AL PIE DE LA LETRA
Raymundo Jiménez
El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo –quien después de transitar por gobiernos del
PRI y PAN terminó en las filas de Morena–, más que agua bendita debe estar sudando la
gota gorda por la presunta investigación que tendría abierta en Estados Unidos.
Durazo Montaño, quien fue colaborador muy cercano del priista Luis Donaldo Colosio
Murrieta, su paisano, y de Vicente Fox, el primer opositor que con las siglas de Acción
Nacional llegó en el año 2000 a la Presidencia de la República, fue en el sexenio anterior
uno de los hombres de mayor confianza del presidente Andrés Manuel López Obrador,
quien inicialmente fue su secretario de Seguridad y Protección Ciudadana durante dos años
y luego, en 2021, lo perfiló al gobierno de Sonora. Posteriormente, ya como gobernador, en
la víspera de la sucesión presidencial de 2024, lo promovió como presidente del Consejo
Nacional de Morena, donde operó la candidatura de Claudia Sheinbaum, la favorita del
inquilino de Palacio Nacional.
El primer escándalo que involucró a Durazo fue por un video que circuló en redes sociales
en julio de 2019, donde tres sujetos encapuchados, dos de ellos portando armas largas y
otro que se dedica a leer el mensaje dirigido al presidente López Obrador y al de Estados
Unidos, Donald Trump, acusaban al entonces secretario obradorista de Seguridad de tener
acuerdo con Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva
Generación (CJNG), para cavar dos túneles, uno en un reclusorio de la Ciudad de México y
otro en Jalisco para liberar a “El Menchito” y a ‘El Cuini’.
“Sepan que Alfonso Durazo está coordinado con Mencho y los apoya, de eso estoy cien por
ciento seguro”, afirma el encapuchado, quien dijo haber sido cercano al líder del CJNG.
En su conferencia mañanera del lunes 22 de julio de 2019, López Obrador respaldó al
sonorense: “Le tengo toda la confianza a Alfonso Durazo. ¿Por qué este vídeo? Quieren
desacreditar al Gobierno. También la delincuencia de cuello blanco hace estas cosas. Lo
cierto es que nuestros adversarios andan muy inquietos, nerviosos, molestos por la
transformación”, señaló el mandatario morenista. “Eso no lo pierdan de vista. Es que el
Gobierno era de ellos y era un botín. Se dedicaban a saquear, a robar…”, añadió el
fundador de la 4T.
A su vez, Durazo, entrevistado en Palacio Nacional, declaró a los medios: “cuando –como
dice el presidente– tienes la conciencia tranquila, cuando estás cumpliendo tu
responsabilidad con el mayor empeño, puede ser criticable o no el desempeño, pero cuando
lo haces con empeño, con convicción, con compromiso, y sobre todo con honestidad, tienes
un blindaje para el que esos vídeos no son suficientes”, dijo.
Tres meses después, el 17 de octubre de ese mismo año, Durazo tuvo que apechugar el
llamado “Culiacanazo”, el fallido operativo para aprehender por solicitud de un juez
estadounidense a Ovidio “El Ratón” Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán,
fundador del Cártel de Sinaloa. A partir de entonces siguió al pie de la letra el lema
obradorista de “abrazos, no balazos”.
Hoy, a escasos 15 meses de entregar la gubernatura de Sonora, Durazo ha sido salpicado
por el escándalo del huachicol fiscal debido a la implicación de familiares cercanos en esta
red que presuntamente lideraba el contralmirante Fernando Farías Laguna, quien mantuvo
operaciones millonarias con compañías de Gilberto Salazar Escoboza, un empresario
sonorense que es consuegro del gobernador de Morena y el cual fue sentenciado en 2013 en
Estados Unidos por el crimen de defraudación al gobierno norteamericano.
Salazar Escoboza, quien es padre de Viviana Salazar Escalante, pareja de Alfonso Durazo
Chávez, hijo del mandatario sonorense, utilizó documentos y cheques falsos, y dispuso de
fondos para enriquecerse ilícitamente, según señalan las acusaciones. Pero el vínculo del
suegro se extendió también al hijo de Durazo Montaño.
Las transferencias con el familiar político del gobernador Durazo fueron catalogadas como
“inusuales” por la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF).
Éstas forman parte de la causa penal que la Fiscalía General de la República (FGR) sigue
en contra de Farías Laguna y otros miembros de la Secretaría de Marina que integraban la
red de huachicol fiscal que el gobierno federal descubrió tras el arribo del buque Challenge
Procyon al puerto de Tampico en marzo de 2025.
El pasado miércoles, el diario Los Ángeles Times reveló que Estados Unidos había
revocado las visas a Alfonso Durazo y al gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal.
De acuerdo con la versión periodística, ambos mandatarios de Morena estarían siendo
investigados por presuntos vínculos con cárteles, aunque señala que habrían estado
ingresando al país bajo un permiso especial reservado generalmente para personas que
“cooperan” con las autoridades de EU. Horas después, tanto Durazo como el vocero de
Villarreal, Gerardo Algarín, negaron que los mandatarios estuvieran bajo investigación.
El sonorense, quien afirmó que conserva su visa, rechazó vínculos con grupos criminales y,
en broma, expresó que “casi sudo agua bendita”.
Pero el periodista Armando Guzmán, quien durante tres décadas ha estado al frente de las
coberturas noticiosas más importantes en Washington DC., aseguró ayer en una entrevista
realizada por Carlos Alazraky, de Atypical TE VE, que, según sus fuentes estadounidenses,
la visa sí le fue retirada a Durazo y que estaría colaborando junto con Villarreal con las
autoridades del país vecino, a las cuales están proporcionando información.
Según las referencias del diario El Economista, Guzmán “tiene una presencia diaria en
todos los medios en México y Estados Unidos cubriendo los ángulos más serios de las
noticias y emitiendo un análisis imparcial, claro y a fondo. Es el periodista que más sabe y
entiende lo que ocurre en Estados Unidos, y conoce y entiende también lo que ocurre en
México. Conoce a las figuras nacionales estadounidenses que hacen noticia, y lo más
importante esas figuras lo conocen y respetan su trabajo”.
¿Acaso, entonces, por salvarse Durazo estaría traicionando a López
