O P I N I O N
Por: Mario Javier Sánchez de la Torre.
Sin lugar a dudas la política es un arte y quién lo dude y
diga lo contrario es porque nunca ha participado en esta
importante actividad.
En este país, esta importante actividad es desempeñada
por personajes diversos, mujeres y hombres, que en nuestra
Carta Magna están identificados como: servidores públicos.
Posiciones a las que llegan dentro de los 3 niveles de
gobierno que existen en México por mandato constitucional,
ya sea a través del voto popular o por designación directa, la
que en algunos casos es sometida a revisión por parte de
alguna de las cámaras del Congreso de la Unión.
Y que cuando ya deben ocupar el cargo, antes de iniciar
funciones rinden protesta que consiste en comprometerse a
que cumplirán con la responsabilidad encomendada o serán
sujetos a las sanciones correspondientes ante las
autoridades competentes.
Posiciones que siempre gozan de sueldos bastantes
elevados, además de las compensaciones y bonos que
existen en algunas dependencias, que salen de los
impuestos que pagan todos los mexicanos, a los que deben
servir, porque son quiénes en última instancia les están
pagando sus sueldos.
Cargos de “servidores públicos” que la simple designación
es más que explícita y no requiere de mayor explicación,
están en esos cargos para servir a la población mexicana.
Es por lo citado que el comportamiento negativo y
estúpido de Roberto Ramos Alor, titular del ineficiente –
como él- sistema IMSS-BIENESTAR, ante responsables
médicos residentes del Centro de Especialidades Médicas
“Dr. Rafael Lucio” de esta ciudad, que en la reunión que
tuvieron con él para solicitarle exclusivamente insumos para
poder atender a los pacientes, además de responder
pendejadas, faltarles al respeto a los paciente y también a
ellos, solamente pueda ser calificado como lo hizo en días
pasados el legislador local Héctor Yunes Landa así: Ramos
Alor un “pobre pendejo” que juega con la vida de los
veracruzanos.
Y sí. Tiene toda razón Yunes Landa, pues al responder: sí
no quieren no operen. Lo único que indica el nefasto Ramos
Alor es que la vida de los pacientes o sea de los
veracruzanos no le interesan. Actitud con la que incurre en
responsabilidad, ya que, al tomar posesión del cargo, en la
protesta que llevó a cabo, se comprometió a cumplir o ser
sancionado.
Y es aquí, en este punto en donde pone en entredicho a la
titular del Poder Ejecutivo del Estado, pues ella fue quien dio
su anuencia para que este despreciable ser que se dice
médico, pudiera estar al frente de la institución. O lo cesa o
¿permitirá un comportamiento así? Sí lo deja en el cargo,
usted porque cree que será, no requiere de mucha
interpretación. Usted qué opina estimado lector. Hasta el
viernes. Noti-sigloxxi@hotmail.com (Fech. Púb. Lun. 14-
septiembre-26)
