RÉGIMEN PROTOFASCISTA

Oct 6, 2026 | Columnas

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Entre Columnas
Martín Quitano
mquim1962@hotmail.com
X: @mquim1962
El fascista habla constantemente de corrupción. Lo hizo en Italia en 1922, en Alemania en 1933, en Brasil en 1964.
Acusa, insulta, ataca, como si fuera puro y honesto.
Pero el fascista no es más que un delincuente común, un sociópata que hace carrera en la política.
Norberto Bobbio

Recorremos paso a paso el camino de la simulación y la destrucción democrática,
de la definición hacia un régimen protofascista, claramente encabezado por el
supremo líder que sigue reclamando su lugar en la historia de las
transformaciones nacionales.
La ruta trazada por el principal generador de ese camino oscuro en el cual nos
encontramos, a veces se complica en su avance, viéndose obligado a mostrarse
desplegando sus destrezas distractoras, como la de su librito y sus peroratas con
las que gusta de gritar ¡al ladrón!, señalando en los de enfrente, en sus opositores,
todos los vicios y malas conductas que él y su movimiento padecen, que les son
consustanciales, como una forma de “curarse en salud”, claramente una
proyección psicológica del manual del autoritario que sigue a pie juntillas.
Por eso señala en los demás, en los que no comparten su proyecto y/o señalan
sus arbitrariedades y corruptelas, que tienen una visión y un comportamiento
neofascista, que es lo que él realmente desea y promueve para el país.
La aparición del “supremo líder” no puede pasar como un dato anecdótico más del
ególatra, porque fue necesaria para apaciguar a la plebe sobre la podredumbre
que hoy desnuda su gobierno y, puntualmente, la evidente vinculación de su
círculo familiar con relaciones y acciones irregulares o ilegales.
Decide aparecer cuando se cumplen dos años del gobierno de Claudia, pero no
para reconocer a la actual administración, sino llenar de loas al cierre de un piso
de transformación, el suyo, atreviéndose cínicamente a celebrar que “se logró
desaparecer la corrupción”, “se construyó uno de los mejores sistemas de salud
del mundo” y se logró una “nueva escuela mexicana que nos enseñó a ser
mejores”, cuando todos los datos públicos demuestran justo lo contrario: la peor
corrupción, los peores servicios de salud y los más bajos niveles educativos que
se recuerden.
Para él y su fantasía, su historia se muestra en las grandes obras del obradorato
que le dieron sustancia al tiempo presente de nuestro país, regalando su aparición

a los fieles, aunque con ello apague las luces de los dos años de la gestión
claudista, que palidece ante los seis años previos.
La aparición del “viejón” como lo llama el emocionado y cuestionado exgobernador
veracruzano Cuitláhuac, refiere en el fondo la necesidad de enviar el mensaje de
protección del papi para sus juniors ante la falta de fuerza presidencial para
mantener la coraza para sus vástagos y la construcción del manto protector de
impunidad del putrefacto círculo rojo de sus cercanos, acorralados por las
evidencias que ponen al pañuelito blanco del fin de la corrupción en un grave
estado de suciedad y pestilencia. .
Mientras, los fieles siguen los festejos de la aparición del “viejón” salvador, donde
también aprovechó para reeditar la continuidad del odio y la intolerancia en un
país transformado para mal por sus problemas, por la destrucción democrática y
de la República sobre la que se alza un segundo piso autocrático, carcomido por
la incapacidad y la ignorancia de la prepotente y arbitraria nueva mafia en el
poder.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
Como sus enfermos se curan en hospital privado, reduce a show mediático las
legítimas quejas y exigencias contra el pésimo sistema de salud veracruzano
plenamente documentado. Insensibilidad inadmisible.