GUTIÉRREZ LUNA DEL CLAN TADDEI

Nov 2, 2026 | Columnas

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APUNTES
Manuel Rosete Chávez
“No se qué quiere decir
la Cuarta Transformación”
Cuauhtémoc Cárdenas

Terminaba el desgobierno del señor Cuitláhuac García Jiménez cuando hizo su
aparición un político veracruzano originario de Minatitlán. El paisano había militado
en el PAN, pero en eso del chapulineo hacia Morena la primera fuerza política del
país, nuestro personaje ya se había enchufado en el morenismo y se
desempeñaba como diputado federal.
Se trataba de Sergio Gutiérrez Luna, el habilidoso veracruzano que ha logrado
navegar en los círculos más altos de la narcocracia mexicana, desempeñando el
cargo de presidente del Congreso, coordinador de la campaña a la candidatura
presidencial del dueño del cartel La Barredora, Adán Augusto López. Y al arribar al
terruño, don Sergio convocó a un numeroso grupo de comunicadores con los que
compartió el pan y la sal por regiones hasta que cubrió, en muy poco tiempo, el
estado. Explicaba que su proyecto era convertirse en candidato de Morena al
Gobierno de Veracruz y que contaba con apoyos muy importantes, inclusive con el
permiso del jefe político del estado, el señor Erick Patrocinio Cisneros Burgos,
mejor conocido en al bajo mundo del hampa con el mote de “Bola 8”.
Sergio Gutiérrez Luna hizo su esfuerzo, tocó las puertas que debía tocar, pero esa
candidatura ya estaba dada desde antes de que Cuitláhuac destrozara el estado,
era para una de las más cercanas a Andrés Manuel López Obrador, la ingeniera
Rocío Nahle quien llegó al estado procedente de su natal Zacatecas y se quedó
con la gubernatura.
De Gutiérrez Luna los veracruzanos no volvimos a saber nada hasta ahora que
tronó el asunto del INE con la señora Taddei, una auténtica y muy profesional
sinvergüenza, quien tejió una extensa red de corrupción y nepotismo en la
institución que le dieron para que se sirviera con la cuchara grande. Y el pasado
domingo en una nota que publica la periodista de EXCELSIOR Aurora Zepeda,
sobre los latrocinios del Clan Taddei aparece nuestro bribón paisano como uno de
los beneficiarios de la terrible corrupción que se instauró en el INE y en todos los
OPLES del país.
Resulta que extrabajadores del Órgano Interno de Control (OIC) del Instituto
Nacional Electoral (INE) denunciaron la existencia de un esquema de cobro de
cuotas económicas a empleados para conservar sus puestos, además de señalar
que esa instancia estaba bajo la influencia política del diputado federal
plurinominal por la quinta circunscripción, Sergio Gutiérrez Luna. 
Las acusaciones fueron publicadas en medios nacionales a partir de testimonios y
documentación aportada por ex colaboradores del organismo tras el escándalo
que estalló por la corrupción de Guadalupe Taddei y sus colaboradores cercanos.
De acuerdo con la investigación periodística, el OIC, que actualmente tiene entre
sus responsabilidades revisar e investigar posibles irregularidades en la gestión de

la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei, habría sido colonizado
políticamente por el grupo de Gutiérrez Luna (liderada por Adán Augusto López
Hernández). 
Los denunciantes sostienen que gran parte de las posiciones laborales fueron
ocupadas por personas vinculadas al legislador toluqueño (que se dice
veracruzano), tras una reestructuración interna ocurrida después de la salida del
contralor Jesús George Zamora.
Según los testimonios, tras el nombramiento de Víctor Hugo Cervantes al frente
del OIC se produjo una renovación del personal que permitió distribuir espacios
entre distintas fuerzas políticas. Sin embargo, los extrabajadores afirman que la
mayoría de los cargos quedaron bajo la órbita de Gutiérrez Luna, a quien
identifican como el principal operador detrás de las designaciones.
La denuncia más grave se refiere a la exigencia de aportaciones económicas a
mandos medios y superiores. De acuerdo con los testimonios, al aceptar una
plaza se les informaba el monto $$$ que debían entregar periódicamente como
«cuota», sin posibilidad de negociación. En algunos casos, los depósitos eran
realizados a una cuenta bancaria vinculada a una funcionaria del gobierno de
Veracruz; en otros, el dinero era entregado en efectivo a intermediarios.
Los exempleados señalaron que subdirectores con percepciones netas cercanas a
los 73 mil pesos mensuales debían aportar 15 mil pesos al mes, equivalentes a
más del 20 por ciento de su salario. También las jefaturas de área estaban
obligadas a realizar pagos superiores a siete mil pesos mensuales, mientras que
directores y titulares de unidades administrativas presuntamente contribuían con
cantidades aún mayores.
Además del cobro de cuotas, ex colaboradores describieron un ambiente laboral
marcado por vigilancia y control. Entre las prácticas denunciadas figuran
revisiones de teléfonos celulares para detectar posibles filtraciones de información
y supervisión constante del personal durante la jornada laboral.
En Morena ni a cual irle, todos son ratones, que bueno quie Gutiérrez Luna no
logró su objetivo de gobernar el estado, ¿se imaginan como estuvieramos?, si así
ya clamamos una revocación de mandato urgente, con el señor “Gutiérritos” quien
sabe que sería de Veracruz.

