LA TRAGEDIA DE CONSEGUIR LO QUE SE DESEA

Jul 13, 2026 | Columnas

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Prosa aprisa

Arturo Reyes Isidoro
Ganaron el poder político y todo lo que ello implica; tienen bajo su control el poder político
y están en el poder político, pero no son felices. Viven como perros y gatos, peleando en
forma permanente en lugar de que, como toda una buena familia, vivieran unidos y
felices, disfrutando la riqueza que les da el poder.
Se pasaron muchos años luchando por alcanzar el poder y por fin un día lo lograron. Les
pasó lo que dicen que les pasa a los pobres que un día se sacan la lotería, se convierten
en nuevos ricos, pero no saben qué hacer con tanto dinero, y cuando empiezan a actuar
en su nueva posición luego luego se les ve que no saben comportarse conforme su nuevo
estatus.
Oscar Wilde, famoso escritor irlandés, autor de El retrato de Dorian Gray, quien del éxito y
la fama pasó a la desgracia por su relación con una pareja de su mismo género hasta
terminar en prisión y morir en la miseria, dejó para la posteridad una de sus frases más
famosas: “En este mundo solo hay dos tragedias: una es no conseguir lo que deseas y la
otra conseguirlo”.
En Morena llevan apenas ocho años en el poder, en la Presidencia y, en el caso de
Veracruz, en la gubernatura, y están muy divididos, se pelean por el poder, se agreden
tanto como pueden, lo cual nos podría ser ajeno, como diciendo allá ellos, pero lo
preocupante es de que por medio está Veracruz, su presente y su futuro, y con ello la
suerte de los veracruzanos.
No estaban preparados para llegar al poder
Llegaron al poder sin estar preparados para ello. Con una que otra excepción, sobre todo
de expriistas, no son políticos profesionales sino improvisados y por lo tanto chambones,
sin experiencia, incongruentes, sectarios porque les cuesta salir de la tribu, mentirosos
porque decían que no eran iguales a sus antecesores y resultaron peores, corruptos como
el que más, ambiciosos, que una vez que vieron el botín al alcance de sus manos se
olvidaron de sus principios y valores, si es que de verdad los tuvieron algún día.
Ellos no se dan cuenta o creen que nadie se da cuenta porque subestiman a los
veracruzanos, pero el ciudadano asiste todos los días al triste y degradante espectáculo
que dan, los observa, los califica y los va midiendo. Cada vez comprueba y confirma que
no son lo que decían que eran. Se les olvida que cuando llegaron, el pueblo ya tenía toda
una vida de experiencia conviviendo con políticos del pasado, cuestionables, sí, pero que
sabían hacer mejor las cosas.
Cuitláhuac tiene grupo, Rocío equipo, y Manuel se las puede solo

En Veracruz se pueden ubicar: un grupo político, el del exgobernador Cuitláhuac García
Jiménez, quien dejó mucho qué desear pero que mantiene posiciones importantes dentro
del gobierno e intenta retomar el control político; el equipo de la gobernadora Rocío
Nahle, porque, en mi opinión, no tiene grupo, estructura propia, ni la ha formado, solo el
equipo que llevó y con el que llegó al gobierno; y la figura del senador Manuel Huerta,
solo, pero quien por su experiencia y su trabajo en contacto con los veracruzanos todo el
tiempo que puede, en “territorio”, es decir, cerca del pueblo, es quien en realidad tiene el
control de la mayor parte de la base morenista, así como toda la experiencia política, está
curtido en la lucha con las fieras de la selva guinda urbana y actúa bajo la forma en que lo
hizo el fundador de su movimiento, Andrés Manuel López Obrador.
Se ve difícil, no imposible, el retorno del grupo de Cuitláhuac, porque se fue con el
rechazo de la mayoría de los veracruzanos, quienes lo consideran el peor gobernador que
ha habido en la historia del estado. Los que quedaron en Veracruz dentro del poder, de su
grupo, combaten a la gobernadora Rocío Nahle y todo lo que tenga que ver con ella.
Cuando el padre del exgobernador, Atanasio García Durán, declaró que fue un error
haberla elegido, dijo lo que todos ellos piensan y creen acerca de ella. En reciprocidad, la
gobernadora los combate también.
Nahle no es política, tal como se conoce al político en Veracruz
Rocío Nahle llegó a gobernar con sentido administrativo, como si se tratara la refinería de
Dos Bocas, porque no es política, tal y como conocemos en Veracruz a los políticos
políticos, donde solo su voz cuenta y se hace solo lo que ella decide. Llegó a la
gubernatura apoyada por la estructura que había creado el entonces dirigente del
naciente Morena, Manuel Huerta, quien también aspiró a ser el candidato a gobernador.
Ya es historia y sabido que en la consulta interna le ganó, pero se disciplinó ante AMLO
cuando le pretextaron que por cuestión de género la candidata tenía que ser mujer, y
luego cuando lo bajaron de la primera a la segunda posición como candidato a senador.
Se pudo haber revelado, pero no rompió la unidad. Aguantó vara.
Huerta llegó al Senado y, en su caso, la figura ha hecho valer el cargo, no al revés,
borrando totalmente a la otra senadora de Morena que nadie ni siquiera sabe cómo se
llama y si dice o hace algo. Permanece fiel a los principios y valores que dieron origen a
Morena y a partir de ahí, porque los defiende, su esencia, empezó a combatir a quienes
los han desvirtuado y pervertido y han abusado del poder obtenido, como en el caso de
los cuitlahuistas, y nada le costó dar el paso y convertirse entonces en un crítico y
autocrítico consumado, lo que los otros no le perdonan.
Han estado en igualdad de circunstancias
Creo que tanto Cuitláhuac como Rocío y Manuel han estado en igualdad de
circunstancias para aprovechar su posición, afianzarse en el poder y crecer, pero no las
han aprovechado de la misma manera, o incluso las han desaprovechado. Es el caso de
Cuitláhuac, quien, sectario, no se hizo querer por la mayoría de los veracruzanos. Hoy
cuando no lo repudian se muestran indiferentes con él.

