PATETISMO PRESIDENCIAL

Ago 11, 2026 | Columnas

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Desde el Café

Bernardo Gutiérrez Parra
Hace unas semanas comenté que cuando el 18 de noviembre del
2018 el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares,
inauguró el puente que une a la comunidad de Ojite con el municipio
de Álamo, muchas cejas se levantaron al ver que la placa inaugural
decía “Puente Miguel Ángel Yunes Linares”. Pero nadie hizo el
menor pancho.
Por generaciones, tanto autos como personas atravesaron ese tramo
del río Tuxpan sobre una balsa a la que le llamó “La Balsa de Ojite”,
por lo que se daba por descontado que el puente sería “El Puente de
Ojite”.
Pero Yunes Linares tenía otros planes.
Queriendo perpetuar su nombre se lo puso al puente, sólo que el
gusto le duró apenas unas horas porque al día siguiente la placa
inaugural ya no estaba. Y desde entonces (e imagino que hasta el fin
de los tiempos) el puente de Ojite se llama y se llamará Puente de
Ojite.
En enero del 2025 el presidente norteamericano Donald Trump,
propuso e impulsó el cambio del nombre al Golfo de México por el
de Golfo de América, con el argumento de que Estados Unidos
posee la mayor parte de costa en dicha zona.
Lo anterior provocó un zipizape con el gobierno de nuestro país. La
presidenta Claudia Sheinbaum calificó la propuesta como “la
ocurrencia de alguien que ignora la historia”.
¿Logró su propósito Trump?
A medias, muy a medias.

Mientras en dependencias oficiales de Estados Unidos (es decir, para
consumo interno) se utiliza el nombre de Golfo de América, tanto en
Organismos Internacionales como en la Cartografía Global, en la
ONU, en los tratados marítimos, en Europa, Asia, África, Oceanía y
el resto de América, se mantiene de forma universal el nombre de
Golfo de México, por mucho que Trump ordenara lo contrario.
Este domingo fue el Día Internacional de los Pueblos Indígenas y ya
sabrás lector. En nuestro país los cuatroteros sacaron sus mejores
galas indígenas, se las pusieron y subieron sus selfis a las redes.
“Aquí casual vestida de princesa Otomí”.
La presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó la fecha para asistir a
una jornada de reforestación en las faldas de los volcanes
Iztaccíhuatl y Popocatépetl. Y ahí la alcanzó el genio. “Como ayer
fue Día Internacional de los Pueblos Indígenas, aproveché para
proponer que el Paso de Cortés sea renombrado Paso de los Pueblos
Indígenas. Le pedí a Luisa María (Alcalde) que viera dónde tiene
que escribirse eso, si es una propuesta y ley y tiene que aprobarse”,
dijo en su conferencia de ayer lunes.
Futa…
Me permití chutarme el artículo 89 de nuestra Carta Magna que
establece las facultades y obligaciones del Presidente de la
República y en ninguno de sus renglones dice que está facultado
para cambiar nombres a lugares históricos. Aunque eso es lo de
menos. Pronto verás lector a Luisa María sacándose de la manga
algo que justifique la ocurrencia.
Yo pregunto ¿este acto de evidente autoritarismo hará a la presidenta
Sheinbaum más querida y admirada por los mexicanos? ¿Ayudará a
que suba su ya menguada popularidad? ¿Recibirá la atronadora
ovación de las madres de los desaparecidos, de los padres de los
niños con cáncer, de los huérfanos por feminicidios, de médicos y

enfermeras que están a años luz de trabajar en centros de Salud
como los que hay en Dinamarca? ¿La hará la Estadista de América?
No, nada de eso.
Puedo asegurar que ni los supuestos beneficiarios le agradecerán el
gesto que bien mirado es sectario y racista.
Un gobernador o un presidente puede tener mucho poder pero no es
Dios. Yunes Linares no pudo ponerle su nombre a un puente,
Donald Trump (el político más poderoso del planeta) no pudo
cambiarle el nombre al Golfo de México a nivel universal como
deseaba. Y no veo por dónde Claudia Sheinbaum vaya a cambiarle
el nombre al Paso de Cortés aunque sea por decreto.
Qué ganas de la presidenta de reescribir la historia de este país en
lugar de escribir la suya propia. Ojalá nos sorprendiera y se pusiera a
trabajar en lugar de utilizar su tiempo en descontarse a una
oposición que no existe, descalificar a los que no piensan como ella
y en tratar de desviar los graves problemas que nos afectan a todos,
con ocurrencias como la de este lunes.
Y es que, qué patética se vio la señora presidenta.
PD. A quienes se han preocupado por mi salud mi agradecimiento
infinito. Las cosas no van bien, pero al menos van y eso ya es
ganancia. Por lo anterior, mi columna no se publicará de lunes a
viernes como era costumbre sino literal, cuando Dios así lo
disponga. Por tu comprensión muchas gracias, querida lectora y
apreciado lector.
bernagup28@gmail.com