LLEGA REQUERIMIENTO AL OPLE VERACRUZ
En el marco de la fiscalización que lleva a cabo la Auditoría Superior de la
Federación (ASF) al Instituto Nacional Electoral (INE) y a los organismos públicos
locales electorales, la Consejera Presidenta del Organismo Público Local Electoral
del Estado de Veracruz (OPLE Veracruz) Marisol Alicia Delgadillo Morales dio a
conocer que llegó un requerimiento a este instituto, solicitando información de
contratos vinculados a 8 empresas, de las cuales ninguna ha sido contratada de
2022 a la fecha, no obstante, será atendido oportunamente.
Recordó, además, que durante los ejercicios 2023 y 2024, la ASF no emitió
ninguna observación financiera a este organismo; en tanto que el ejercicio 2025 se
encuentra en proceso de observación y, en su momento, será atendida con total
transparencia.

 Respecto al señalamiento de un “súper proveedor”, es importante clarificar que
esta persona física está inscrita en “padrón» desde 2018; además de estar
registrada ante el SAT con diferentes actividades comerciales (comercializadora),
lo que le permite participar en los diversos servicios y procesos de adquisiciones
de este Organismo. Durante los años 2023 y 2024, al haber ofertado las mejores
condiciones técnicas y de precio, frente a otros proveedores participantes, resultó
adjudicado.
 El OPLE Veracruz reitera que todas sus contrataciones se hacen conforme a la
Ley de Adquisiciones y han sido auditadas por el Órgano Interno de Control, el
Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS) y la Auditoría Superior de la
Federación. 
50% DE XALAPEÑOS CON MIEDO, EN COATZA 3 DE CADA 4
En Xalapa, la mitad de la gente tiene miedo.En Coatzacoalcos, tres de cada
cuatro.
La ironía es casi perfecta. Mientras los boletines oficiales destacan las
reducciones trimestrales o anuales —y es cierto que en Xalapa y en el puerto de
Veracruz hubo descensos más claros—, el ciudadano de a pie sigue organizando
su vida alrededor del miedo: evita ciertos horarios, ciertos trayectos, ciertos
cajeros, ciertos parques.
La encuesta del Inegi no inventa el miedo; lo cuantifica. Y al cuantificarlo revela
algo que las cifras de incidencia delictiva a menudo ocultan: la cantidad de hechos
que nunca se denuncian, pero que todo el mundo conoce.
En Xalapa, la capital del estado, 54.1 % de los adultos considera inseguro vivir en
su ciudad. Es decir: uno de cada dos. La mitad de la población adulta camina,
trabaja y duerme con la sensación de que algo puede pasar. No es el peor dato
del país, ni siquiera del estado, pero sigue siendo una cifra que debería producir
algo más que comunicados de “mejora”.
Mejorar de 61.9 % hace un año a 54.1 % hoy no significa que la mitad de la ciudad
se sienta segura. Significa que la otra mitad sigue sintiéndose en riesgo.
En Coatzacoalcos el panorama es más crudo: 74.9 %. Tres de cada cuatro
adultos. Casi ocho de cada diez. Una ciudad donde la percepción de inseguridad
supera por casi 17 puntos el promedio nacional (58.1 %). Aunque el indicador bajó
ligeramente respecto al trimestre anterior (de 77.7 % a 74.9 %), el Inegi aclara que
el cambio no es estadísticamente significativo. En español sencillo: la gente sigue
sintiendo lo mismo. El miedo no se ha movido.
Estos porcentajes no miden solo “sensaciones”. Miden la experiencia cotidiana de
quien sabe que muchos delitos nunca llegan a una carpeta de investigación.
La percepción de inseguridad es, en buena medida, el reflejo de la cifra negra:
todos esos robos, extorsiones, asaltos, amenazas y agresiones que el ciudadano
común conoce, comenta en la esquina, evita denunciar y, sin embargo, incorpora
a su mapa mental de la ciudad.
Cuando tres de cada cuatro personas en Coatzacoalcos dicen sentirse inseguras,
no están inventando un clima de miedo. Están resumiendo lo que ven, lo que les

cuentan y lo que prefieren no reportar porque “no sirve de nada” o porque “puede
ser peor”.
En resumen: la mitad de Xalapa y tres de cada cuatro habitantes de
Coatzacoalcos viven con la convicción de que su ciudad no es segura. No es una
“percepción subjetiva” desconectada de la realidad. Es la forma en que la gente
traduce, en porcentaje, la distancia entre lo que ocurre en las calles y lo que llega
a las estadísticas oficiales.

REFLEXIÓN

Américo, Anilú, Elizabeth, Renato. Sin excepción, sus argumentos para justificar
su cambio de partido han sido vergonzosos, casi como los cargos que les han
obsequiado luego de que en el PRI fueron prácticamente todo. Ninguno ha logrado
superar la prueba de las urnas. ¡Y encima patean la reja…! Escríbanos a
mrossete@yahoo.com.mx | formatosiete@gmail.com