LOS MALOS MODOS DE CLAUDIA Y ROCÍO

May 20, 2026 | Columnas

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Punto de Vista


Filiberto Vargas Rodríguez
Prefacio.
Contrario a las maledicencias de muchos, Ricardo Ahued no sólo se encarga del
mantenimiento de palacio de gobierno. Tiene entre sus tareas prioritarias atender
la mesa diaria de seguridad y, por lo tanto, tiene bien claro el “termómetro” de la
violencia en Veracruz. *** Él niega que exista una crisis en materia de inseguridad,
aunque reconoce que esa no es la misma percepción que tienen las víctimas y sus
familias. *** Y de verdad: Ricardo Ahued tiene más información que cualquier otro
en Veracruz de la situación actual en materia de seguridad… pero le toca negar lo
evidente. Qué grave sería que el secretario de Gobierno, el segundo en el
escalafón de la administración estatal, admitiera que están perdiendo la batalla
contra las bandas de la delincuencia organizada. *** Y es que Veracruz no es una
entidad que se pueda resolver siguiendo el “librito” del combate a la delincuencia.
Su complicada condición geográfica y su ubicación estratégica para la incidencia
de delitos como el narcotráfico, el huachicol o la trata de personas, hacen a esta
entidad especialmente complicada. *** Se entiende, pues, que Ricardo Ahued
hable de que en Veracruz existe una estrategia “permanente” de combate a los
grupos delictivos. Eso no aclara nada, pues esa es la función del área de
seguridad pública. *** Lo que no se cree es lo que afirmó: que en esta entidad se
ataca mejor que ninguno otro estado a la delincuencia “porque no tenemos, como
dice la gobernadora, compromiso de estar tapando a ningún delincuente y a
ningún grupo”. *** Esas mismas palabras las pronunciaron -de lo que guardo en mi
memoria- Fidel Herrera, Javier Duarte, Miguel Ángel Yunes Linares y Cuitláhuac
García. *** Estoy convencido de que, en todos esos casos, si no ellos mismos, al
menos altos mandos de su gabinete tuvieron acuerdos, hicieron compromisos con
grupos criminales. *** Una sugerencia al secretario de Gobierno: que en esos
temas hable sólo por él, que no se atreva a meter las manos al fuego por ninguno
de sus compañeros de gabinete, muchos menos por los que participan en las
mesas de seguridad. No vaya a toparse con una situación similar a la que hoy se
vive en Sinaloa.


Seguramente muchos recordarán cómo durante su gestión como gobernador,
Cuitláhuac García hacía cualquier cosa para tratar de mimetizarse con su jefe
político y en ese entonces presidente, Andrés Manuel López Obrador.
No sólo copiaba la agenda informativa de sus conferencias de prensa, sino que
intentaba adoptar un “estilo” similar al tabasqueño. Hablaba lento, hacía
prolongadas pausas y -en el colmo del ridículo- hasta se comía las “s”, como si
hubiera crecido allá en Macuspana.

