AL PIE DE LA LETRA.
Raymundo Jiménez.
Están por cumplirse seis años de su contundente triunfo electoral, pero los gobernantes,
dirigentes y candidatos actuales de Morena parecen haberse olvidado de cómo y por qué
arrasaron en las urnas en julio de 2018.
Y es que ahora que disfrutan del poder y, obvio, no quieren que sus opositores se los
arrebaten, están incurriendo en las mismas triquiñuelas, acarreos, despilfarros y violaciones
descaradas a la ley electoral que tanto les criticaban sobre todo a los priistas y sus caciques
que gobernaron durante más de 70 años consecutivos.
En Veracruz, el escenario de la contienda por la gubernatura contrasta con las campañas
morenistas del sexenio anterior. El ahora gobernador Cuitláhuac García fue el abanderado
del partido guinda que más caminó por el estado, acompañado de un reducido séquito de
militantes. Sus mítines más concurridos, sin necesidad de pagar acarreados, fueron
solamente los que compartió con el entonces candidato presidencial Andrés Manuel López
Obrador. La única concentración más desairada es la que se les ocurrió organizar en el
estadio “Luis ‘Pirata’ Fuente”, en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, a media
mañana, un fin de semana y… ¡cuando jugaba la selección mexicana de futbol en la Copa
Mundial de la FIFA en Rusia¡
En ese bastión del PAN y principal reducto del grupo político del ex gobernador panista
Miguel Ángel Yunes Linares ha decidido iniciar en marzo próximo su campaña la
candidata de Morena a la gubernatura, Rocío Nahle García. Se prevé una movilización
fuerte, como la realizada el sábado anterior en el cierre de su precampaña en el puerto de
Alvarado, para reforzar la percepción de que sigue encabezando las encuestas sobre las
preferencias electorales, las cuales se contradicen con las que a su vez indican una
tendencia a favor del abanderado de la alianza opositora (PRI-PAN-PRD), Pepe Yunes
Zorrilla, cuyo último evento en el puerto de Veracruz fue menor en cuanto al número de
asistentes que físicamente acompañaron a la ex secretaria de Energía, aunque su audiencia
digital fue muy superior a la de Nahle, pues casi 15 mil personas siguieron en redes sociales
el mitin del peroteño, mientras que la morenista tuvo un rango de entre 190 y 300
internautas.
A diferencia de hace seis años, cuando en el búnker del priista campeaba el derrotismo
–pues Yunes Zorrilla, entonces abanderado por la alianza PRI-PVEM, veía cuesta arriba
imponerse a sus contrincantes del PAN y MORENA, pues estaba consciente de que no
contendía contra Miguel Ángel Yunes Márquez y Cuitláhuac García sino contra el aparato
del gobierno estatal encabezado entonces por el gobernador en funciones Yunes Linares y
el arrastre popular del candidato presidencial López Obrador–, ahora cunde el optimismo
de que sí pueden vencer a la candidata del grupo gobernante si es que no se fragua una
elección de Estado, como lo denunció ayer la diputada federal y secretaria general del
Comité Directivo Estatal del partido tricolor, Lorena Piñón Rivera, en un artículo publicado
en la edición dominical del diario El Heraldo de México con el título: “Morena quiere
robarse la elección en Veracruz”.
El propio Pepe Yunes lo vino advirtiendo en su precampaña e inclusive, el jueves pasado,
presentó formalmente denuncias contra servidoras y servidores públicos estatales ante la
Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción de la Fiscalía General del Estado (FGE)
por probables delitos relacionados con el uso indebido de recursos públicos en favor de
Morena y sus precandidatas a la gubernatura y a la Presidencia de la República en los
eventos masivos realizados en Poza Rica en enero pasado, en los que documentó la
utilización de estructuras, bienes y del aparato gubernamental, como la televisora estatal y
el acarreo del magisterio veracruzano.
Los probables delitos que señaló son incumplimiento del deber legal, coalición de
servidores públicos y cohecho, que están tipificados en los artículos 319, 321 y 322 del
Código Penal del Estado. Además, adelantó que también haría lo propio en el ámbito
federal ante la Fiscalía General de la República (FGR) y la Fiscalía Especializada en
Materia de Delitos Electorales (Fisel).
Hace seis años, Cuitláhuac García, quien siempre estuvo debajo del hijo del gobernador
panista Yunes Linares en las encuestas, no necesitó de estas argucias ni de recursos ilegales
para llegar a la gubernatura. Esto, paradójicamente, es lo que ahora parece alentar a los
aliados y simpatizantes del priista Pepe Yunes.
Seguramente ni Nahle, ni el gobernador García Jiménez y tampoco el presidente López
Obrador van a querer pasar a la historia con el mismo estigma por el que aún condenan al
ex presidente Felipe Calderón, del PAN.
