Por Bernardo Gutiérrez Parra
Jorge Viveros Pasquel es Licenciado en Administración de
Empresas; título muy respetable que sirve para llevar cuentas,
organizar inventarios y obviamente para administrar empresas, como
una cadena de taquerías, por poner un ejemplo. Pero a Jorge le dio
por pensar que eso lo calificaba para dirigir a la Policía Municipal de
Xalapa. Un poco como aquel que aprendió a manejar en un Vocho y
quiere pilotear un avión.
En su hoja curricular sobresale la palabra asesor: asesor por aquí,
asesor por allá, asesor en la Secretaría de Gobierno, asesor en el
Ayuntamiento, asesor del Gobernador. El hombre asesora a lo
bárbaro. Lo que nunca ha hecho es mandar a un solo elemento
policial, coordinar un operativo o tomar una decisión en campo.
“Nunca ha patrullado, tampoco ha comandado un operativo y menos
ha estado en una situación de riesgo real”, dicen quienes lo conocen.
Y es que batallar contra la inseguridad no es de enchílenme otra
gorda ni se aprende con diplomados en Colombia, Cuba o España.
¿Cómo puede un individuo con escasa preparación en temas de
seguridad aspirar a la dirección de una corporación policiaca? Fácil;
con un padrino de peso. Y el de Viveros Pasquel no es cualquier
pelagatos sino Eric Cisneros Burgos, el ex secretario de Gobierno de
la anterior administración conocido como “Bola 8”, que llegó a ser
en su tiempo el sujeto más repudiado y odiado de Veracruz.
Y hasta la fecha…
La amistad entre Viveros y Eric no se circunscribió a la oficina.
Compartían su afición por las motos y juntos recorrieron los
caminos de Veracruz con grupos de motociclistas. Hasta ahí, nada
que objetar. El problema es lo que venía después de los paseos; las
famosas comidas con música y bebidas organizadas por Viveros
Pasquel desde su cargo como Director de la Academia Regional de
Seguridad Pública del Sureste (ARSPS) y pagadas, claro, con fondos
del erario.
La ecuación era sencilla: tu lector, ponías el dinero, Eric ponía el
antojo y Viveros ponía la logística. Un win-win para todos, menos
para ti que eras quien apoquinaba con los gastos.
Las pachangas en la ARSPS eran tan frecuentes que se llegó a decir
que aparte de capacitar a policías, también servían para cocinar las
carnitas para Eric.
Por cierto, durante la gestión de Viveros la ARSPS logró la
acreditación tipo A y qué bueno. Pero acreditar una academia de
capacitación, no es lo mismo que dirigir una fuerza policiaca activa.
Además y según reportes de medios locales, esa academia fue una
plataforma para algo más que capacitar policías. Desde ahí se
operaba políticamente para el grupo de Eric Cisneros y según ha
trascendido, también se habrían realizado maniobras para boicotear
la campaña de Rocío Nahle. O sea: fue un edificio multifuncional
porque de día era academia y de noche cuartel de operaciones
políticas.
Como lo de la dirección de policía no cuajó, Viveros Pasquel activó
el plan B: apareció así nomás de repente en el lugar número 6 de la
planilla de regidores de Morena-PVEM para el Ayuntamiento de
Xalapa, bajo la candidatura de Daniela Griego Ceballos.
¿Lo eligió la militancia? No. ¿Lo reconoció la ciudadanía?
Tampoco. Según trascendió su nombre llegó ahí por gestión directa
de Esteban Ramírez Zepeta, el dirigente estatal de Morena y a
petición de la propia candidata. Es decir: lo acomodaron como se
acomoda un mueble en una sala que ya está llena: empujando,
empujando, empujando.
Pero…
Cuando construyes tu carrera política sobre los hombros de alguien
y ese alguien se cae, te caes con él. Y Eric Cisneros no está en su
mejor momento que digamos. Al parecer es investigado por
presuntos desvíos de recursos y corrupción durante su paso por la
Secretaría de Gobierno y su estrella está bastante opacada.
Hasta ahora, Viveros Pasquel no aparece como objetivo directo de
esas investigaciones. Pero estar tan cerquita del fuego tiene sus
riesgos. El ORFIS y la Contraloría tienen la costumbre de revisar los
presupuestos de las instituciones involucradas en escándalos. Y si
alguien empieza a rascar en los gastos de la ARSPS durante la
gestión de Viveros, lo de las comidas con música podría dejar de ser
un chisme periodístico para convertirse en un expediente judicial.
Por lo pronto, lo que tenemos es esto: un funcionario que nunca fue
policía queriendo dirigir a policías, que usó recursos públicos para
organizar eventos para su jefe Eric, que intentó boicotear a la
gobernadora, que no pudo colarse como director de seguridad
porque se desbarrancó en el intento. Y acabó incrustado en una
planilla de regidores por la gracia de sus amigos políticos.
Salvo tu mejor opinión, lector, Xalapa se merece funcionarios
capaces. Ya estuvo suave de soportar a sujetos y sujetas con 90 por
ciento de (dudosa) honestidad y 10, 5 o nulo porcentaje de
conocimientos.
bernagup28@gmail.com
