¿QUIÉN NO CONOCE VERACRUZ?

Sep 28, 2026 | Columnas

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DE PRIMERA MANO

*Nahle abre un nuevo frente; ahora con el Auditor Superior de la Federación
*Aureliano Hernández Palacios, xalapeño de tres generaciones de servicio
público
Por Omar Zúñiga
En lo que se antoja como una puntada más en un gobierno de puntadas, la
gobernadora Rocío Nahle García tuvo a bien revelarnos que Aureliano
Hernández Palacios Cardel, Auditor Superior de la Federación y xalapeño de
nacimiento, “no conoce Veracruz”.
En una entrevista radiofónica este lunes, Nahle García se dijo agraviada
porque la ASF le pidió las listas de asistencia de todo el magisterio estatal,
situación que calificó como una “locura” y puso de ejemplo a Uxpanapa, con
sus escuelas multigrado y comunidades sin internet, e ironizó con que habría
que entregar “cajas y cajas” de papel. Eso sí, aclaró: “Yo voy a cumplir”.
Uuuuuf, menos mal.
Diría el carinicero, vamos por partes.
Una lista de asistencia no necesita internet. Necesita un maestro que llegue, un
director que firme y un supervisor que revise.
Las escuelas de Uxpanapa no quedan exentas de controlar a su personal por
estar lejos; al contrario, es justamente en la lejanía donde florecen el maestro
que cobra y no se presenta, el comisionado que nunca pisó un aula y el aviador
de nómina y en la SEV le saben al tema.
Si la gobernadora conoce tan bien Veracruz, sabrá que la nómina educativa ha
sido, por décadas, uno de los pozos más oscuros del presupuesto estatal, y
que el dinero federal que se transfiere para pagar a los maestros es
exactamente lo que la ASF tiene la obligación de revisar. Que sean cajas y
cajas no es un argumento. Es, en todo caso, la medida de lo que hay que
auditar.


Para documentar el optimismo, Aureliano Hernández Palacios Cardel es
nieto de don Aureliano Hernández Palacios (1908-2002), profesor normalista
que dio clases en la Benémerita Escuela Normal Veracruzana y en el Colegio

Preparatorio de Xalapa; director de la Facultad de Derecho y rector de la
Universidad Veracruzana; juez municipal en Xalapa, juez de primera instancia
en Coatepec y Xalapa, magistrado y presidente del Tribunal Superior de
Justicia del estado de 1968 a 1974.
Poeta, ensayista y cronista, autor de una historia de la propia UV y de los
tomos de Polvos del Camino.
Y, detalle que debería provocarle a la gobernadora un sudor frío, jefe del
Departamento Jurídico de los Servicios Coordinados de Educación de la SEP.
En la Facultad de Derecho de la UV hay una cátedra que lleva su nombre.
La estirpe no termina ahí, su padre, Fernando Aureliano Hernández Palacios
Mirón, fue secretario particular de Claudia Sheinbaum en la jefatura de
Gobierno de la CDMX.
Su tío, Luis Rafael Hernández Palacios Mirón, fue procurador Agrario en el
sexenio de López Obrador, oficio que consiste, entre otras cosas, en recorrer
ejidos y comunidades que tampoco tienen internet.
Tres generaciones de una de las familias más reconocidas de Xalapa,
repartidas entre la academia jurídica, la justicia local y la administración pública
federal.
El propio auditor estudió Economía en la Universidad Cristóbal Colón en tierras
jarochas, y una maestría en Políticas Públicas en la Universidad Torcuato Di
Tella de Buenos Aires.
Hizo trabajo de control interno y fiscalización en el gobierno de Veracruz, entró
a la ASF en 2018 como director general de Auditoría del Gasto Federalizado y
desde octubre de 2025 fue auditor especial de esa misma área, la que revisa
los recursos que la Federación manda a estados y municipios.
Traducido: durante siete años su oficio ha sido auditar, entre otras, las cuentas
de Veracruz.
Pocos funcionarios en el país conocen mejor dónde se atoran los dineros
veracruzanos.
El 10 de marzo pasado, la Cámara de Diputados lo eligió con 472 votos,
bancada de Morena incluida, para el periodo 2026-2034 en la ASF.


