APUNTES
Manuel Rosete Chávez
“Se acabó la corrupción,
digan lo que digan, se acabó”
AMLO El ORATE
La aseguradora y el fideicomiso para desastres naturales, otra cábula que cobra
vidas.
Y aquí entra otra pregunta que no puede eludirse: ¿dónde está el seguro contra
desastres naturales que el gobierno del estado anunció y prometió? Desde el año
pasado se habló de instrumentos de cobertura, de un fideicomiso y de
mecanismos propios para no depender de aseguradoras privadas.
La realidad es que se dejó vencer la póliza catastrófica anterior, se apostó por un
fideicomiso de alcance limitado y se creó una figura de aseguradora estatal cuya
operatividad real sigue siendo opaca. ¿Qué se hizo con los recursos destinados a
ese fin? ¿Cuánto hay disponible hoy para reconstruir viviendas, reparar
infraestructura y apoyar a las familias de Xalapa y de los doce municipios
afectados? La ciudadanía tiene derecho a saber si el dinero se protegió o se diluyó
en la opacidad de decisiones administrativas.
Por último, los xalapeños están pagando muy caro la improvisación, la
inexperiencia y el desconocimiento del territorio de funcionarias que no son
originarias de esta ciudad ni, en un caso clave, del propio estado. Daniela Griego
Ceballos, minateca de nacimiento, tiene trayectoria en Veracruz, pero gobierna
una capital cuya geografía de laderas, cauces y colonias de riesgo exige un
conocimiento fino y operativo que no se improvisa.
Guadalupe Osorno Maldonado, originaria de Tlaxcala, es antropóloga y literata de
formación, con cursos cortos de protección civil, y lleva años al frente de una
secretaría que debería estar en manos de especialistas con dominio profundo de
la gestión del riesgo en un estado tan expuesto como Veracruz. El territorio no
perdona.
Esta tormenta no fue solo un evento meteorológico. Fue un espejo. Reflejó la falta
de alertamiento efectivo, la ausencia de prevención real, el liderazgo distante, la
opacidad en los instrumentos financieros de emergencia y el costo de colocar en
puestos críticos a personas sin el anclaje territorial y técnico necesario.
Los xalapeños merecen más que improvisación. Merecen un gobierno que
anticipe, que esté presente y que rinda cuentas con hechos, no con comunicados.
MI REPENTINA RELACIÓN CON DON MANUEL CARBONELL
Tenía 24 años cuando, caminando por los pasillos del palacio de gobierno, me
encontré con el maestro Teodoro Coutolenc Molina, un destacado escritor y
reconocido periodista xalapeño quien me invitó a formar parte de la redacción de
la agencia informativa nacional Informex, la cual se instalaba por vez primera en
Veracruz bajo la dirección del maestro Coutolenc Molina.
Lo acompañé a ver como estaban quedando las oficinas que vendría a inaugurar
el distinguido comunicador Álvaro Gálvez y Fuentes “El Bachiller”, director
fundador de Informex, la primera agencia noticiosa mexicana. Galvez y Fuentes
había fundado también la carrera de Ciencias y Técnicas de la Información, en la
Universidad Iberoamericana y era Académico de Número de la Academia Nacional
de Historia y Geografía. Todo un personaje de la comunicación y la academia
quien estuvo aquí en las oficinas de Informex Veracruz ubicadas en el edifio Estela
en el corazón de la ciudad.
Con todo el entusiasmo que se tiene al arrancar en la práctica una carrera como
comunicador, periodista, crítico del sistema, por naturaleza luchador social,
informador al servicio de las mejores causas, me subí al carro de la agencia
Informex. Dos días después vino el gran personaje, don Álvaro Gálvez y Fuentes
quien en quince minutos nos dio una cátedra de lo que es o era el periodismo de
aquellos tiempos, y una orientación muy clara de lo que quería hacer de esas
representaciones que estaba instalando en todos los estados del país. Una
llamada para “El Bachiller” interrumpió la interesante plática y todo caballeroso
procedió a despedirse de sus corresponsales y partió acompañado de mi jefe
inmediato don Teodoro Coutolenc Molina.
Media hora después sonó el teléfono y la secretaria me pasó el auricular, era el
jefe Coutolenc quien me decía que me esperaba a las siete de la mañana, del día
siguiente, en las oficinas del Subsecretario de Gobierno Manuel Carbonell de la
Hoz. ¡Por supuesto maestro ahí estoy puntualito!, dije y cumplí.
No recuerdo con exactitud el día, pero al parecer fue el 20 de abril. Yo llegué antes
de la hora en que me había citado mi jefe, don Teo, y cual sería mi sorpresa,
cientos de personas desde fuera del palacio de gobierno haciendo cola hasta la
entrada principal de la oficina del Subsecretario de Gobierno Manuel Carbonell de
la Hoz. Vi a Juanito, el leal y siempre atento auxiliar del Subsecretario, lo saludé y
le pregunté por don Teodoro, me dijo está con el jefe si vienes a verlo aguanta. No
es que él me citó aquí y como por arte de magia se metió a la oficina y salió
acompañado de mi jefe quien me introdujo a la oficina principal y sin más llamó la
atención del personaje central, un caballero vestido con un impecable traje negro
camisa blanca y corbata negra, de una personalidad que impresionaba al verlo,
cigarrillo entre los dedos y una mirada que solo volví a ver en don Fernando
Gutiérrez Barrios.
