SUBE PELAYO, SUBE

Abr 1, 2026 | Columnas

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Kairós

Francisco Montfort Guillén

Existió un secretario particular del gobernador M. Alemán, de cuyo nombre nadie puede acordarse (creo que le decían “Cara de Chupón”) en cuya cabecita de biberón no cabían más de tres ideas, pero que pretendió ser candidato a gobernador. Había leído un librito sobre Teoría del Caos y creyéndose el gran intelectual político del malhadado gobernador, daba conferencias de prensa refiriendo que la situación política él la controlaba aplicando, precisamente, la llamada Teoría del Caos. Sus burradas aparte, lo mandaron callar por sus declaraciones públicas absurdas y sus ambiciones, esas sí, caóticas.

El recuerdo viene a cuento precisamente porque ahora desde el gobierno federal parece que se busca intencionadamente crear caos, pero en realidad es que, lo que existe, es la falta de orden en todo el país. Ni orden ni organización adecuados. Y pretenden ocultar su incapacidad para dar gobernanza o negando la realidad, o agitando cualquier asunto baladí para que ninguno de los problemas importantes del país se le otorgue la atención debida, y los sucesos terribles (muertes, desapariciones, derrames petroleros, corrupción) se pasen como en una película de caricaturas, diseñada para que hagan reír tanto por las torpezas como los posibles aciertos fortuitos de los animalitos animados.

El primer gran problema es que, para desgracia de México, los problemas que siempre son presentados, como las caricaturas, a temprana hora, durante la “matiné de la mentireñas” como ya las nombras muchos columnistas políticos, no son problemas para reírse, por más que la animadora tiene un sentido del humor igualmente fantástico que el de Ernesto Zedillo (ay nomás). En reciente artículo, Pascal Beltrán del Río hace un repaso sobre la retórica política mexicana, y afirma que <<hemos transitado de la “dictadura perfecta” a lo que podríamos llamar “la evasiva perfecta” Para los gobiernos de Morena, la realidad no es un conjunto de hechos comprobables, sino una plastilina maleable que se ajusta según el humor matutino”>> (Excelsior. Bitácora del director, 30 de marzo de 2026).

El segundo gran problema para el país es que, vista en cámara lenta, esa <<bande dessinée> nos muestra a una realidad que va a una gran velocidad y a un gobierno apenas agarrado de la cola de esa realidad, sudando para no caerse y con los cabellos y ropas volando sin saber qué hacer. Da penita (o penota, ajena) ver y escuchar a los protagonistas del matutino de entretenimiento mexicano más caro de nuestra historia. Porque los actores, la producción y los “patiños” (siempre con algunas excepciones, las de los raros periodistas de verdad) son apenas la parte visible de lo que en realidad está costando al país la escenificación audiovisual del ejercicio del poder, de un gobierno sin concierto, ni

plan ni idea de lo que significa conducir un país con las complejidades que vive México.

Las decisiones se toman al aire, como si fueran el resultado de una inspiración concursal de adivinanzas o desafíos cómicos, y mediante un muy pequeño discurso (la habilidad para razonar, hablar y exponer con claridad e inteligencia los problemas y soluciones no es, precisamente, uno de los fuertes del programa) se anuncian decisiones gubernamentales trascendentales que, en verdad, sí afectan la vida de los habitantes del gran circo en que han convertido a México los dirigentes de la Revista 4T (con películas de grandes gánsteres como plato fuerte)

Lo mismo la presentadora pide que no se lean las columnas de Raimundo RivaPalacio, que fustiga a los políticos que se atreven a votar en contra de sus ocurrencias, como sucedió con su propuesta de reforma constitucional y después con su semi-solución del triste Plan B y todo por el capricho de retroceder más hacia el autocratismo del poder concentrado.

