NAHLE: SE DEBE A VERACRUZ

Abr 20, 2026 | Columnas

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Punto de Vista


Filiberto Vargas Rodríguez
Prefacio.
Ya se había anticipado aquí apenas la semana pasada: la secretaría de salud está
inmersa en una absurda guerra intestina entre los servidores públicos del más alto
nivel, lo que ha provocado que abandonen sus más elementales obligaciones. ***
A primera hora de este lunes, las instalaciones de Sesver en todo el Estado fueron
tomadas (de forma simbólica, pues no se dejó de prestar el servicio) por
trabajadores sindicalizados que exigen el cumplimiento de múltiples demandas
laborales. *** Para no confundirnos (porque en el sector salud hay más de una
organización gremial) esta expresión de protesta fue impulsada pir la Sección 26
del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA). Su
protesta tuvo lugar en 60 hospitales, más de 800 centros de salud y en las 11
jurisdicciones sanitarias. *** Piden que el gobierno cumpla con el compromiso de
asignación inmediata de plazas escalafonarias y de pie de rama, antes de
cualquier proceso de transferencia al IMSS-Bienestar. También reclaman el pago
en efectivo de prestaciones como uniformes, y bonos de fin de año, incluyendo los
adeudos desde 2016 y pendientes de 2025, así como la entrega de insumos
médicos, equipo de protección y viáticos. *** La dirigencia sindical asume que
buena parte de estas prestaciones están atoradas en el área administrativa, por lo
que en su pliego petitorio incluyeron la exigencia de que sean cesadas la directora
de Recursos Humanos de los Servicios de Salud, Marcela Pozos Jerónimo; la jefa
del Departamento de Prestaciones Sociales al Personal, Ana Victoria López
Pérez, y la jefa del Departamento de Administración de Personal, Noelia Lagunes
Calderón. *** La gobernadora Rocío Nahle se refirió a este tema y advirtió que “si
se les debe, se les tendrá que pagar”, dando a entender que desconoce a fondo el
reclamo, lo que resulta absurdo, pues antes de una movilización como esta se
debieron enviar múltiples oficios y documentos en los que el sindicato expresaba
las razones de su protesta. *** Ricardo Ahued, el secretario de Gobierno,
estableció diálogo con el sindicato, aunque no resolvió nada.


Es, de verdad, loable que la ingeniera petrolera Rocío Nahle exprese su
solidaridad a la empresa que la vio crecer en lo profesional. Pemex fue su casa
durante muchos años, ahí conoció a quien hoy es su marido y gracias a ello hoy
tiene una sólida familia.
Tiene la gobernadora, pues, sólidas razones para salir en defensa de la empresa
petrolera de México. Donde quizá está fallando es en los argumentos.
Cuando afirma, de forma contundente que Pemex “es una empresa que nos ha
dado mucho a todos los mexicanos y más a Veracruz” y, por lo tanto, “siempre la
va a defender”, pasa por alto que los afectados por esas fallas de Pemex (su

“lealtad” a esa institución no debe cegarla, el propio director de la petrolera admitió
que fue responsabilidad de la empresa que dirige) fueron pescadores y pobladores
que también le han dado mucho a México y más a Veracruz.
También pasa por alto que -si las cifras no mienten- ella fue elegida por los
veracruzanos para representarlos a ellos, para defenderlos. Será mucha la lealtad
que ella le tenga a la empresa petrolera, pero su obligación es velar por los
intereses de los veracruzanos, esos que resultaron damnificados por uno de los
mayores desastres naturales en la historia del Golfo de México (eso también fue
confirmado por el grupo interdisciplinario).
Exigir que Pemex se haga cargo de subsanar los daños causados por los errores
de su personal, no es “atacar” a la institución, sino procurar justicia para los que
resultaron afectados.
También se equivoca cuando afirma que “Pemex nos da seguridad y soberanía” y
que “hay una campaña en su contra desde hace tiempo”. Lo cierto es que ha
Pemex se le ha tratado siempre -incluso de los tiempos de los “gobiernos
neoliberales”- con extraordinaria benevolencia.
No es apenas ahora cuando se exige llamar a cuentas a la empresa petrolera.
Hace 9 años (marzo del 2017) en este mismo espacio se escribió lo siguiente:
“En los tiempos en los que gobernaba Fidel Herrera se presentó un conflicto que
requirió de todo el oficio político del mandatario estatal. Mientras Fidel Herrera
dialogaba con las más altas autoridades de Pemex para impulsar nuevos
proyectos de inversión en territorio veracruzano, y la participación directa de esa
empresa en el mejoramiento de las poblaciones que han crecido gracias a la
actividad petrolera, diversas organizaciones ambientalistas reclamaban a las
autoridades estatales ‘mano dura’ y ‘sanciones ejemplares’ contra Pemex, por el
severo daño que le ha causado la explotación y transformación del hidrocarburo a
hábitat natural de la entidad. Y tenían razón. Los ejemplos se pueden contar por
cientos, del daño que han causado los accidentes vinculados con las actividades
petrolíferas (…) Pemex ha sido, es y seguirá siendo por un buen rato más, uno de
los motores económicos más importantes para Veracruz, lo que obligaba al
gobernador a tratar con ‘mucho tacto’ la justa demanda de las organizaciones
ambientalistas”.
Así pues, la ingeniera, la extrabajadora petrolera, debe dejar a un lado su fanática
defensa de la institución que la vio crecer, para exigir la justa retribución a los
veracruzanos que fueron afectados por el derrame de petróleo provocado por la
negligencia de los trabajadores de esa institución.
Como diría aquel slogan de Televisa: ¿tiene el valor, o “le vale”?


Epílogo.
Y a propósito de ese gigantesco derrame de petróleo, la propia presidente Claudia
Sheinbaum tiene una visión más sensible. Ha dado instrucciones para crear un
mecanismo que vigile el Golfo de México, de manera que se pueda actuar con
oportunidad, y no descarta la aplicación de sanciones. *** — Que haya una
supervisión permanente de un externo: de manchas, de posibles manchas que
haya de petróleo en el Golfo, para poder informar a tiempo de lo que está

ocurriendo y que se puedan tomar todas las medidas (…) Como estas, hay otras
investigaciones sobre Petróleos Mexicanos, muchas de ellas de tiempos
anteriores que tiene todavía la Fiscalía, que no se han acabado de resolver (…)
Ellos tienen que seguir investigando para que haya todas las consecuencias que
tiene que haber en términos jurídicos y que se informe claramente al pueblo de
México”. *** Nadie la escuchó gritar: “¡qué viva Pemex!”.
filivargas@gmail.com