A DORMIR EN PANTS Y CON LOS TENIS PUESTOS

Jun 8, 2026 | Columnas

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Desde el Café

Bernardo Gutiérrez Parra
Hay un párrafo en la carta que Andrés Manuel López Obrador echó
a volar el 3 de junio donde afirma: “…La presidenta Sheinbaum ha
sido eficiente, responsable, prudente y respetuosa. En esencia, por
sus hechos y sus obras, ha resultado la mejor presidenta de México
de nuestro tiempo”.
¿La mejor presidenta? Úchale.
Sería genial escuchar la opinión de los casi 100 mil espectadores
(extranjeros incluidos) que este jueves colmarán el estadio Banorte,
al verla ocupar el palco presidencial en el encuentro inaugural del
Mundial, México contra Sudáfrica. Pero sus gargantas se quedarán
con las ganas de expresar lo que sienten por la señora, porque no
asistirá al partido.
Con apenas un año ocho meses en el cargo, es demasiado pronto
para evaluarla. Lo que si es cierto es que cientos de miles de
mexicanos rechazan su manera de gobernar, si es que lo que hace (y
sobre todo, lo que ha dejado de hacer) se le puede llamar gobernar.
No son los conservadores, ni los reaccionarios, ni los
ultraderechistas los que la rechazan, sino ciudadanos de a pie que
ven lo que ella no quiere ver: que está defendiendo a narcopolíticos
por órdenes de Andrés Manuel.
Este sábado en el municipio de Carrillo Puerto, se dedicó a defender
a su jefe, a su misiva y a los narcopolíticos al asegurar que hay una
ofensiva muy fuerte contra México, “porque quieren que aceptemos
que la justicia no se haga en México, sino se haga en otro país,
aunque no haya pruebas de lo que dice el Departamento de Justicia

de los Estados Unidos. ¿Cómo vamos a hacer caso de lo que dicen
allá si no hay pruebas?
“Bueno, imagínense ahora si nosotros dijéramos: ‘pues sí, que
decida por México la justicia de Estados Unidos’. ¡No!, porque
imagínense ¿dónde vamos a acabar?, ya no vamos a tener un Poder
Judicial en México, sino que vamos a hacer caso de todo lo que
viene de fuera”.
Con estas palabras la presidenta se volvió a poner de a pechito.
Nadie quiere que no haya justicia en México, es el gobierno de
nuestro país quien se ha negado a que la justicia actúe contra los
narcopolíticos.
La presidenta volvió a pedir pruebas contra Rubén Rocha y sus
secuaces. Cuando las pruebas las tiene desde que la visitó el
secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne
Mullin y las puso sobre su escritorio.
Claudia no quiere y estoy seguro que ningún mexicano tampoco,
que la justicia de Estados Unidos decida por la justicia mexicana,
pero ¿dónde está la justicia mexicana?
En México no existe el Poder Judicial desde que los magistrados
fueron elegidos mediante “acordeones” y pasaron de ser mujeres y
hombres con cierta autonomía e independencia, a un atajo de
leguleyos serviles del Poder Ejecutivo.
Rubén Rocha, Enrique Inzunza, Adán Augusto López, Evelyn
Salgado, Manuel Bartlett, Alfredo Ramírez Bedolla, Marina del
Pilar Ávila, Luisa María Alcalde, Andy López Beltrán, Mario
Delgado, Ignacio Ovalle, Audomaro Martínez, José Rafael Ojeda
son exgobernadores o gobernadores, exfuncionarios o funcionarios
señalados de narcodelincuencia, lavado de dinero, asociación
delictuosa, mega atracos (como el de Segalmex y el huachicol
fiscal), enriquecimiento inexplicable y otros delitos.

Si ni uno solo ha sido llamado a declarar ante una autoridad judicial
de nuestro país, ¿por qué sigue negándose Claudia a su extradición
cuando varios son responsables de las miles de muertes de jóvenes
norteamericanos por las drogas?
Pero la presidenta tramposamente sigue pidiendo pruebas y se niega
sistemáticamente a que extraditen a nadie.
El domingo 31 de mayo lanzó un discurso muy ácido contra el
gobierno norteamericano; pero el lunes 1 de junio le bajó todo el
volumen a su radio “nada de lo que dije es contra Donald Trump”.
Ese mismo día el general en retiro y exsecretario de Seguridad de
Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez, compareció encadenado de pies
manos y cintura ante la jueza federal Katherine Polk Failla, en la
Corte del Distrito Sur de Nueva York. La jueza aseguró que los
implicados con el Cártel de Sinaloa están llegando ante los
tribunales estadounidenses “en olas”.
Esto espantó al señor de Palenque que muerto de miedo envió su
famosa carta donde dice que extraña al Trump que estuvo en la Casa
Blanca del 20 de enero de 2017 al 20 de enero de 2021 y no al de
ahora. “Ojalá regrese el Trump de antes”.
Este sábado la presidenta le volvió a jalar los bigotes al tigre y lo
que dijo entre líneas en Carrillo Puerto fue: “Nuestros narcopolíticos
se quedan en México y serán cobijados por mi partido, mi gobierno,
mi presidente y háganle como quieran”. Sólo le faltó agregar: “¡Ven
por ellos, cobarde!”
La presidenta no tiene de nada de qué preocuparse… por ahora. Pero
si el gobierno gringo la acusa de encubrimiento, aguas. Lo que sí es
un hecho es que está en las antípodas de ser la mejor presidenta. Y si
no se desembaraza de López Obrador, la espera como a él, el
basurero de la historia.

Los que deben preocuparse, son los sujetos y sujetas arriba
mencionados. Por sí o por no bueno sería que comiencen a dormir
en pants y con los tenis puestos. No vaya a ser la de malas que los
agarren en pijama o con los calzones abajo.
Y esto va muy especialmente para el señor de Palenque.
bernagup28@gmail.com