NI ALCALDES NI DUPUTADOS DE MORENA EN LA CANDELARIA, ¿LE HICIERON EL VACIO A LA GOBERNADORA?

Feb 4, 2026 | Columnas

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Prosa aprisa

Arturo Reyes Isidoro
Corre ya el segundo mes del año y el segundo año del actual gobierno y no deja de
intrigarme el estilo personal de actuar de la gobernadora Rocío Nahle. Me pregunto si no
tiene una persona o un equipo profesional que la vaya alertando y conduciendo en su
relación con los veracruzanos. Digo esto luego de leer en especial dos notas que publicó
el lunes El Cañero de la Cuenca, que se presenta como “El medio de Comunicación más
importante de la Cuenca del Papaloapan” que, en efecto, lo es.
Publicó el medio acerca de la presencia de la gobernadora en las fiestas patronales de la
Virgen de la Candelaria en Tlacotalpan e hizo notar un detalle: la ausencia de alcaldes y
diputados morenistas de la región de la Cuenca y preguntó: ¿Falta de invitación o falta de
interés?, a lo que añadió otra interrogante: “¿Es un mensaje de división interna o
simplemente un descuido logístico?”. Apuntó que en años anteriores “la foto oficial solía
estar saturada de guayaberas blancas y sonrisas ensayadas”.
Desde las alturas, Xalapa (el Palacio de Gobierno) o Boca del Río (El Dorado, sede de la
mansión oficial), dirán que, ¡bah!, eso no tiene importancia, que lo importante es que
estuvo presente la precisa. Puede ser cierto, pero no válido para el ejercicio político, y
solo demostró la falta de conocimiento del pueblo veracruzano, de sus tradiciones y usos
y costumbres políticas, que incluso el propio citadino no valora, entiende y dimensiona,
porque no nació ni vive en comunidades que tienen sus propias prácticas que han venido
celebrando desde años inmemoriales.
En la Cuenca, grave ofensa que la principal los ignore
En los pueblos de Veracruz (pueblos no en sentido peyorativo ni de menor importancia,
sino para diferenciarlos de la ciudad) que una autoridad municipal o superior no invite a un
acto, a una reunión, a los principales del pueblo, es una grave ofensa para el eludido, que
lo puede tomar como un acto deliberado de enemistad, incluso como una declaración de
guerra, de ese tamaño, que va a hacer nacer un rencor, un odio y hasta un deseo de
venganza. Lo vi, lo viví de cerca en Acayucan, cuando dirigí el Diario del Sur a principios
de los setenta, en donde por el solo hecho de que a alguien lo vieran tomar café con
algunas personas, de inmediato lo identificaban con algún grupo político, aunque el
aludido solo tuviera interés en convivir y pasar un buen rato. Ahí aprendí muy bien eso de
pueblo chico infierno grande, donde las pasiones políticas se desbordan.
La alcaldesa de Lerdo dio un ejemplo de ello
Pero para no ir muy lejos, ni en el tiempo ni en la distancia, menos de un mes antes, el 13
de enero, la alcaldesa de Lerdo de Tejada, Flor María de Jesús Sosa Zamudio, le armó un
escándalo al dirigente estatal de Morena, Esteban Ramírez Zepeta, porque no la invitó

