Por Edgar Hernández*
Fueron muchas sus venganzas.
Muchas sus deslealtades hasta colocarse como “Traidor a la Patria”. Infinidad de raterías y abusos de poder. Incontables atropellos que provocaron dolor y muerte a familias anteras al igual que un sinfín de oscuras alianzas que hoy llegan a su fin.
El septuagenario Miguel Ángel Yunes Linares, llega al ocaso de su vida solo, con fantasmas que lo persiguen día y noche y una guillotina que pesa sobre su cabeza luego que Trump le echó el ojo al disponer el retiro de su “Visa”, una clara señal de investigación y persecución por “Lavado de Dinero”.
Hoy no cabe duda que sus viejos aliados priistas lo odian, que sus ancestrales alianzas con Adán Augusto dejaron de funcionar, que sus pactos con Manuel Huerta solo fueron de dientes para afuera, que sus feudos de poder y chantaje con Morena quedaron rebasados y que el ser “Traidor a la Patria” con su “voto clave” para la aprobación de la reforma judicial en México, que tanto daño provocó al estado de derecho, perdió vigencia como letra de cambio por impunidad.
El mote lo acompañará hasta que muera.
Y es que Morena no paga facturas para siempre, menos ahora que López Obrador desde su escondite -ese lugar bautizado por él mismo como “La Chingada”- lo que busca es salvar su pellejo no el de Yunes Linares.
El retiro de la visa para los Yunes de parte de Estados Unidos por “lavado de dinero” deja además muy en claro el punto de quiebre con Claudia Sheinbaum, quien ha dado muestras fehacientes de alejamiento con el obradorismo, lo que menos le importa saber es cuántas novias tiene Miguel Ángel Yunes.
Pero sí estar al tanto de cuántos negocios inmobiliarios maneja la familia, el nivel de alianzas con sus cómplices de los Carteles, el estatus judicial por sus malversaciones con el erario y la suma de venganzas políticas que le siguen pasando factura.
Con toda esa suma de pasivos al decadente senador suplente hoy le toca pagar.
Acaso en Yunes Linares la justicia es tardía, pero le está llegando, acaso en un momento difícil.
Se está quedando ciego. Su galanura que disimulaba su baja estatura da ahora lástima. Su arrogancia y ostentación hoy es oscuridad. Sus amores están en decadencia. Los abusos a niñas hechos públicos en esa saga de pederastia, “Los Demonios del Edén”, de Lydia Cacho de nuevo cobran vida, y esa maldita sospecha de complicidad y fuga del Chapo Guzmán del penal de Puente Grande en 2001, en un carro de lavandería, no se los quita ni confesándose ante el cura de Soledad de Doblado.
Para Yunes Linares es tiempo de recoger las varas.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo
