@Línea Caliente
Por Edgar Hernández*
El elefante blanco se derrumba.
La obra emblemática de la llamada Cuarta Transformación se viene abajo al operar al 50%, por ser la más peligrosa, no justificar desvíos por 43 mil millones de pesos y por ser la más contaminante de Tabasco con radiación a todo el Golfo de México.
Así, Dos Bocas, de ser el orgullo de Morena al igual que el AIFA y el Tren Maya, se ha constituido en el más importante dolor de cabeza de Claudia Sheinbaum.
Reseñas documentadas y no desmentidas -la última proviene de una denuncia del diario El Imparcial- dan cuenta que “debido a los contratos millonarios y los constantes daños ambientales, legisladores y organizaciones civiles exigen auditorías para determinar si hubo negligencia en la supervisión o si se contrató a empresas sin la capacidad técnica necesaria”.
Ya desde finales del sexenio anterior se hizo pública la evidencia de que algo olía mal en la realización de Dos Bocas que presupuestada en 17 mil millones de dólares terminó costando 22 mil millones de billetes verdes, es decir, más de 250 mil millones de pesos.
La prisa por poner en marcha el complejo y la falta de protocolos de seguridad adecuados han tenido consecuencias graves.
¿Quiénes son las empresas contratistas bajo sospecha por estas fallas?
Un ejemplo señalado es el de Grupo Diazvaz, ligado a diversos derrames en Dos Bocas, siendo esta una firma que acumula 43 mil millones de pesos en contratos de Pemex bajo la 4T.
Habrá que insistir en que el complejo se inauguró por tres ocasiones sin terminar y se mostró incluso el primer litro de un raro líquido de color amarillento, que según López Obrador y Rocío Nahle era gasolina y prueba de que Dos Bocas arrancaba con éxito.
No hubo más evidencia de una producción comprobada de 340 mil litros diarios.
Lo que si siguió fueron la presunción, la fiesta, el premio a la campeona Nahle con la gubernatura de Veracruz y luego los accidentes, incendios, las cifras falsas… ¡Y las transas!
Todo ello en el marco de la contaminación de un energético contaminado con sal, los incendios y explosiones que costaron vidas, la contaminación en la región, las inundaciones características de esa zona de playa.
Así hoy, con la refinería de Dos Bocas operando a solo el 42.5% de su capacidad, legisladores exigen una intervención urgente de Claudia Sheinbaum por el millonario costo que representa mantener un complejo que produce menos de la mitad de su meta.
Hoy “Dos Bocas» opera a su nivel más bajo con solo el 42.5% de su capacidad; genera apenas 114 mil barriles diarios de los 340 mil prometidos, y acumula contingencias como el reciente derrame de crudo extendido hasta Tamaulipas.
Este escenario motivó al PAN a demandar la urgente intervención del Gobierno federal, para frenar el impacto económico de una obra escenográfica que actualmente le cuesta más a los ciudadanos de lo que produce.
Se parte de la simpleza de que una refinería para que sea financieramente viable, necesita procesar un volumen constante y elevado de petróleo crudo de forma diaria, pero cuando la planta trabaja a menos de la mitad de su capacidad de diseño, los costos de operación y mantenimiento superan con facilidad el valor de los combustibles que se logran producir.
Procesar únicamente 114 mil barriles diarios significa una operación con números rojos y para lograr que la planta funcione de manera óptima, segura y rentable, se requiere un rediseño estructural y nueva planeación, protocolos de Protección Civil robustos, manejo adecuado de riesgos ambientales y transparentar el uso de cada peso invertido en las reparaciones y el mantenimiento de las plantas.
No es necio, por tanto, regresar a la memoria el historial de Dos Bocas donde se han registrado múltiples incidentes operativos que van desde conatos de incendio hasta derrames de hidrocarburo, ello a la par de pérdidas humanas y de salud.
Hoy el presupuesto que se destina para mantener encendida la refinería de Dos Bocas proviene directamente de los impuestos de los contribuyentes. Ello significa que el dinero público que podría asignarse a sectores prioritarios como la salud, la educación o la infraestructura vial, se sigue desviando para subsidiar las pérdidas de la refinería.
Acaso por ello la propuesta panista está en privatizar Dos Bocas.
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo
