de ellos, que a nivel central tendrán la impresión de
que Rocío Nahle “no tiene el control” de la militancia, lo que repercutiría en los
resultados de las elecciones del 2027.
Otro problema: que, a pesar de la actitud conciliatoria de Cuitláhuac García, el
mensaje de su padre deja claro que sus operadores se mantienen al acecho en
espera de instrucciones. El exgobernador ya levantó la mano a nivel central para
exigir posiciones en las elecciones del próximo año. Él mismo está anotado, pero
también reclama espacios para quienes sacaron adelante la elección de la propia
Rocío Nahle, como Eleazar Guerrero, Zenyazen Escobar, Juan Javier Gómez
Cazarín… y hasta el propio Éric Cisneros Burgos.
Hoy, más que nunca, al menos en Veracruz, ya quedó claro que el peor enemigo
de Morena son sus propios compañeros de partido.
Sólo como mero ejercicio de imaginación. Ubiquen en la mente, en una misma
mesa, a Rocío Nahle, Cuitláhuac García, Manuel Huerta y Sergio Gutiérrez Luna.
Que se tengan que poner de acuerdo entre ellos para postular los candidatos de
Morena a las diputaciones locales y federales.
El llamado a la unidad fue mucho más que eso, fue un clamor, un grito
desesperado de quienes ven el verdadero riesgo en la confrontación interna de
Morena.
Contrario a lo que repiten sin cesar las focas contratadas para ello, Rocío Nahle
no es, ni de cerca, el factor de unidad de Morena en Veracruz.
No es a gritos, ni con manotazos en el escritorio, como se consigue que todos
caminen en la misma dirección y al mismo ritmo.
Epílogo.
Las “gotitas” de petróleo le siguen generando dolores de cabeza a la gobernadora
Rocío Nahle. En el norte de la entidad, pescadores bloquearon el puente “Tuxpan”,
en demanda de apoyos e indemnizaciones por las afectaciones derivadas del
derrame de hidrocarburo en el Golfo de México. *** En Pueblo Viejo, los
pescadores cerraron el acceso al puente “Tampico”. Los manifestantes se quejan
de que, a pesar de que se reconoció la afectación y de que se anunciaron
acciones de apoyo, ni los pescadores, ni los habitantes de poblados costeros han
sido atendidos. *** El reclamo llegó, incluso, a Xalapa. Pescadores se plantaron en
la plaza Lerdo, justo frente a palacio de gobierno, cargando cubetas del chapopote
que recolectaron en el litoral del Golfo de México. Las quejas son las mismas:
persiste la presencia de petróleo y el gobierno sólo recaba datos, pero no entrega
los apoyos prometidos. *** Es de suponer que “el dinero no es problema”.
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