PT, SOLO EN LA LOCAL

Ago 27, 2026 | Columnas

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DE PRIMERA MANO

*Ramón Díaz, su único negociador
*Elízabeth quiere Xalapa; sin posibilidad
Por Omar Zúñiga
Hay una regla no escrita en la política mexicana que casi nunca falla: cuando
un partido necesita zanjar una disputa interna, no manda un comunicado,
manda un mensaje.
Eso es, en el fondo, lo que ha hecho el Partido del Trabajo en Veracruz a través
de su comisionado político nacional, Ramón Díaz Ávila, un mensaje que no
admite matices.
El propio Díaz Ávila es tajante; primero, que la figura de “comisionado estatal”
que Vicente Aguilar aparentaba ejercer en Veracruz nunca existió
formalmente; fue, en el mejor de los casos, una interpretación generosa de sus
propias atribuciones.
Segundo, y esto es lo que realmente importa, que el mando del PT en el estado
fue, es y seguirá siendo de Ramón, y que esa definición no salió de una
negociación local ni de un acuerdo entre corrientes veracruzanas, sino que fue
conformada y confirmada directamente en el Comité Ejecutivo Nacional del
partido.
Traducido a términos prácticos, no hay ambigüedad que resolver ni correlación
de fuerzas que negociar puertas adentro.
El CEN ya habló, y en el petismo veracruzano eso equivale a una sentencia sin
apelación.


Nada de esto ocurre en el vacío, está de por medio 2027, y con ello la
arquitectura de alianzas que definirá buena parte del mapa electoral
veracruzano.
En ese terreno hay una certeza y una intención que ya se perfila.
La certeza es que el PT irá en alianza con Morena y el Partido Verde en la
elección de los 500 diputados federales y quizá, sólo quizá, en parte de las 17
gubernaturas que entrarán en disputa.

Eso, a estas alturas, es prácticamente un hecho consumado, replicando la
lógica de coalición que ya conocemos.
La intención —todavía en construcción, pero con dirección clara desde el
propio CEN— es distinta para la elección local: que en Veracruz el PT compita
solo en los 30 distritos locales, sin ir de la mano de Morena ni del Verde.
Conviene subrayar que esto no responde a un cálculo veracruzano, sino a un
interés que se define y se cocina en el centro del país, y que en este caso
coincide con lo que al PT estatal le acomoda, es decir, candidaturas propias,
sin la disciplina de coalición, y con Ramón como único interlocutor válido frente
a sus homónimos Edgar Herrera Lendechy del PVEM y un tal Zepeta de
Morena.
Es una fórmula que le da al PT dos cosas simultáneamente: la protección de ir
cobijado por la coalición donde más pesa (lo federal) y la libertad de negociar
posiciones propias donde menos le exigen ceder (lo local).
No es una estrategia nueva, pero sí es una señal de que, en Veracruz, el PT
quiere jugar con reglas distintas a las que aplicaron en 2024.


Aparte, pero en el mismo tablero, hay un episodio que ilustra bien las distancias
entre la aspiración personal y la viabilidad política.
Elízabeth Morales, coordinadora regional del PT en Xalapa y Emiliano Zapata,
ya dejó ver sus intenciones: quiere ser la candidata del partido a la diputación
federal por el distrito de Xalapa.
El problema no es la ambición —legítima, como cualquier otra— sino el terreno
en el que pretende disputarla.
Xalapa no es un distrito menor ni uno donde baste con traer “sólo respuestas”.
Es, hoy por hoy, uno de los distritos con perfiles más sólidos en disputa, y ahí
está el nombre de la maestra Delia González Cobos, aún titular del ORFIS,
como la carta que —guste o no a quienes la han querido desgastar con
ataques que huelen más a encargo que a fiscalización genuina— sigue siendo,
con ventaja, la mejor opción de la 4T para ese distrito.
Comparar trayectorias no es un ejercicio de crueldad, es simple contraste de
credenciales.
Frente a un perfil como el de González Cobos, con currículum institucional y
una gestión al frente de la fiscalización superior del estado que la ha puesto en
la mira precisamente por incómoda, la aspiración de Morales luce, para ser
generosos, ¿ingenua?

En política, como en el periodismo, las intenciones no sustituyen a los perfiles,
y menos cuando el distrito exige algo más que estructura territorial.


Y para cerrar, una observación que trasciende al PT y a sus acomodos
internos. Hasta los aliados de Morena saben ya la catástrofe que se avecina
para el partido en el poder. Lo saben, aunque la soberbia que los nubla les
impida actuar en consecuencia, los señalamientos se acumulan contra varios
de sus personajes centrales, empezando con Andy, el bodoque de López
Obrador, como bien lo definió “Cuit” en su momento, siguiendo con Rocha
Moya y varios etcéteras, y ese cúmulo de escándalos no se disuelve solo
porque el partido cierre filas y decida no ver.
Entre el mensaje del CEN que ordena las cosas en el PT veracruzano, la
ambición que se topa con la realidad de los perfiles en Xalapa, y una 4T que se
resiste a mirarse al espejo, el mapa hacia 2027 empieza a dibujarse con más
claridad de la que muchos actores —dentro y fuera de Morena— quisieran
admitir.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com