“¿Qué pasó Teo?” preguntó y el maestro, mi jefe, dijo en pocas palabras él es
Manuel Rosete nos va a ayudar a sacar lo de los apoyos. El Subsecretario que
había sido destapado como candidato del PRI al gobierno del estado, me dijo:
“bienvenido jovencito, vamos a trabajar muy fuerte”, acto seguido instruyó a su
Secretario Ricardo Olivares Pineda para que colocaran un escritorio con todo lo
que necesitaría para ponerme a trabajar, lo que Ricardo atendió de inmediato y en
un cuarto junto al privado del ya candidato del PRI al gobierno sobre un escritorio
una máquina mecánica de aquellos tiempos, una silla y suficientes cuartillas. Por
una puerta que daba a la oficina del Subsecretario comenzaron a pasar a mi
improvisada oficina grupos de representantes de organizaciones quienes me
recitaban sus nombres y cargo en la organización a la que pertenecían, yo le
agregaba un texto de apoyo a la candidatura (nada de pre) del político
veracruzano Manuel Carbonell de la Hoz al Gobierno de Veracruz, y las firmas de
los directivos.
Me pasé la mañana y parte de la tarde trabajando en esa comisión, invadiendo la
oficina del abogado Eugenio Castañeda, el encargado de las finanzas de la
Subsecretaría hombre muy cercano al jefe y a eso de las seis con mi grueso folder
en mano salí corriendo a enviar al puerto de Veracruz a EL DICTAMEN y a
entregar personalmente a DIARIO DE XALAPA, TIEMPO Diario de la Mañana, EL
COMENTARIO y EL MUNDO DE XALAPA, los textos que deberían publicarse el
día siguiente con la instrucción de que los recibos (no había facturas) se hicieran a
nombre del Instituto de Pensiones del Estado donde su titular Sabino Huitrón
Caballero, liquidaría de inmediato esas inserciones especiales.
Recuerdo, entre tantas cosas que ocurrieron ese día tan especial, que un joven
señor me interceptó en una de mis salidas de la oficina y me pidió con vehemencia
que le autorizara unas planas de publicidad, que el trabajaba para Rafael Zúñiga
en el TIEMPO pero estaba a punto de echar a andar otro proyecto porque ya
estaba cansado de trabajar para el maestro Rafael, quería fundar su propio
negocio que se llamaría GRÁFICO de Xalapa, era don José Luis Poceros
Domínguez, a quien le autoricé cuatro planas y con eso, más publicidad comercial
que ya tenía, arrancó el gran proyecto.
Al día siguiente fue de caras largas, el maestro Carlos Martínez, la licenciada Ema
Rodríguez Cañada, Ricardo Olivares Pineda, Eugenio Castañeda, Teodoro
Coutolenc, el equipo más cercano al Subsecretario Manuel Carbonell de la Hoz,
triste porque el proyecto se había caído, el Presidente Luis Echeverría Álvarez dio
marcha atrás e instruyó al presidente del CEN del PRI Jesús Reyes Heroles que
hiciera declaraciones al diario más influyente de México que en ese momento era
EXCELSIOR y ahí se publicó la frase que como guillotina terminó con un proyecto
que había arrancado con muchas expectativas, con muchas esperanzas
encabezado por uno de los políticos más brillantes en la historia de Veracruz,
quien representaba un gran futuro para los habitantes de esta entidad.
Con mucha dignidad Carbonell presentó su renuncia a la Subsecretaría al
gobernador Rafael Murillo Vidal quien no se la aceptó y le pidió concluyera el
sexenio con él, lo que me permitió tiempo para hacer audiencia y despedirme del
extraordinario político a quien agradecí la gran oportunidad que me dio de estar
presente en uno de los pasajes más turbulentos en la historia política de Veracruz.
BERMUDEZ REQUENA PEOR QUE GARCÍA LUNA
El periodista Carlos Loret de Mola puso sobre la mesa uno de los casos más
incómodos alrededor de Morena: el de Hernán Bermúdez Requena, quien fue
secretario de Seguridad de Tabasco durante el gobierno de Adán Augusto López y
posteriormente fue señalado por las autoridades como presunto líder de La
Barredora.
“Pues el secretario de Seguridad de Adán Augusto era el líder de un cártel. ¿Se
imagina? Peor que Calderón y García Luna”, lanzó Loret durante su respuesta a
Andrés Manuel López Obrador.
Y no se quedó ahí. El periodista recordó que Bermúdez ya fue detenido y sostuvo
que las acusaciones no provienen de él ni de la oposición, sino de las propias
autoridades mexicanas. Con eso cuestionó que AMLO reapareciera durante más
de una hora hablando de honestidad, del pueblo y de su nuevo libro, pero sin
referirse a este y otros escándalos que han golpeado a personajes cercanos a
Morena.
Después vino el remate: “Su libro se llama Pueblo… Andy también es pueblo y
Adán Augusto es pueblo. ¿Los sobrinos de Ojeda son pueblo? ¿Y todos los
demás millonarios de Morena qué? ¿No son pueblo?”
Loret utilizó esas preguntas para cuestionar el contraste entre el discurso de
austeridad de López Obrador y los señalamientos que han surgido alrededor de
figuras de su movimiento.
Y finalmente volvió contra AMLO una de las frases que más repitió durante su
sexenio:
“Este tipo de frases ya mejor no las digan. ‘No robar, no robar’… y menos si se
trata de servidores públicos”.
La comparación con García Luna pegó especialmente duro porque durante años
López Obrador utilizó ese caso para cuestionar a Felipe Calderón. Ahora Loret
plantea la pregunta al revés: si se exigieron explicaciones por el secretario de
Seguridad de Calderón, ¿qué explicaciones corresponden por el hombre que
estuvo encargado de la seguridad con Adán Augusto?
REFLEXIÓN
No tiene la culpa el psicópata Andrés Manuel López Obrador, sino los 30 millones
de perversos que le quitaron la camisa de fuerza. Escríbanos a
mrossete@yahoo.com.mx | formatosiete@gmail.com
