Sin tacto
Por Sergio González Levet
Los padres del niño inquieto que se rehúsa a dormir se acercan a él y le hacen un
ofrecimiento de la manera más capciosa del mundo:
—¿Quién quieres que te lleve a tu cama, hijo? ¿Tu papá o tu mamá?
El planteamiento reciente hecho con respecto a la Comisión Estatal de Atención
y Protección de Periodistas de si debe continuar o desaparecer, peca de alguna
manera de la misma ambigüedad que la ventajosa pregunta hecha por los astutos
padres del travieso.
El dilema presentado ofrece solamente dos aristas y en ambas sale perdiendo
el interés mayor del gremio de los reporteros de Veracruz. ¿Nos queda acaso
solamente la disyuntiva de que la Comisión creada por Gina Domínguez en el
sexenio de Javier Duarte sea borrada del mapa por su inoperancia estructural?
¿O que siga como está sin que tenga las condiciones para cumplir cabalmente
su función de apoyar decididamente a quienes ejercemos una profesión
considerada la más peligrosa del país en este momento y la peor pagada
profesionalmente?
Así, quienes se inclinan porque todo siga igual o los que votan por terminar con
los días de la CEAPP cometen un grave error de omisión. Es crucial un organismo
protector para los comunicadores en el estado, que cotidianamente arriesgan por
mendrugos la vida, el patrimonio y hasta el bienestar de sus familias.
Todos los demás piensan que estamos locos porque nos empecinamos en
nuestro afán de comunicar de la mejor manera posible lo que pasa en la sociedad.
No saben que es una vocación, una suerte de adicción virtuosa, una necesidad
imperiosa la que surge en las entrañas de quienes sintieron brincar su alma la
primera vez que vieron su nombre escrito con letras de molde en un medio de
comunicación masiva, y supieron que no iban a dejar de ser periodistas toda la
vida y con toda el alma.
Pero la Comisión que atiende y protege a los comunicadores no puede dejar de
existir; sería un pecado mortal dejar en la absoluta indefensión a la parte más
amenazada de la sociedad.
Sería bueno que 12 o veinte o 500 reporteros se juntaran para proponer la
mejor manera de mejorar a la CEAPP, de hacerla más eficiente, más oportuna,
más interventora.
Podría por ejemplo añadírsele un buen paquete de atribuciones y recursos para
que pueda garantizar servicios de salud, seguros de vida, mejores condiciones
laborales, vivienda y educación para sus familias, cursos de capacitación de alta
calidad, reconocimiento a su libertad de expresarse públicamente, acercamiento
con las fuentes de información que emanan del poder público, del privado, del
social. Y así muchísimas cosas más.
¿Desaparecer la CEAPP o dejarla como está ahora?
¡No!
Hay que mejorarla sustancialmente y en ello los arriesgados periodistas
tenemos mucho que decir.
sglevet@gmail.com
