Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Cuando los asesinatos a periodistas se convirtieron en algo más que
una pesadilla para el gobierno de Javier Duarte, la Coordinadora de
Comunicación Social, Gina Domínguez Colío, lo convenció de crear
la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas
(CEAPP) que desde antes de nacer encontró una férrea oposición.
Los opositores argumentaban que los periodistas (como todo
ciudadano mexicano) estaban protegidos tanto por la Constitución
como por la Comisión Nacional y la Comisión Estatal de Derechos
Humanos, y si se creaba la CEAPP también tendría que crearse una
Comisión para proteger a los taxistas, otra para los electricistas,
ingenieros, médicos, estudiantes, campesinos y un largo etcétera de
seres humanos violentados en sus derechos.
Pero como sucede en estos casos, ganaron las minorías y la CEAPP
se echó a andar el 18 de diciembre del 2012 con la peregrina idea de
que para defender a los periodistas, nada mejor que otros periodistas.
Con el debido respeto a quien corresponda, eso fue una garrafal
tontería.
Para empezar, la CEAPP nació acotada y no es ni independiente ni
autónoma. Cada presidente y comisionado son nombrados por el
gobernador o gobernadora en turno. Carece de autoridad jurídica
para ordenar que se investigue y castigue a los agresores de los
comunicadores, depende de la Comisión de Atención y Protección
de Periodistas del Congreso local que como paradoja, es presidida
generalmente por empresarios periodísticos convertidos en
diputados que lo que menos hacen es defender a los periodistas. Y
también como otra paradoja, la protección que brinda es punto
menos que deficiente.
Un ejemplo es el reportero Luis Ángel López Valdez, asesinado este
jueves en Poza Rica, que se supone tenía protección policiaca
tramitada por la CEAPP.
Un día le dije a uno de los muchos amigos que tengo en la CEAPP
mitad en broma, pero la otra mitad muy en serio, que para lo único
que sirven es para redactar esquelas cuando ya no hay nada qué
hacer por un reportero. Medio molesto me contestó que todos ponen
su mejor empeño, pero no es así.
La CEAPP tiene un presidente y un secretario ejecutivo que son los
caballitos de batalla ya que cuando un reportero es agredido física,
verbal o letalmente se apersonan en el lugar (desde Pánuco a las
Choapas) para brindarle protección… o consuelo a sus familiares.
Pero tras ellos hay ocho “comisionados” que salvo honrosísimas y
contadísimas excepciones, son unos zánganos huevones buenos para
nada, cuyo trabajo consiste en hacerse bueyes en la sala de juntas y
cobrar puntualmente el dineral de su quincena.
Jamás he sabido que la CEAPP le haya salvado la vida a un
compañero o haya evitado que le dieran una golpiza porque ni
siquiera tienen un protocolo para evitar esos ataques. Llegan cuando
los hechos ya están consumados y son los primeros en publicar su
esquelita: “La Comisión Estatal de bla bla bla participa con profunda
pena la muerte de nuestro compañero Fulano de Tal, se une al dolor
que embarga a su familia y exige a las autoridades el pronto
esclarecimiento del caso y castigo a los culpables”.
Y por eso cobran una millonada.
Si este bodrio fuera exclusivo para adultos diría que no tienen
madre, pero como es para toda la familia me concretaré a decir que
carecen de vergüenza.
Con lo que ha pasado últimamente (el secuestro de la periodista
Roxana Berenice Guzmán y el asesinato ya mencionado del
reportero Luis Ángel López Valdez), corrió el rumor de que la
gobernadora Rocío Nahle ordenaría la desaparición de la CEAPP.
Pero…
El sábado anterior y sin proponérselo, el senador de Morena Manuel
Huerta Ladrón de Guevara, les aventó un salvavidas de este tamaño
al declarar que la CEAPP es un cero a la izquierda. “Qué bueno que
el Congreso local va a revisar a la CEAPP. La verdad ha dejado
mucho que desear, es lo menos que uno puede decir; la CEAPP no
sirve de nada”.
El problema es que Manuel ha sido crítico de los gobiernos de su
partido, en especial del de Rocío Nahle quien ni lo pasa ni lo traga.
Si la gobernadora tenía la intención de cantarle las Golondrinas a la
Comisión se tendrá que esperar porque hacerlo ahora sería darle la
razón al “insoportable” de Manuel.
Aunque ojalá lo haga por encima de lo que diga el senador porque la
CEAPP es un elefante blanco y una vergonzosa sangría al erario
veracruzano. Y no es nada personal.
Pero mientras son peras o manzanas la CEAPP seguirá existiendo,
sus miembros seguirán recibiendo sus opíparas quincenas, sus
esquelas irán mejorando y los reporteros de Veracruz (y del país)
seguirán con el alma en un hilo porque al Estado mexicano le falta
voluntad y agallas para protegerlos. Además de que le importa pura
corneta si los siguen matando.
bernagup28@gmail.com
