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CAFÉ DE MAÑANA
Por José Luis Enríquez Ambell
IMSS BIENESTAR; ENTRE PROBLEMA Y SOLUCIÓN
La población abierta y hasta el personal del IMSS-Bienestar en Veracruz suelen quejarse y manifestarse en contra de la dependencia.
Algunos por concepto del alto nivel de desabasto en el rubro de medicamentos, la falta de insumos para trabajar, las carencias y deficiencias en la infraestructura de centros de salud, clínicas y hospitales e, incluso, de malos tratos en el concepto de recursos humanos por sueldos y prestaciones.
Y es que, tan solo en hospitales como el Infantil y el Regional de Alta Especialidad, en el puerto de Veracruz, no hay día en el que se conozcan quejas, tanto de la población abierta como de los mismos trabajadores.
Dicho de otra forma, todas las inconformidades que hay parten del inmenso universo de pacientes.
Es un secreto a voces el hecho de que la infraestructura, además de dañada, comienza a decirnos que, de no atenderse, pasará de un evento de crisis a la terapia intensiva (USI).
A partir de que IMSS-Bienestar atiende las urgencias y las emergencias críticas a través de sus hospitales y Unidades Médicas de Alta Especialidad (UMAE).
Los pacientes sin seguridad social pueden ingresar a USI (terapia intensiva) mediante el sistema de universalización de emergencias. Sin embargo, la red en Veracruz ha reportado severos desafíos operativos y financieros que limitan los insumos críticos en servicios intensivos.
Y es que, además, el protocolo que difunden a la población nos dice, entre los requisitos para obtener esos servicios de USI, que toda la capacidad instalada actual, al solicitarse un traslado médico de emergencia, lleva a empezar por contactar con el Hospital General más cercano.
Y en el caso del área central de Xalapa, el hospital de referencia para estos niveles es el Centro de Alta Especialidad “Dr. Rafael Lucio” (CAE) o el Hospital Regional del ISSSTE.
No sobra decir que el gobierno de Cuitláhuac García, así como el H. Congreso del Estado de la LXVI Legislatura en Veracruz, tienen responsabilidad en ese abandono de los hospitales, con áreas de urgencias —algunas— sin agua, sanitarios inoperables y falta de mantenimiento profundo.
DE SOBREMESA
La transferencia de hospitales y centros de salud que hizo el anterior gobierno estatal a la Federación, en Veracruz, va más allá, pues implica una inversión millonaria en términos de obras de infraestructura, equipamiento y mantenimiento desde el primer nivel de atención.
UN CAFÉ LECHERO LIGHT
Y, no obstante, en Veracruz, desde la toma de posesión de la gobernadora Rocío Nahle, dejó en claro que la salud en la entidad es un derecho y no una fantasía.
El rol del sector salud con la primera gobernadora en el estado es garantizar el acceso de la población a la atención médica, clínica y hospitalaria en todo lo posible, acercando los servicios a la comunidad.
Esta acción hace inevitable decir que requiere de financiamiento para poder complementar la cobertura que la población derechohabiente tiene a través de las instituciones a las que cotiza, sea en forma directa o indirecta. De ahí que el nuevo esquema de IMSS-Bienestar, desde la estructura de la gobernadora Rocío Nahle —así se entiende—, radique en superar los cinco millones de beneficiarios a través del derecho a la salud, con asistencia médica general y especializada, así como medicamentos gratuitos, consultas e intervenciones quirúrgicas.
UN CAFÉ CON PILONCILLO
Desde los primeros 100 días del gobierno de Nahle, la ingeniera instruyó al sector salud cubrir el universo de la población que no cuenta con registro en instituciones como ISSSTE, IMSS, PEMEX, entre otras.
UN CAFÉ CON DOBLE CARGA
En cada ejercicio presupuestal se está complicando más financiar el derecho a la salud, no solo en México; de ahí que exista la necesidad de que, en lo posible, haya una mayor participación de personas físicas y morales con condiciones para ello.
El altruismo y la donación forman parte de una cultura social —en diversos sitios de Veracruz se hace—, y es que existen personas, familias y empresas que, tengo la certeza, bien pueden aportar un poco sin restar mucho a su patrimonio, sobre todo en favor de quienes menos tienen por concepto de acceso a la salud y mediante equipo para inmuebles del sector en las comunidades.
Y es que, cuando se trata de infraestructura y servicios para la salud, no hay dinero que sobre ni presupuesto que alcance. Además, se debe aceptar que, en los últimos años, el sector salud no atraviesa por sus mejores momentos en cuanto a cobertura oportuna, y la presencia del COVID llegó a vulnerar y hasta fragmentar aún más el sistema, al grado de acrecentar las enfermedades y las infecciones, mientras la interdependencia entre los estados del país y la Federación, a veces, parece haberse enfermado de gravedad.
¡ES CUANTO!