Un ejemplo aterrador es la decisión demagógica tomada a propósito de las <<pensiones doradas>>. Porque ni eran pensiones, ni eran doradas. Eran simplemente un exorbitante pago de una contraprestación corrupta de unos vivales del Sindicato Mexicano de Electricistas, sindicato de una empresa ya desaparecida por el presidente Felipe Calderón, a cambio de su apoyo al proyecto de AMLO: uno más de los entes con los que el tabasqueño construyó su simulado Movimiento, que en realidad fue en gran parte de un Frente, resultado de un pacto de casi todos los políticos excluidos por la modernización del país, con clientelas, dizque nacionalistas, de lo que quedaba del PRI y de todos los partidos, resentidos contra el grupo que impulsaba la modernización del país (en manos de los tecnócratas, es cierto), que quisieron hacer prevalecer el Estado de derecho. ¿Se puede decir que tan corruptos los unos como los otros? Con la pena, para México, pero no: los morenistas resultaron más perversos.

El caso es que, de un manotazo, de manera ilegal, la presentadora de la realidad soñada de México desapareció esas <<pensiones doradas>> y de manera retroactiva obligó a que ningún pensionado del gobierno de la república pueda recibir una pensión federal de más de 75 mil pesos, legalmente, después de “dejar el lomo” en su trabajo, por muchos más años de esfuerzo especializado real, constructivo, que un presidente que, como AMLO, nunca desempeño una labor realmente productiva. El problema de las pensiones quiso ser resuelto a la manera de aquel viejo programa de entretenimiento humillante, de Televisa. “Sube, Pelayo sube”: el que doblegaba el desafío del “Palo Ensebado” se llevaba el premio mayor, Pues el premio mayor fue que ninguna persona, por más capaz, e inteligente y trabajadora que haya sido, podrá ganar una pensión federal, mayor al 50% del salario del presidente en turno.

El problema de las pensiones en México, y en el mundo, es de proporciones mayúsculas. Sólo Noruega ha encontrado una solución de Estado para sus

finanzas. Su Parlamento decidió que todas las ganancias de su explotación petrolera se constituyan, en un fondo productivo financieramente, en la bolsa para pagar las pensiones de sus jubilados. Todos los demás países están sufriendo con este problema. En México los riesgos de una gran crisis financiera por el pago de pensiones justas aumentan día con día. No se trataba de quitar los oprobiosos arreglos corruptos disfrazados de pensiones para solucionar un problema mayor,

Desde el gobierno de Adolfo Ruiz Cortínez se decidió dar atole con el dedo a los trabajadores públicos, En lugar de salarios dignos con plazas de montos dignos, se decidió por el engaño de conceder, para efectos de jubilación, salarios de plazas muy bajas, mientras se aumentaban las prestaciones. Algunos de los trabajadores en activo disfrutaban de salarios dignos, pero al jubilarse enfrentaban serios problemas, En un país de jóvenes esta cuestión era insignificante. Pero esos salarios de plazas bajas no atraían a los mejores cuadros universitarios, científicos, técnicos y humanistas a trabajar para el gobierno. Así que, desde Luis Echeverría, pero sobre todo desde Salinas de Gortari, se empezó a contratar personal especializado, pero con salarios competitivos respecto del mercado de trabajo de la iniciativa privada. Los sueldos, y las prestaciones legales se dispararon. También los abusos. Sobre todo, con los gobiernos panistas municipales. Y el problema se hizo más complejo. Lo intentó arreglar Ernesto Zedillo. Las presiones sindicales impidieron una solución de fondo. La mayoría de los trabajadores federales reciben pensiones bajas, que además son reducidas por la inflación. Ahora se topan las pensiones de los trabajadores al servicio del Estado. Se les acaba de imponer una barrera más, sin atender los problemas de fondo. No sólo son los montos reducidos de la gran mayoría, El problema de su financiamiento está sin resolverse. Y mientras, pues que siga <<Sube, Pelayo, sube…

francisco.montfort@gmail.com