OPTA POR LA PLAZA PÚBLICA PARA SU INFORME,PERO VIVE EN UNA MANSIÓN DE 50 MILLONES

Nov 27, 2025 | Columnas

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Prosa aprisa

Arturo Reyes Isidoro
Sin ganarse la aprobación de la mayoría de los veracruzanos, la gobernadora Rocío
Nahle rendirá su primer informe de gobierno el próximo domingo, en un acto multitudinario
para el que harán una movilización humana de todos los puntos del estado, que a partir
de este viernes generará un caos en Xalapa por el cierre del centro histórico para montar
el escenario.
La señora decidió dejar cualquier recinto cerrado para el acto, en un intento de dar
muestra de que interactúa con el pueblo, que sin embargo no se volcará
espontáneamente a la Plaza Lerdo para verla y escucharla, sino que irá presionado, como
ya se volvió costumbre con los gobiernos de Morena, a cambio de no sufrir represalias, la
más común la pérdida del empleo; un intento vano de mostrar cercanía con el pueblo
cuando ella vive en una mansión con un valor calculado en 50 millones de pesos,
presuntamente de su propiedad, en una zona de alta plusvalía de la Riviera Veracruzana,
aunque dice que la alquila y que paga 35 mil pesos mensuales de renta.
Ya gobernadora electa, el 28 de noviembre de 2024, al visitar el Salón Gobernadores del
palacio de gobierno, advirtió que todavía no estaba la fotografía de una mujer, por lo que
dijo que trabajaría “para hacer historia y dejar huella para todas las veracruzanas”. Al
cumplirse su primer año en la responsabilidad hay que preguntarse qué tanto avanzó para
lograrlo.
Ir a la plaza pública para informar no es algo original. Copia lo que hizo en su momento el
senador Manuel Huerta, de su partido, quien rindió su informe en el parque Juárez sin
ningún tipo de acarreo, aunque sí con la provocación de un grupo de choque que le
enviaron para tratar de boicotearle su acto, molestos como están con él en el palacio de
gobierno por su actitud crítica por la forma en la que están gobernando.
Llegó impuesta pero no se legitimó con los veracruzanos
Llegó al poder por la fuerza del Estado e impulsada por su protector político, el
expresidente Andrés Manuel López Obrador, pero no porque fuera ampliamente conocida
y popular. Se llegó a creer por ello que entrando buscaría legitimarse ante los
veracruzanos con un acto espectacular que hiciera pensar que con ella las cosas iban a
ser diferentes, para bien.
Los veracruzanos tenían en mente la decisión del entonces presidente Carlos Salinas de
Gortari, quien ante la derrota que sufrió en las urnas a manos del candidato de la
izquierda Cuauhtémoc Cárdenas, cuyo triunfo le escamotearon, acabó con el imperio del
poderoso cacique petrolero Joaquín Hernández Galicia, La Quina, le sembró armas y lo
envió a prisión, ganándose, así, la aprobación de la mayoría de los mexicanos.

