UNA CABALLADA CON DOS PURA SANGRE

Feb 4, 2026 | Columnas

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Desde el Café

Bernardo Gutiérrez Parra
Ayer en su primera entrevista como simple senador, Adán Augusto
López negó que su salida de la coordinación de Morena en el
Senado haya sido por los escándalos que estallaron a su alrededor
(La Barredora, sus presuntos nexos con el narco, etc.). Rechazó
también que con su salida se debiliten las aspiraciones de su
compañera Andrea Chávez: “Yo sostengo que va a ser candidata y
va a ser gobernadora del estado de Chihuahua… es la mejor
posicionada”.
Tras asegurar que el 2027 “será un año difícil”, negó que vaya a
coordinar una eventual campaña de Andy López Beltrán: “No seré
jefe de campaña de nadie, ni coordinador de candidatos”.
Y en este punto me quiero detener.
De acuerdo con encuestadoras independientes y confiables, no hay
ni de cerca, una figura que pueda disputarle la candidatura a la
presidencia a Omar García Harfuch o a Marcelo Ebrard. Nadie, ni en
el partido que fundó Andrés Manuel López Obrador y mucho menos
en la oposición, tiene los espolones que se cargan el mejor policía
del país y el político más completo que tiene Morena desde el 2018.
En apenas año y medio García Harfuch ha combatido y llevado a
prisión a decenas de delincuentes como nadie lo hizo en el
obradorato. Marcelo por su parte ha sido una especie de mil usos en
los últimos siete años; primero con Andrés Manuel y ahora con
Claudia a quienes ha servido de manera institucional y sin mácula.
Con cualquiera de los dos Morena ganará sin discusión, sin reclamos
ni protestas, sin impugnaciones y sin necesidad de ir a los tribunales
electorales.

Pero…
López Obrador no los quiere.
Le tiene desconfianza a Marcelo y no puede ver ni en pintura a
Omar. Al primero le prometió la presidencia en 2018 si lo apoyaba
en el 2012. Marcelo le cedió su lugar a pesar de que había ganado la
encuesta interna del PRD; el tabasqueño perdió por segunda ocasión,
pero lo mandó al diablo en 2018 porque volvió a ser candidato.
Marcelo jamás le reclamó y hasta donde se sabe no le guarda rencor,
pero ya con el poder presidencial quién sabe.
A Omar nunca lo ha querido porque es un buen policía. Tan bueno
que lo puede enviar a prisión junto con sus hijos. Como jefe de la
policía de la CDMX, Omar se dedicó a combatir a los criminales en
un sexenio en que los asesinatos eran una costumbre y la impunidad
un hábito. AMLO debe estar lamentando haber cedido ante Claudia
cuando se lo propuso como Secretario de Seguridad y Protección
Ciudadana del país. Pero el palo ya está dado.
Debe ser terrible para Andrés Manuel, que el partido que fundó y es
de su propiedad junto con cada uno de sus militantes, esté a
expensas de las dos personas en las que jamás ha pensado para
hacerlos sucesores de Claudia, pero que son los únicos capaces de
garantizar la subsistencia de Morena al menos hasta el 2036.
Andrés Manuel había pensado en Andy como sucesor de la doctora,
pero el tipo ha resultado un fiasco como político y como persona. Lo
de menos sería empotrarlo como candidato, pero si lo hace, lejos de
cometer un imperdonable desacierto, cometería un atentado contra
Morena.
Y si a esto se le agrega que su “hermano” Adán le hizo el fuchi a su
hijo al manifestar que no será su coordinador de campaña. Futa…

Aunque para las elecciones del 2030 aún falta mucha cuerda, en
política los años son un suspiro. De ahí que Andy y su papá ya se
anden moviendo.
Pero reitero, ni Morena ni la oposición tienen en la cartuchera a
hombres o mujeres con más fuerza política y carisma que Omar o
Marcelo y estas son malas noticias para Andrés Manuel y su
vástago.
En contrapunto, son excelentes para el grueso de la población. Y es
que (lo que sea de cada quién), tanto el Secretario de Seguridad
como el de Comercio, son los únicos que pueden sacar a flote y
llevar a buen puerto la destartalada y balaceada embarcación en la
que navegamos 130 millones de mexicanos.
¿O sabes de otra u otro, lector?
bernagup28@gmail.com