En realidad, se trata de una práctica común de la vieja política mexicana, aunque
llevada a la exageración. Con Luis Echeverría se puso de moda, entre la clase
política, el uso de la guayabera; Carlos Salinas de Gortari y Ernest Zedillo
impusieron el pantalón gabardina color beige y, la mayoría de las veces, una
camisa de manga larga color azul claro.
Sus modos de hablar también fueron retomados por otros actores políticos.
Algo similar está sucediendo con Claudia Sheinbaum.
En este mismo espacio se ha mencionado con insistencia el recurrente “mal
humor” de la gobernadora Rocío Nahle y las malas formas con las que suele tratar
a sus colaboradores.
Apenas la semana pasada se plasmó en esta columna: “Se entiende -porque ella
no es de Veracruz- que, así como de pronto se pierde en la complicada geografía
de este estado, de pronto tampoco tenga antecedentes sobre los gobernadores
que la antecedieron. Si leyera sobre varios de ellos, si conversara con viejos
políticos veracruzanos entendería que gobernar es más que pegar de gritos y
meterse en todo”.
Todo esto viene a cuento por lo que escribió este miércoles el periodista Carlos
Loret de Mola, acerca del estado de ánimo de la presidente Claudia Sheinbaum:
“Miembros destacados del ala dura del partido (Morena) han manifestado, en
reuniones de carácter privado, una creciente inconformidad con la forma de
gobernar de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, contrastándola
negativamente con la gestión de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador”,
escribe el periodista.
Menciona que figuras como Andrés López Beltrán, Clara Brugada y Jesús
Ramírez han externado críticas severas hacia la mandataria. “Los reportes
señalan que este sector añora la conducción del expresidente López Obrador, de
quien aseguran ‘siempre estaba sereno, calmado, con las cosas bajo control’,
destacando que su sello característico era el buen trato hacia sus colaboradores”.
Y al referirse al comportamiento de la actual presidente, esas mismas voces
mencionan que “se ha normalizado un estilo de mando basado en el maltrato,
gritos, groserías, reacciones viscerales y descalificaciones en público”.
La columna de Carlos Loret apunta que “los testimonios señalan que los
encuentros de trabajo con la mandataria se han vuelto impredecibles, al grado de
que el éxito de una reunión depende enteramente del humor en el que se
encuentre la presidenta”.
Y afirma que al menos tres altos funcionarios ya la han confrontado directamente
para frenar los supuestos reclamos: el titular de la Secretaría de la Defensa
Nacional, el general Ricardo Trevilla; el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y
la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada.
De Rocío Nahle ya se conocía, por referencias, su “carácter complicado”, del que
hizo gala durante su gestión como secretaria de Energía, pero Claudia Sheinbaum
no había mostrado antes esa faceta que -dicen los que la conocen- tiene que ver
con la cada vez más complicada tarea que le tocó cumplir.
Ojalá, por el bien de Veracruz y de México, ambas se serenen.


Epílogo.
Es curioso: el subsecretario de Ganadería y Pesca del gobierno de Veracruz,
Carlos Manuel Jiménez Díaz, quien es responsable -entre otras cosas- de
promover la sanidad animal en el estado, es el que les advierte a los veracruzanos
que cuiden a sus familiares y a sus mascotas, porque “por ahí anda el gusano
barrenador”. *** El funcionario admite que esta plaga ya rebasó al ámbito
ganadero y ahora es un riesgo real para personas y animales domésticos que
sufran alguna herida, pues las moscas pueden infectarlos. *** “A través de otras
dependencias como la Secretaría de Salud, la Secretaría de Medio Ambiente y la
de Desarrollo Social estamos implementando campañas para que la gente en
casa revise a sus animales, porque ya no nada más es un tema ganadero”,
reconoció el servidor público. *** Cuentan que en realidad el subsecretario ya no
está muy preocupado por el avance del gusano barrenador de ganado en territorio
veracruzano. Hoy su prioridad es conseguir que Morena lo postule para un cargo
de elección popular el próximo año, allá por Misantla. ¿Será? *** Y a propósito del
combate a las plagas, el ingeniero Ricardo Hernández Campos advierte sobre la
presencia -y su inminente propagación- de la bacteria que produce el “cancro de
los cítricos”, pues en caso de salirse de control tendrá un fuerte impacto
económico en la entidad. *** Ricardo Hernández advirtió sobre el riesgo que
corren miles de familias que dependen directamente de la producción, empaque,
comercialización e industrialización de la naranja, el limón, la mandarina y la
toronja. *** Explicó que las autoridades fitosanitarias iniciaron un protocolo de
vigilancia para evitar que se establezca el “cancro de los cítricos”, una plaga muy
contagiosa que afecta hojas, ramas y frutos de los árboles cítricos y provoca
lesiones circulares y elevadas, defoliación severa, caída prematura de la fruta,
debilitamiento de las plantas y una considerable disminución en la calidad
comercial y el rendimiento de las cosechas. *** Es urgente que se tomen medidas
contundentes contra esta plaga, antes de que nos estemos lamentando, como ha
sucedido con casos similares.
filivargas@gmail.com