Se esperaba que Rocío marcara un antes y un después y de entrada enviara a prisión a
por lo menos cuatro de los más corruptos funcionarios hombres cercanos a Cuitláhuac
García Jiménez, lo que le habría ganado el aplauso, y de pie, de todos los veracruzanos,
hasta los que no votaron por ella, pero la mujer, que ahora alardea que gobernar no es
para blandengues ni para timoratos, se pandeó y decepcionó a quienes esperaban que
hiciera justicia al pueblo, del que habla y presume, por sus recursos saqueados.
Da la impresión de que subestima al pueblo veracruzano
Al columnista le da la impresión de que habiendo probado las mieles del poder en el nivel
federal, apoyada y protegida por López Obrador, haber medio construido una de sus
obras insignias como lo es la refinería de Dos Bocas, a un precio súper disparado de 21
mil millones de dólares cuando había dicho que solo costaría 8 mil, y haber recibido como
premio la gubernatura, se cree con el aura de una sin par y por lo mismo subestima al
pueblo veracruzano, cree que vino a enseñarles cómo se gobierna y que a los
veracruzanos son de los que todavía bajan del cerro a tamborazos.
Sigo creyendo que no conoce bien a Veracruz y a los veracruzanos, lo que le ha costado
ya serios reveses. Lo vimos al inicio cuando quiso acabar con los Yunes Linares-Márquez,
a quienes acusó de haber orquestado una campaña en su contra cuando fue candidata.
No pudo con ellos. Miguel Ángel hijo preside hoy la poderosa Comisión de Hacienda y
Crédito Público del Senado y Miguel padre se pasea por donde quiere sin problema
alguno, y el día que puedan, tan pronto puedan, le van a meter el pie o una zancadilla
para que tropiece y caiga.
Tan no los conoce, y con ellos a los veracruzanos, que tampoco se ve en su ejemplo.
Acaso ignora que teniendo el poder que da la gubernatura, Yunes Linares hizo hasta lo
imposible por que Yunes Márquez, su hijo, lo sucediera, pero los veracruzanos, la
mayoría, los rechazaron, como antes habían rechazado a que el PRI continuara en el
poder agraviados por Javier Duarte. Si ella cree que porque tiene el poder y que puede
hacer y deshacer sin consecuencias, en una de esas dentro de 18 meses, el primer
domingo de junio de 2027, podrá comprobar que no es así.
No anda tan lejos si nos atenemos a las encuestas que la ubican en el último lugar de
aprobación entre todas las gobernadoras y gobernadores del país. Algo le debiera de
decir que está mal, que anda mal, que algo ha hecho mal, a partir de que ganó la
gubernatura con más de 2 millones de votos y en la elección inmediata, la local municipal,
perdió poco más de la mitad, y que en diciembre de 2024 comenzó con un porcentaje
medio gobernando y 12 meses después en lugar de aumentar la cifra ha caído.
Gobierna como capataz, no como mujer de Estado
He venido señalando también que uno de sus grandes errores es querer gobernar no con
sentido político sino gerencial, empresarial, creyendo que a Veracruz se le puede
administrar como a la refinería de Dos Bocas, y por lo mismo tiene un equipo de sumisos
que la ven como una capataz y no como a una mujer de Estado, que no les delega

responsabilidad y poder de decisión, que los trata como menores de edad, les ordena qué
hacer conforme su punto de vista, solo y únicamente él de ella, y que incluso los reprende
en público si desobedecen, algo verdaderamente penoso para los que se dejan.
No ha sembrado unidad, no la procura. No solo odia con odio jarocho a los Yunes de El
Estero, sus vecinos, sino que tampoco traga al senador Manuel Huerta, de su propio
partido, y persigue a los de Movimiento Ciudadano e ignora a los del PAN, veracruzanos
todos finalmente. Y a todo el que la critica o disiente de ella lo califica de zopilote, buitre o
carroñero. Gobierna solo para morenistas y sus aliados verdes y petistas, partidizó su
gobierno cuando al inicio ofreció que gobernaría para todos.
No ha tenido, pues, o no ha querido, o no ha podido o no ha sabido, o las cuatro cosas
juntas, la capacidad y la habilidad para dialogar con los veracruzanos, para negociar, que
el poder político es eso, un estira y afloja, para pactar y llegar a acuerdos en bien de la
colectividad. Su antecesor Cuitláhuac García Jiménez dejó roto el tejido social y ella no lo
ha restablecido, tal vez porque no sabe cómo y porque no puede.
El domingo nos va a llenar de cifras, de bla bla bla y nos va a pintar un Veracruz de
ensueño, mientras en el norte hay cientos, miles de veracruzanos, afectados por la
inundación del 10 de octubre y ahora por la de la noche del miércoles y este jueves 27,
así como por el colapso del drenaje en Poza Rica, la afectación de vías de comunicación
y puentes, todo en medio de la protesta de muchos que se quejan que ya no les pagaron
el segundo apoyo en efectivo que les prometió la presidenta Sheinbaum.