DE PRIMERA MANO
Por Omar Zúñiga
La mañana de este jueves 14 de mayo de 2026, mientras el presidente municipal de
Catemaco, Norberto Eduardo Toscano (que no Lalo), emanado de Movimiento
Ciudadano, se disponía a ejecutar un “banderazo de inicio de obra” en la localidad de
Matacalcinta, una voz institucional llegó para discordar en la fiesta: la de la síndica,
Yani del Carmen Ricalde Moreno.
Hay que recordar que el Ayuntamiento en su conjunto desde antes de iniciar, ha estado
contra en de Yani por instrucción de Norberto; ella presentó en tiempo y forma el oficio
SU/108/05/2026 mediante el que no sólo rechaza la invitación de último minuto, sino
que lanzó una advertencia legal que el alcalde que se siente artista no podrá ignorar
(me/estás/oyendo/inútil).
Las obras en cuestión —la pavimentación de concreto hidráulico y el alumbrado público
en Matacalcinta, bajo el contrato CATEMACO-DOP-ICTP09/2026— son proyectos que,
por mandato constitucional, deben pasar por el escrutinio, revisión, coordinación y
formalización de la Sindicatura, tal cual lo establece el artículo 37 de la Ley Orgánica
del Municipio Libre No. 9 del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave.
«Las atribuciones de esta Sindicatura Única dejarán de ser institucionales ante la falta
de fundamentación y motivación; para el caso de continuar con la técnica
implementada, serán actos simulados” sostiene Yani Ricalde, en su oficio.
Sin embargo, el flamante alcalde Beto Eduardo, eligió un camino distinto: ejecutar,
manejar y asignar las obras públicas al margen de la síndica, pasándose por el arco del
triunfo los mecanismos de control, coordinación, revisión y licitación que la ley le
impone.
Comentario al calce y como anotación, el mismo Norberto Eduardo Toscano plasmó
ante el OPLE tener como grado máximo de estudios la instrucción primaria trunca.
El resultado de los actos del alcalde es una cadena de actos jurídicos que, a ojos de
todo mundo y que la síndica hace notar, carecen de legalidad.
Y sin legalidad, no hay obra pública: solo gasto directo y opaco.
Pero la dimensión de este conflicto va más allá del derecho administrativo.
La síndica lo nombra sin rodeos: lo que está ocurriendo es violencia institucional de
género.
El patrón es conocido y ha sido documentado en cientos de ayuntamientos del país:
una funcionaria que fue electa por la ciudadanía es sistemáticamente excluida de
sus responsabilidades, sus decisiones ignoradas, sus firmas omitidas, sus atribuciones
vaciadas y viciadas.
No con un decreto, sino con el goteo silencioso de la marginalización cotidiana.
En Catemaco, ese goteo tiene nombre y apellido: Norberto Eduardo Toscano, el
alcalde del partido naranja (rata/de/dos/patas/te/estoy/hablando/a/tiiii) ha encontrado en
la exclusión una forma de concentrar el poder municipal en sus manos como un
reyezuelo.
Invitar a la síndica al “banderazo” no como fiscalizadora, sino como convidada de
piedra, es la síntesis perfecta de esa estrategia: aparentar institucionalidad mientras se
la vacía de contenido.
Yani no cayó en la trampa. Con oficio en mano, documentó públicamente el agravio, lo
dirigió al mismísimo presidente municipal, lo registró en presidencia a las 9:25 horas del
mismo día.
Esa es otra de las claves de este momento político: la síndica no está peleando sólo
por sus atribuciones, sino que lo hace por los recursos del pueblo de Catemaco.
Las licitaciones de obras públicas NO son un mero trámite burocrático. Son el
mecanismo que garantiza que los contratos municipales no se adjudiquen a modo, que
los precios sean competitivos, que las obras sean reales.
Cuando la Sindicatura es excluida de ese proceso, se rompe el eslabón más importante
de la cadena de control. Y cuando se rompe ese eslabón, quien paga las
consecuencias es el ciudadano de a pie que espera la banqueta, la luz o el pavimento
que prometieron.
Catemaco merece un gobierno que funcione con los contrapesos que la democracia
municipal tiene. Yani Ricalde está cumpliendo con su deber, aún a costa de enfrentar
la hostilidad de quien debería ser su colaborador institucional.
Eso no es confrontación: es vocación de servicio.
Para documentar el optimismo…, también este jueves, fue intervenida la comandancia
de la Policía Municipal de Catemaco y en otra más de sus mentiras, Norberto Eduardo
Toscano dijo que no pasaba nada y que era una revisión de rutina, sin embargo el
telón de fondo es una denuncia interpuesta por la misma síndica en su carácter de
apoderada legal del municipio, ante las denuncias de ciudadanos por violencia y abuso
de autoridad del director de la policía municipal Víctor Manuel Valencia Bautista, que
incluso dieron paso a la Carpeta de Investigación 588/26 interpuesta ante el fiscal del
XIX Distrito Judicial con cabecera en San Andrés Tuxtla. Uuuffff.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