(deliberadamente o por descuido) a subir al estrado principal de una asamblea informativa
que tenía lugar en Cosamaloapan, lo que sí hizo con otros y a ella la envió al gallinero. El
motivo pudo haber sido porque ella ganó la alcaldía como candidata del PT y ya electa se
brincó a las filas de Morena, o sea, por no llevar sangre guinda. De pronto se paró de su
silla y estalló. Reclamó a gritos a Zepeta y le reprochó que no le reconocieran su traición.
Estaba fúrica, que estallaba y fuera de sí. Al final tuvieron que subirla y lo último que se
sabe es que está por pasarse ahora a las filas del PVEM.
Tenía razón la señora por el desprecio que le hicieron. ¿Cómo, con qué cara iba a
regresar a Lerdo en medio de un inmenso e intenso rumor de sus paisanos, peor, de sus
enemigos políticos, de que Zepeta, Morena, no la había pelado? Era como regresar
desnuda, políticamente hablando, sin el aura que da la cercanía con el poder. Si no se
hubiera corregido la falta en el mismo acto, sus paisanos la hubieran visto menos, sin el
poder que da el poder. Pero no obstante que el hecho tenía apenas días antes y ocurrió al
lado de Tlacotalpan, la gobernadora no invitó a alcaldes y diputados de la demarcación a
acompañarla, o estos simple y sencillamente le hicieron el vacío.
¿Dónde están sus colaboradores que no la orientan?
Si la festividad es una tradición, también lo es que los principales de la ciudad y los
alrededores acompañen a la autoridad que llega de la capital. Así había sido hasta el
lunes, cuando Rocío Nahle rompió la tradición política, que ya en el futuro sabremos el
costo político que tendrá para el morenato. La gobernadora podría justificarse diciendo
que no sabía que cometía una grave falta porque desconoce las costumbres y tradiciones
de los pueblos de Veracruz, porque nació y creció en Zacatecas, lo cual es cierto, pero
entonces para eso tiene colaboradores veracruzanos que pudieron haberla alertado e
incluso tomado la batuta para dirigir la visita. ¿Dónde estaban? ¿Por qué no lo hicieron?
Agregaría una tercera posible explicación: que conociendo su carácter explosivo, alcaldes
y diputados se abrieron para no correr el riesgo de que les gritara en público como lo hizo
Claudia Sheinbaum con diputados locales de Baja California.
Chirinos y Dante se blindaron con Gonzalo Morgado
En los gobiernos de Patricio Chirinos y Dante Delgado, ambos tuvieron como jefe de giras
a Gonzalo Morgado Huesca, un veracruzanólogo que conocía Veracruz como muy pocos,
que había conocido todo el territorio estatal, a sus habitantes, a los hombres principales
de los pueblos, sus usos, costumbres y tradiciones, pues apenas acababa de rayar su
primera veintena de años cuando el gobernador Rafael Hernández Ochoa lo nombró
dirigente estatal del PRI y tomó el nombramiento como un misionero y no dejó de visitar,
por tierra, hasta el último rincón del estado. Dios, la vida quiso que, sobre todo con Dante,
siempre volara con ellos y vi cuando le pasaba las tarjetas de las ciudades y poblados que
íbamos a visitar, en la que lo ponía al día sobre quiénes eran las autoridades, los
problemas que había, los grupos políticos, los personajes principales de la localidad
incluyendo al cacique y al cura. Ni Chirinos ni Dante se perdieron nunca, ni por
desconocimiento cometieron una ofensa con los pobladores.

Máynez se dejó querer por todos; ¿le hace falta Eric Cisneros?
La falla se significa más porque, en cambio, también anduvo ahí el dirigente nacional de
Movimiento Ciudadano (¡horror para ella!), Jorge Álvarez Máynez, con el dirigente estatal
Luis Carbonell, quienes se acercaron y saludaron a todos los que los reconocieron y con
gusto posaron con ellos para las selfies, como también anduvo la dirigencia estatal del
PVEM, encabezada por Édgar Herrera Lendechy, con raíces cuenqueñas, pero quienes
no se atrevieron a acercársele, incluso se notó más la presencia, uno o dos días antes, de
Rosita Herrera Borunda en actos en Lerdo de Tejada y Alvarado, en la que la
acompañaron, a ella sí, alcaldes de la Cuenca.
La señora estuvo solo con los suyos del palacio de gobierno y de su gabinete, blindada.
Hasta dan ganas de pensar que le falta Eric Cisneros, quien la hubiera vestido con todas
las autoridades de la Cuenca, incluidas las de oposición, e incluso le hubiera llevado los
perfiles en persona de quienes podrían ser los próximos candidatos a diputados.
Hoy los presidentes municipales de la región deben estar viviendo el rechazo de sus
representados, que ya se dieron cuenta que la gobernadora ni los pela, o bien celebrando,
mostrando músculo a la vista de todos, de que se dieron el lujo de dejar sola a la señora.
Haya sido una cosa o la otra, ella es la única que se vio y quedó mal.
Y para colmo, Xóchitl Molina también la regó
Adicionalmente, El Cañero no perdió detalle del hecho de que la secretaria de Cultura,
Xóchitl Molina González, dio a un solo prestador de servicios la concesión del servicio de
alimentos a los grupos culturales y artísticos que se presentaron y que sirvió la comida a
la que asistió la gobernadora, e hizo a un lado a los demás de la ciudad, a los que antes
se tomaba en cuenta, para repartir los beneficios. El medio se preguntó si hubo “moche”
de por medio. ¿Usted qué cree?