CELULARES Y TABLETAS EN ESCUELAS; ¡SU REGULACIÓN!

Ago 13, 2026 | Columnas

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CAFÉ DE MAÑANA

Por José Luis Enríquez Ambell

En medio del debate nacional sobre el uso de los dispositivos móviles entre estudiantes y los posibles efectos nocivos en el aprendizaje, la concentración, la convivencia escolar y la salud física como mental, el gobierno de Rocío Nahle y el Congreso de Veracruz buscan unificar la propuesta de regular o prohibir el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos en las escuelas de educación básica, iniciativa que impulsan previo al regreso a clases.

La regulación en el uso de los teléfonos celulares y tabletas por alumnos de nivel escolar en la primaria y secundaria, hay estados de la República que ya lo regulan, y otros aún discuten esa situación.

Y es que, en diversos estados como Veracruz, ya se analiza y aplica cierta restricción para así limitar el uso de los teléfonos celulares y las tabletas o equipos similares en primarias y secundarias durante la jornada escolar.

La medida para limitar busca evitar distracciones, prevenir el ciberacoso, así como mejorar el rendimiento académico y hasta cuidar la salud en los niños y jóvenes, sin dejar de permitir excepciones únicamente bajo supervisión docente con fines pedagógicos o de emergencia.

De acuerdo con el INEGI, con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), el 81 % de los menores y niños en edad escolar en México utilizan teléfonos celulares inteligentes, posicionándose este equipo como el dispositivo principal por encima de las tabletas y computadoras.

Las estadísticas clave de uso en menores y estudiantes que ha informado el INEGI han sido clasificadas.La población infantil (de 6 a 11 años), cerca de 7 de cada 10 niñas y niños usan un teléfono inteligente de manera regular y el uso de internet en este grupo ronda el 81.1 %.

Y en los adolescentes (de 12 a 17 años), la proporción de los usuarios de internet y los smartphones asciende al 95 % y se contabilizan más de 21 millones de menores en este rango de edad usando estos dispositivos.

Cabe mencionar que, en los términos de dispositivos en las escuelas, y aunque el celular es el aparato más recurrente, los estudios complementarios indican que las tabletas tienen mayor presencia específica en la educación primaria (cerca de 46 % de posesión o también el uso guiado), mientras que en niveles superiores se prioriza el uso de las computadoras portátiles.

En el contexto y debate actual en el entorno escolar, se ha venido observando y diciendo que la distracción y rendimiento —según mediciones y reportes oficiales— coinciden en que una gran parte del alumnado lleva el celular al colegio y, en especial, en escuelas públicas, lo que ha impulsado debates legislativos para regular su uso en las aulas con el ánimo de proteger la concentración y la salud física y mental de educandos.

Entre las mediciones se sabe que el consenso de los padres, en alrededor de 7 de cada 10 padres de familia en el país, respaldan las restricciones para limitar el uso de todos los dispositivos móviles durante las horas de clase.

Esas son algunas razones que llevan a focalizar objetivos para la regulación correspondiente y, con eso, encontrar mejoras en su atención los alumnos, y evitar que notificaciones y redes sociales interrumpan las clases, romper la desatención de los y las menores.

La limitación de ese tipo de herramientas frenaría el acoso digital, disminuiría la grabación o difusión “no autorizada” de conflictos y bullying escolar.Y es que, además, promovería la convivencia, al fomentar la interacción social directa entre alumnos durante los recesos.

Así, los lineamientos comunes, en materia del uso restringido en el aula, para que los dispositivos deban permanecer guardados y apagados durante las horas de clase, ayudarían en gran medida.

Incluso, dejar que haya excepciones académicas y que el profesor pueda autorizar el uso del aparato si la actividad didáctica lo requiere dará flexibilidad a la urgente medida regulatoria.

No omito decir que hay casos de emergencia o de salud que habrían de contemplarse para los permisos especiales que se justifiquen con la autorización de padres o motivos médicos.

En este y otros casos, la voz y opinión de los docentes son de una gran aportación.

“Y hay algunas propuestas locales en estados del país, en donde también se limita el uso no laboral de teléfonos por parte de los maestros en el aula”.

DE SOBREMESA

En Veracruz estamos a punto de que se abra —parcialmente— el Puente Superior Vehicular (PSV), el más grande que haya tenido lugar en la entidad, y que concluido medirá casi los 2 km de longitud, y el universo de quienes como responsables de la obra en la supervisión y coordinación al personal técnico e incluso al contratista —de origen chiapaneco—, por la SICT en nuestro estado, parece que están haciendo un trabajo de calidad, que les mantiene adelantados por varios meses de acuerdo con el calendario original de esta obra de alta ingeniería ubicada entre Tamsa y Maseca, zona industrial del puerto jarocho.

A veces no es fácil explicar, para quienes no somos aptos en lo técnico, la diferencia entre un puente y un paso superior vehicular (PSV), pero, aunque parezca difícil de creer, las autoridades federales han pensado en el cuidado al medio ambiente, así como también en el desplazamiento fluido de las personas y de las mercancías.

Se sabe que el PSV, para tener esa longitud, tendrá más de 20 puntos de apoyo, es decir, 22 claros, cada uno de 40 metros en promedio, lo que hace una suma de 880 metros de una estructura colosal tipo viaducto formada de pilas de concreto con zapatas y, sobre estas, unas trabes AASHTO Tipo VI y, a cada uno de los extremos, sus accesos. 

Cada uno medirá 545 metros de longitud y tendrán, además, una pendiente promedio del 4 %, y esto quiere decir que cada 100 metros sube 4. Entonces, este PSV medirá 1,970 metros de longitud y tendrá una altura con respecto al suelo, por donde circularán los vehículos en la parte superior, de casi 9 metros.

Exactamente en la carretera federal Xalapa-Veracruz, desde el km 93+350 al 95+320, levantándose su parte principal frente al kilómetro 13.5 entre Tamsa y Maseca, o sea, entre Santa Fe y la Ciudad Industrial Bruno Pagliai, en Veracruz, esta obra vendrá a resolver el trastorno vehicular de todo tipo que se ha vuelto pasar por ahí a todas horas y más en las pico.

Esto, en términos de ingeniería y vialidad, desde el enfoque de la SICT le llaman “punto de conflicto”.

De reconocerse la tarea del Director del Centro SICT en Veracruz Luis Pimentel, y quién se coordina con instituciones del Estado, la Federación y los Municipios e incluso instancias privadas.

¡ES CUANTO! 

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