De hecho, Nahle perdió el plebiscito de 2025
Rocío tenía y tiene todo para ser una verdadera campeona, pero, igual, aparte de los
actos de gobierno que preside donde los ve, no se ha vinculado con los veracruzanos ni
se identifica con ellos, por más festivales artísticos y musicales que organice y que
presida y disfrute y publique videos y fotos y fotos y más fotos. Llegó al poder con más de
dos millones de votos que, en efecto, le dieron legitimidad electoral, pero al año siguiente
en la elección municipal perdió más de la mitad. De hecho, nadie lo ha considerado hasta
ahora así, pero apenas un año después fue una especie de plebiscito al que se sometió y
lo perdió: más de la mitad de los que votaron por ella le retiraron su apoyo.
Hoy, a todas luces, ha hecho todo lo que ha estado a su alcance para dificultar o retrasar
o impedir que se realice la consulta de revocación de mandato en el estado, que ya está
establecida en la Constitución federal, para que se decida si continúa o no al frente del
gobierno. Lo único que nos está diciendo eso es que no se siente segura de ganarla y, por
lo tanto, de ser ratificada, o que está segura que podría ser deslegitimada por los
veracruzanos. Tiene todo para hacerse querer por los veracruzanos, pero un año y ocho
meses después parece que no le interesa y cree que porque le aplauden en los actos es
por ella, porque deveras la quieren, y no por lo que les lleva que, al final, son recursos del
propio pueblo.
Cuitláhuac y Rocío subestiman los medios; Manuel los aprovecha
Con algo más: ni Cuitláhuac ni Rocío quisieron tener tampoco cercanía con la prensa,
que, unos más y mejor que otros, no solo informan, sino que también forman opinión y
construyen imagen, y hoy la mayoría les es adversa. Despreciaron el valor que tienen y
subestiman el poder de los medios, desde el momento en que pusieron a cargo de las
áreas respectivas a inexpertos y de bajo perfil, que ignoran que la comunicación social no
es solo un convenio publicitario, sino otra y muchas cosas más, porque no saben.
Huerta al principio era igual que ellos hasta, que el columnista sepa o recuerde, se dio
cuenta de su importancia y empezó a tomarlos en cuenta, a interactuar con ellos hasta
establecer una relación permanente que le ha dado buenos y grandes resultados y que
hoy le dan cabida en sus espacios y se hacen eco de lo que hace y dice. A ellos les debe
mucho lo que es.
Bajo ese panorama, Morena llega a la antesala del proceso para elegir a sus candidatos a
diputados federales tan pronto empiece agosto, aunque en medio de una gran división. Ni
la gobernadora Rocío Nahle ni el dirigente estatal Esteban Ramírez Zepeta han podido
lograr la unidad, o no han querido lograrla, o ni una cosa ni la otra. Enfrente, MC y PAN,
sobre todo, acechan.