Aquí, con todo respeto, hay que cuestionar, ¿quién no conoce Veracruz?
La gobernadora nació en Zacatecas; su arraigo veracruzano se construyó en
Coatzacoalcos y, en 2024, su residencia efectiva llegó a ser impugnada ante
las autoridades electorales.

Nadie le regatea hoy la legitimidad del cargo, pero pocas personas en el
gobierno estatal están en posición menos cómoda para repartir certificados de
veracruzaneidad.
Más aún cuando es el mismo gobierno que empujó una reforma constitucional
para que una persona no veracruzana pudiera encabezar el Orfis.
Para fiscalizar a Veracruz desde Veracruz, el origen no importa; para ser
fiscalizado desde la Federación, de pronto el xalapeño resulta fuereño.


Además alguien debería recordarle a la gobernadora qué le pasó al último
mandatario veracruzano que decidió pelearse con un auditor superior.
En agosto de 2016, Juan Manuel Portal, entonces titular de la ASF, sostuvo
que Veracruz tenía sin solventar más del 90 por ciento de las observaciones de
2011 a 2014 y lo llamó el caso más emblemático de las 32 entidades.
El gobierno de Javier Duarte salió a refutarlo y el mismo Duarte despachaba
los señalamientos con aquel memorable “con el Twitter basta y sobra”.
Meses antes, Portal había advertido que lo que se configuraba en Veracruz
podía llevar al gobernador a la cárcel.
El final de esa película ya lo conocemos.
Nadie en su sano juicio equipara a Rocío Nahle con Javier Duarte; sería
injusto y temerario y no es de ningua manera, el objetivo.
Pero la lección institucional es la misma: al auditor superior no se le gana en el
micrófono.
El auditor no da entrevistas ni responde en la radio; firma pliegos de
observaciones y esos papeles, gobernadora, llegan aunque no haya internet.


Lo que resulta francamente inexplicable es la necesidad de abrir un frente más,
cuando los que tiene abiertos ya no le caben en la agenda.
La inseguridad no da tregua; el Sector Salud atraviesa una o quizá la peor de
sus crisis, con un Centro de Alta Especialidad con más de mil cirugías
canceladas o suspendidas, su personal marchando por las calles de Xalapa y
un coordinador del IMSS-Bienestar, Roberto Ramos Alor, que despacha las
denuncias como “campaña de odio” mientras le cuelgan el apodo de “Doctor
Muerte”.
La SEV perdió a su titular por la presión de la Sección 32 del SNTE.

Y por supuesto, la llegada al Orfis de su subsecretario de Finanzas, el mismo
Eric Domínguez que seguramente será le encargado de conducirla al patíbulo
y que dividió a Morena en el Congreso con su nombramiento.
Y un largo etcétera que cualquier veracruzano, de Pánuco a Las Choapas,
podría completar sin ayuda.
En ese escenario, arremeter contra el órgano que revisará las cuentas públicas
de todo su sexenio no es valentía política ni mucho menos, es mala asesoría, o
algo peor.
Porque cuando un gobierno se queja de que lo auditen, el ciudadano entiende
otra cosa, si las listas existen y los maestros están donde deben estar, entregar
cajas es un trámite, si no, Veracruz ya vio esta película y sabe cómo termina.
Don Aureliano, el abuelo, que fue normalista antes que rector y juez, se lo
habría explicado con paciencia de maestro rural: en Veracruz, la lista se pasa
con lápiz y se firma.
Y no gobernadora, NO es lo que usted califica como “nado sincronizado”, es la
necesidad de señalar los yerros en un estado que no los merece.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com