Prosa aprisa.
Arturo Reyes Isidoro.
Comentó ayer Mario Maldonado que “en los círculos más cercanos a Morena”
comienza a hablarse de que Rocío Nahle “no es la mejor candidata”.
Su comentario es indicativo de que lo que en Veracruz es un secreto a voces
alcanzó ya el nivel de donde la impusieron.
El columnista de El Universal normalmente tiene acceso a fuentes del Palacio
Nacional, por lo que su opinión le da otra relevancia al caso.
Expresa que Morena no puede cantar victoria en el estado y que la candidatura de
la zacatecana “quita el sueño a los operadores” guinda.
Maldonado da su propia opinión, pero se basa en lo que se dice en los “círculos
más cercanos a Morena”.
Apunta otro dato que tampoco constituye novedad en Veracruz: que el gobernador
Cuitláhuac García más que ser un apoyo es un lastre.
Los hombres del poder y en el poder llegan al grado de creerse dioses o
semidioses y por lo tanto infalibles, dueños de la verdad.
El comentario del prestigiado columnista llega en el receso terminada la
precampaña y cuando el tiempo corre rumbo a la campaña y a los debates.
Debiera ser una llamada de atención para corregir cuando todavía se está a
tiempo, pero el poderoso nunca aceptará que se equivocó.
Una vieja historia
En este espacio he narrado cómo por lo menos con dos años de anticipación la
cúpula priista se percató de que con Duarte el PRI se enfilaba hacia la derrota en
2016.
Enrique Peña Nieto no escuchó lo que a través de Miguel Ángel Osorio Chong le
mandaban advertir también Manlio Fabio Beltrones, Luis Videgaray y Pepe Yunes.
Videgaray, secretario de Hacienda entonces, en una reunión en su casa había
dicho que por más que le había dado vueltas, no le encontraba la cuadratura al
círculo.
Se refería al desastre que tenía con las finanzas del estado y a la enorme deuda
que había acumulado ya, impagable, y que ahogaba cualquier capacidad de
maniobra del gobierno.
El argumento de Peña para negarse a sacarlo del gobierno fue que sabía ganar
elecciones, lo que, en efecto, había logrado ya en una ocasión, pero porque
prácticamente la había comprado.
En 2016 se vio que ni con todo el dinero del Estado se pudo convencer y vencer el
hartazgo de los veracruzanos, que luego de 86 años echaron al tricolor del palacio
de gobierno.
Crece la posibilidad de Pepe de ganar
Por la información que voy teniendo, cada vez me convenzo más de la real
posibilidad que tiene el frente opositor, con Pepe Yunes a la cabeza, de derrotar a
Morena y su candidata Rocío Nahle.
A la zacatecana, es cierto, la apuntala el dinero, mucho, todo el dinero del gobierno
y el que ella tiene (debió haber hecho sus ahorritos en Dos Bocas), pero nada más.
Pero a Héctor Yunes en 2016 y a Miguel Ángel Yunes Márquez en 2018 también
los apuntalaban el dinero de los gobiernos del PRI y del PAN, y los veracruzanos
les cerraron el paso.
Las fallas, los errores
En mi opinión, la candidatura de la exsecretaria de Energía está viciada de origen.
Al cuestionamiento de su origen se suma su nula identificación con los
veracruzanos. Cabe creer que desde siempre la embargó lo que se le señala que
padece: la soberbia.
En Veracruz los que sí entienden de política saben que una candidatura se
construye, con mucha anticipación, y si para el veracruzano auténtico le lleva
tiempo, para una zacatecana debió llevarle el doble.
Pero nunca vimos ni supimos que ella empezara a bajar a y a involucrarse con el
pueblo al que quiere gobernar, para que la conocieran, para que la sintieran.
.
Se ha atenido al dedo que la impuso y quiso sustituir el contacto directo, personal,
la vinculación con el electorado, con una ley a su medida que por decreto la
convirtiera en veracruzana. Craso error.
Los veracruzanos se dieron cuenta entonces que les quería dar gato por liebre y le
empezaron a agarrar tirria.
Luego, otro grave error, según mi opinión, fue echarse a la hamaca y ponerse en
manos del grupo en el gobierno, con el enorme desprestigio que carga encima.
Por su inexperiencia política, los dejó hacer lo que no debían hacer y que hoy la
han llevado a una trampa que no se le ve salida.
Desde inicios de 2022 permitió los acarreos con los que llenaron y rellenaron el
WTC de Boca del Río para darla a conocer y hacer parecer que gozaba de toda la
popularidad posible. Alardearon, presumieron hasta 15 mil asistentes a sus actos.
Desde entonces y hasta la fecha no la han hecho bajar desde lo alto del
entarimado para que se involucre con el pueblo y todavía la han rodeado de vallas
metálicas para que nadie se le acerque.
Grave, permitió que obligaran a los trabajadores del gobierno a ir a sus actos, pero
además que los sangraran haciéndolos pagar los gastos. Hoy la odian por eso (he
escuchado múltiples testimonios).
Inexplicable, su indiferencia con la prensa
No me he explicado por qué con todas las ventajas que le daba su cargo en el
gobierno nunca intentó ya no vincularse sino ni siquiera acercarse a los periodistas
veracruzanos, de los que sabía que iba a necesitar.
Una posible explicación es su desprecio por los comunicadores, en consonancia
con su jefe López Obrador. La mayor parte de la prensa la tiene encima y en contra
y no le dejan pasar un solo detalle para descalificarla y exhibirla.
No me explico cómo es que para una empresa del tamaño de una gubernatura no
tiene un equipo, operadores de prensa con nivel y experiencia que cabildeen a su
favor.
Si está confiada y segura que va a ganar por el efecto López Obrador de 2018, por
el puro hecho de su dedazo y que para nada le pesará su origen, entonces cabe
pensar que sí la invade la soberbia.
Hace gala de mucha ostentación
Y aparte suma la ostentación que hace con el convoy en el que se moviliza, con su
camioneta de casi 2 millones de pesos, con la nube de guaruras que la rodea.
La señora puede presumir de todo menos de que esté cercana al pueblo, y el
pueblo no perdona.
La cuestión –por eso hablo de una trampa sin salida– es que ya no pueden volver
atrás, iniciar de nuevo. Debieron ir de menos a más y no al revés.
El presidente y su grupo han de tomar la campaña en sus manos si quieren
salvarla, pero, igual, no son veracruzanos, no conocen a los veracruzanos, su
idiosincrasia. Nadie puede enamorar a nadie si no la conoce, si no lo conoce.
La única salida que se ve sería optar por Manuel Huerta. Tienen de aquí al 15 de
marzo para valorarlo. En esa fecha el OPLE recibirá las postulaciones de
candidaturas a gobernador o gobernadora.
El comentario de Mario Maldonado debió haber levantado más la moral de los
opositores que, callados, están trabajando con todo y con todos, pero de eso ya iré
comentando.
¿Pondrá en riesgo López Obrador la gubernatura en Veracruz y, como
consecuencia, el triunfo de Claudia Sheinbaum?
