Sin tacto
Por Sergio González Levet
—Profe Cuco, ¿cuándo desayunamos? —la pregunta se la hacía yo a menudo,
porque era una delicia escuchar a este hombre, toda historia y todo conocimiento
de la naturaleza humana, quien fue Gobernador de Aguascalientes de 1974 a
1980, e inició el despegue industrial de aquel estado, que trae un crecimiento
anual de siete u ocho puntos y condiciones económicas insuperables en el país.
El profe siempre me contestaba con su sonrisa socarrona:
—Déjeme pedir permiso en mi casa, mi querido amigo, porque debo confesarle
que yo soy víctima de un matriarcado feroz.
Lo cierto es que su esposa, doña Jesusita Reyes de Esparza, siempre fue un
dulce de mujer y una de las personas más queridas entre los aguascalentenses.
Hoy me he acordado de aquella pregunta que le hacía al ex Gobernador
aguascalentense porque en una conversación de amigos llegamos a la conclusión
de que la corrupción fue y es el cáncer que más ha afectado la vida pública del
país, y pude decir con toda certeza que yo conocí a un funcionario que fue
cabalmente honesto, precisamente el profesor J. Refugio Esparza Reyes.
El profe dejó de existir, a la temprana edad de 94 años (él me aplaudiría la
expresión) en noviembre de 2015, hace ya más de diez años, y sin embargo lo
siguen recordado con cariño en su tierra.
El niño J. Refugio nació en Mexiquito, una minúscula comunidad ejidal de
Asientos, Ags., cerca de Villa Juárez, que es la población más grande del
municipio. De familia muy pobre pero decente, como muchos vio en la educación
una oportunidad de salir de la miseria, y estudió en la Normal Rural de San
Marcos, Zacatecas, de donde salió para dar clases en comunidades marginadas,
hasta que se insertó en la política sindical, con tan buen fario que llegó a ser líder
de la Sección 1 del SNTE en su estado natal, y de ahí desarrolló una carrera
ascendente que culminó con la gubernatura, aunque siguió en otros puestos y
asesorías hasta el último de sus días.
Don Cuco es recordado por sus paisanos también porque muchas cosas llevan
su nombre: el Plantel 1 de Conalep, la Villa Charra de la capital, la Casa del
Maestro Jubilado, el Auditorio del Supremo Tribunal de Justicia del Estado y la
Medalla al Mérito Sindical que se otorga cada año.
Hay además un busto suyo en lugar preeminente de la Plaza de Maestros
Distinguidos, en las instalaciones de la Sección 1 del SNTE.
El Profe Cuco siempre tuvo un apoyo, una sonrisa y un elogio para quienes se
le acercaban. Nos queda su recuerdo, y el ejemplo de que es posible que un
político mexicano pueda ser honesto, honesto y honesto…
sglevet@gmail.com
