Punto de Vista
Filiberto Vargas Rodríguez
Prefacio.
Es de suponer que, con el rigor que suele imponer el secretario de Gobierno,
Ricardo Ahued, a su equipo de trabajo, para el momento en que se publica la
presente colaboración, la directora de Catastro y Valuación, Rachel Guadalupe
Hernández Domínguez, habrá recibido el mismo tratamiento que ella aplicó a su
subalterna, la jefa del Departamento de Estadística Catastral, Litzy Rubí Ronzón
Montiel. *** Esto es: a la directora la habrán obligado -como ella pretendió hacerlo
con Ronzón Montiel- a firmar su renuncia, pues fue exhibida en redes sociales
mientras abusaba de su autoridad. *** Las imágenes no ameritan mayor
explicación. Incluso si la subalterna hubiera cometido una falta grave que
ameritara su salida del cargo, tendrían que haberla despedido. En ninguna ley
laboral se contempla la “renuncia obligatoria”. *** Las imágenes muestra una
actitud prepotente de la funcionaria y expresiones que pueden ser tomadas como
amenaza (“fírmalo, por favor, esto es por las buenas”), pero además le impide salir
de la oficina (mediante el uso de la fuerza) y llevarse el documento que está a su
nombre y que se negó a firmar. *** La agraviada, Litzy Rubí Ronzón Montiel aclaró
más tarde que no había recibido los argumentos para su cese, por lo que
consideró que se trataba de un despido injustificado. *** Este gobierno no ha
destacado por su respeto a los derechos laborales de la burocracia. Este es un
ejemplo más.
Lo dijo Rocío Nahle apenas el mes pasado:
“¡Arriba Pemex! Yo siempre voy a defender a Pemex, siempre. Pemex es una
empresa que nos ha dado mucho a todos los mexicanos y más a Veracruz”.
Desde entonces se le hizo notar que hoy su compromiso es con los veracruzanos,
pues Pemex (históricamente, no sólo ahora) lastima a los pobladores de esta
entidad, a los que ella se debe.
Esta semana se reportó una nueva fuga de hidrocarburo, ahora en el pozo 161,
ubicado en la localidad Reforma-Escolín, del municipio de Papantla.
Desde el pasado martes, vecinos de aquella congregación percibieron un fuerte
olor y ubicaron una fuga de petróleo.
Pero no sólo eso.
En Las Choapas, habitantes de la zona rural denunciaron que a casi dos meses
de la explosión registrada en el pozo Krem-1, el incendio sigue sin ser apagado y
ya contaminó los arroyos de la zona, además de poner en riesgo al ganado y a
decenas de familias.
El incendio es visible a kilómetros de distancia, los estruendos son constantes y la
luminosidad mantiene en alerta a la población.
Jesús Pérez Alvarado, comisariado ejidal de Lázaro Cárdenas, afirma que la
población no puede dormir por miedo a una tragedia.
“Es un ruido horrible y también el olor; sabemos que es un gas. En la noche,
cuando el ambiente se enfría, se condensa y baja, es cuando más se siente;
ahorita es fuerte, pero no como en la noche”, explicó.
Los pobladores de la zona rural de Las Choapas desconocen qué tipo de gas o
compuestos químicos son liberados a la atmósfera. En el ejido Manantial,
ganaderos reportaron la presencia de una sustancia extraña que estaría
intoxicando al ganado que toma agua de los arroyos.
Tras la explosión e incendio del pozo Krem-1, las autoridades municipales
advirtieron que la emergencia no sería de corta duración. El alcalde de Las
Choapas, Jesús Uribe Esquivel, informó que el siniestro podría prolongarse por
más de tres meses debido a su complejidad técnica.
Y mientras tanto… ¿Qué hace Pemex para remediar los daños?
Y por su parte… ¿Qué hace el gobierno de Rocio Nahle para auxiliar a los
veracruzanos que enfrentan estas contingencias?
Como esos pueblos no tienen playa y tampoco son las vacaciones de Semana
Santa, ya nadie se preocupa de la contaminación que genera “nuestra empresa
petrolera”.
Epílogo.
Y volvemos a ese tema que viralizó la gobernadora: “Las finanzas del estado
están bien, no es un tema de dinero (…) Lo que sea necesario”. *** El diciembre
del año pasado, por efecto de las torrenciales lluvias que azotaron el norte de la
entidad, se desplomó en la cabecera de Álamo la estatua a los productores de
cítricos, conocida como “El Colotero”. *** Todavía aturdida por el severo golpeteo
que recibió debido a su ineficacia para atender a las poblaciones afectadas por el
desbordamiento de ríos, Rocío Nahle se apresuró a anunciar que esa obra sería
restaurada. *** “Que nos presenten una propuesta estructural sólida, que incluya el
mejor material, los tiempos y los costos, porque se trata de una obra que requiere
ingeniería especializada para volver a levantarse con la fortaleza que merece”,
declaró diez días después del desplome de la estatua. *** Y fue más allá: “Desde
el primer momento en que ocurrió el colapso, dijimos que esta obra debía
levantarse nuevamente, por Veracruz, por el pueblo de Álamo y por lo que
representa. Es un homenaje a la gente trabajadora de la principal zona citrícola del
país, y para nosotros tiene un valor profundo y sentimental”. *** Bueno, pues el
tema sí parece ser el dinero. Esta semana la propia gobernadora reconoció que
“por falta de recursos económicos”, la reconstrucción del monumento a “El
Colotero” se había retrasado. *** Aunque el proyecto se trabaja desde hace meses
-explicó- el alto costo de la obra ha sido el principal factor que ha impedido
avanzar: “He estado trabajando en esto y, aunque parezca increíble, nos hemos
tardado por el precio (…) se prevé que pueda quedar listo hacia diciembre, una
vez que se concrete el esquema técnico y financiero”. *** ¡Ah qué caray! Siempre
sí era tema el dinero. Quizá con dos camionetas o un helicóptero menos, habría
alcanzado.
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