QUIÉN ES QUIÉN EN LOS MOCHES

Ago 13, 2026 | Columnas

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Sin tacto

Por Sergio González Levet

No conozco personalmente a la gobernadora Rocío Nahle. Considero sin
embargo, por lo que he visto de sus acciones y por su discurso como figura
pública, que la ingeniera es una persona que nunca pediría a alguno de sus
colaboradores o empleados que le dieran parte de su sueldo por el motivo que
fuera. Considero que nunca se permitiría caer en tal bajeza.
El licenciado Ricardo Ahued Bardahuil tiene la fama bien ganada de que destina
su propio sueldo para apoyar a personas y causas que necesitan algún apoyo
adicional. Nunca ha solicitado ni solicitaría a nadie que trabaje con él que
sacrifique ni un céntimo de lo que gana con su trabajo.
Sí he tratado al diputado Esteban Bautista Hernández y estoy enterado de su
historia como luchador social, siempre al lado de las causas populares. Por eso
también afirmo que en el ADN del profe Esteban no cabe la más remota
posibilidad de que solicite que alguno de sus empleados tenga que aportar alguna
parte, chica o grande, de su sueldo para otras causas.
Esa costumbre señalada en contra de algunos protagonistas de la Cuarta
Transformación representa una podredumbre que mancha a su movimiento y pone
en peligro de contagio a otros militantes que aún actúan de buena fe y que no han
perdido el rumbo original, que los hay.
Morena está llegando a una etapa de su desarrollo como partido en que debe
aceptar la crítica y ejercer la autocrítica, lo que le permitiría enderezar algunos
renglones torcidos y exacerbar la honestidad primigenia que impulsó al
movimiento.
Es momento en que los líderes mayores deben empezar a quitar las manzanas
podridas para adecentar la Cuarta Trasformación y regresar al camino de la

simpatía popular, que ha ido perdiendo a fuerza de un discurso obstinado que
insiste a base de mentiras en que todo va perfecto en el país.
En Veracruz se sabe que hay morenistas que no están acoplados con la
voluntad de ayudar a los más necesitados; de sacrificar lo que tienen para dárselo
a los desposeídos.
Son grupúsculos muy localizados y sus integrantes pueden ser reconocidos por
sus acciones antipopulares e ilegales (“Guardaos de los falsos profetas, que
vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por
sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los
abrojos?” Evangelio de san Mateo, 7:15-17).
Es muy fácil identificarlos. Mucho menos complicado, por ejemplo, que
determinar quiénes verdaderamente son periodistas en Veracruz.
Los mocheadores están ahí, a tiro de vista de la observación ciudadana. Nada
más es cosa de llamarlos a cuentas, de hacer que regresen lo robado, que sean
juzgados por la ley y que sean expuestos al escarnio popular.

sglevet@gmail.com